Como mandan los cánones, el "cuatro a las cuatro", la Virgen de la Sierra iniciaba su recorrido hacia la ciudad, poniendo fin a la tensa espera de sus costaleros en el interior de su santuario. 

Miles de personas acompañaron a la Patrona de Cabra en la bajada. Un recorrido por el duro camino serrano a hombros de sus costaleros, en el que el polvo envuelve a los rostros sudorosos de los romeros, este año más duro si cabe por el intensísimo calor y marcado por un notable incremento de romeros, al coincidir la 'Bajá' en domingo. Ambos aspectos fueron concluyentes para que incluso se agotase el agua que tradicionalmente se reparte desde los vehículos preparados por la hermandad de san Rodrigo Mártir.

El paso por La Viñuela, por Los Colchones o la Casilla de la Salve, donde las mujeres toman el relevo de los costaleros por unos instantes, para sentir el peso de la Patrona de los egabrenses sobre sus hombros, marcan año tras año algunos de los momentos de referencia de esta multitudinaria Bajada.

En torno a las siete de la tarde, tras la parada en Góngora, llegaba la Virgen a la barriada que lleva su nombre, entrando en la parroquia de San Francisco y San Rodrigo para cambiarse de ropajes, antes de entrar en el centro de la ciudad –ataviada ya con la saya y manto rojos bordados a mediados del siglo XIX por la comunidad de Agustinas Recoletas–. Siguiendo la tradición, en los Arcos de la calle Baena, el regidor egabrense, Fernando Oriego, le imponía el bastón de alcaldesa perpetua de la localidad, siendo acompañada por la comitiva oficial y decenas de carrozas hasta la parroquia de la Asunción y Angeles. Cabra vive ya sus fiestas patronales.

Les dejamos el reportaje gráfico realizado por nuestro colaborador Jesús Ruiz Jiménez "Gitanito".