• Viernes, 26 de Mayo de 2017

La Feria del Valle, nuestra feria, como cualquier ente vivo, ha evolucionado a lo largo del tiempo para adaptarse a las demandas de la sociedad lucentina. 

En los últimos años, uno de los principales esfuerzos del Ayuntamiento de Lucena desde su delegación de Fiestas, ha sido el de recuperar la Feria de Día, que se había ido diluyendo entre la fallida apuesta por dar contenido a una feria en el centro de la ciudad, la ausencia de muchos lucentinos que aprovechan estos días para desplazarse a la playa o la adaptación de la feria a los ritmos horarios y gustos de la población más joven.

Sucesivos cambios en la ‘estructura’ de la feria han permitido devolver al real ese ambiente añejo y lleno de sabor de la ‘feria de día’, multiplicando el número de mujeres que acuden al ferial vestidas de flamenca, recuperando la estampa del caballo como elemento indisoluble de la fiesta, el “tapeo”  y la copa de fino, la cañita o el rebujito entre una animada conversación de amigos o las sevillanas y las rumbas, como paso previo al gintonic de media tarde y el baile con los últimos hits del momento en las casetas para aguardar la llegada de la noche.

Este año han sido nueve las casetas presentes en el Real de la Feria. Entre ellas, La Buganvilla era una de las grandes novedades, por su carácter de caseta privada, promovida por un grupo de amigos como punto de encuentro. El acceso a la caseta a la misma ha estado limitado por tanto para los socios e invitados, que han podido disfrutar de actuaciones en directo y un servicio de barra. A destacar la comida celebrada el viernes día 9 con muchas mujeres ataviadas con traje de flamenca. 

Dos clásicas del ferial son ya Balcón Rosales y Abril, ambas con una programación pensada para los más jóvenes, actuaciones en directo y Dj's durante toda la noche para pasar un rato divertido en compañía de los amigos y de los éxitos del momento.

A ellas se suman Don Jamón, una caseta de ambiente familiar, punto de encuentro de diferentes generaciones donde disfrutar de nuestra feria desde el medio día y hasta que el cuerpo aguante con sus famosas tablas de embutidos ibéricos y raciones variadas y la caseta Casino Lucentino, que llegó al Real en 2015 con una gran acogida por todos los lucentinos y visitantes que se ha repetido en esta feria. Es una caseta de comida y copas con el sabor de la feria de siempre y la posibilidad de escuchar grupos en directo, tomar unas copas y bailar. A destacar su espectacular fachada.

La caseta De grana y oro lleva varios años apostando para que los visitantes pasen un buen rato con la mejor música, tanto con su DJ, como con sus conciertos en directo, con una decoración actual con toques clásicos buscando una atmósfera confortable, copas y mojitos de sabores.  La flamenca es una apuesta joven, que ha visto su segunda edición de la feria, con una imagen completamente renovada y nuevo estilo, tratando de hacer que la caseta se confunda con las calles del ferial, pero dando cobijo con sombras y buena música.

El panorama de casetas de esta zona joven se completaba este año con la Caseta El Patio, de ambiente cordial y adecuado para lo que entendemos por feria, ambientada con sevillanas, flamenquito y música de los 80 a cargo de su DJ y actuaciones de artistas locales y Chiringuito Paradise, la propuesta de Artes Escénicas Paradise S.L. con un formato diferent, en abierto, muy familiar, cerca de la zona de día, con sus animaciones, bailes, la música más variada y uno de los mojitos más famosos de la feria.

Os dejamos con una buena colección de fotos del ambiente de las casetas en este Feria del Valle que acaba, realizadas por Jesús Ruiz Jiménez.