En la noche de ayer se celebraba la procesión oficial conmemorativa del 300 aniversario fundacional de la Cofradía de la Aurora. El desfile procesional partía a las siete de la tarde desde la iglesia de Santo Domingo, a donde llegaba la Virgen en traslado en la noche del sábado desde su ermita en la calle Abad Serrano, con motivo de esta efemérides. El honor de llevar sus hombros la imagen de la Aurora en este año tan especial para la cofradía correspondió a la  cuadrilla de santeros mandada por Francisco Javier López.

Los actos programados para el domingo se iniciaban con una Misa Pontificial presidida por Monseñor Mario Iceta, Obispo de Bilbao y en la que participó el coro del conservatorio de Lucena y la Orquesta de Plectro ' Aras', interpretando la popular "Misa de Campanilleros", compuesta hace medio siglo por el maestro Fernando Chicano Muñoz.

Ya por la tarde volvía a cumplirse la tradición de tres siglos y el barrio contemplaba de nuevo la bellísima imagen de la Virgen de la Aurora. Calles repletas de gente, bengalas, balcones cubiertos con colgaduras, la música de los campanilleros, la clásica cruz y faroles de guía de la cofradía... estampas que forman parte indisoluble de esta apertura festiva de un otoño que no termina de llegar en Lucena.

A reseñar, además de lo novedoso de la partida desde el templo dominico, la salida sobre el hermoso trono de madera tallada de Ntro. Padre Jesús de la Agonía Orando en el Huerto, el delicado adorno floral, a base de rosas en distintas tonalidades pasteles, la presencia del Niño Jesús de San José Artesano a los pies del trono o la espléndida colección de fuegos artificiales con la que se cerraba el cortejo procesional a las once y cuarto de la noche.

Imágenes que, aún con las novedades propias de esta efeméride, mantienen el viejo sabor de la Lucena de siempre y que vale la pena conservar para futuras generaciones, como hace cada día su cofradía, preocupada tanto por el mantenimiento del rico patrimonio histórico-artístico que conserva celosamente en su pequeña ermita, como por el de una tradición que se mantiene en el tiempo desde hace tres siglos.