Jueves 19.07.2018

OPINIÓN

"En el CL Aniversario del Círculo Lucentino", por Mario Flores Martínez

El Círculo Lucentino ha mantenido durante estos ciento cincuenta años una relación de simbiosis con la ciudad: el Casino ha participado de Lucena como Lucena ha participado del Casino. 

Patio principal del Círculo Lucentino
Patio principal del Círculo Lucentino
"En el CL Aniversario del Círculo Lucentino", por Mario Flores Martínez

El pasado 8 de diciembre del superado 2017 se produjo una efeméride que pasó desapercibida por todos: el Círculo Lucentino cumplía ciento cincuenta años desde su fundación. Pero esta noble institución lucentina, a pesar de ser la más antigua de las sociedad recreativas de nuestra ciudad, cumplió tan destacado aniversario en absoluto silencio. Los motivos de dicha ausencia los desconozco.

Según nos recuerda nuestro cronista oficial de la ciudad, Luis Fernando Palma Robles

“El Circulo Lucentino fue creado el 8 de diciembre de 1867 aunque su primer reglamento fue aprobado el 15 de enero de 1878. No se constituyó como sociedad bajo escritura publica hasta el día 23 de diciembre de 1884, ante el notario D. Felipe Blancas y Molero por 127 socios fundadores, siendo presidente D. Francisco de Paula Chacón y Valdecañas y testigos D. José Tuvio y Torres y D. Antonio Rodríguez Delgado. En dicha escritura se fijó una cuota mensual de socio de 3.25 pts y una cuota de entrada de 30 pts. 
La actual sede social fue adquirida por el entonces presidente D. Manuel Burgos y Fuillerat el 1 de agosto de 1876 a la Sra. Rafaela Lacarera y Vida, fue valorada en 100.000 pts y se levanta sobre una superficie de 671 m2. 
Esta casa se reedificó a partir de la fecha de constitución bajo escritura publica en 1884 y los socios fundadores suscribieron una derrama de un mínimo de 25 pts para la ejecución de la misma. La entrada original estaba en la calle San Pedro y se cambió a la calle Julio Romero entonces “Las Torres”.

Durante ciento cincuenta años, que se dice pronto, el Casino ha dinamizado la vida social, cultural y recreativa de Lucena, habiendo acogido en su seno a literatos y poetas, a artistas y creadores, a actores y comediantes, a raros y bohemios, y hasta a príncipes de nombre Rainiero de Mónaco. 

Su extensísima vida cultural ha dado para celebrar en su historia innumerables conferencias, exposiciones, conciertos, obras de teatro y multitud de actuaciones de diverso formato. Y hasta ha sido recientemente protagonista de la publicación de la revista Casino al día (hoy desaparecida).

Resulta difícil de entender para cualquier lucentino un Día de la Virgen sin el baile de la Corte Aracelitana en el Casino, sin la vida propia y radiante que adquiere la casa esos días con sus orquestas y sus bailes, sin el brillo que arroja sobre la ciudad el bullicio de esos días en su patio, en su repostería o en su Salón de los Espejos. Como igualmente difícil de entender resulta una Semana Santa sin esta institución, sin sus saetas desde sus balcones, sin la tremolina de las instalaciones donde socios e invitados ocupan todas las estancias para celebrar la pasión lucentina en compañía de otros o sin el desayuno de los santeros y hermanos de Jesús. Y la cabalgata de Reyes no tendría el mismo brillo si hubiera de prescindir del marco que el Casino ofrece como telón de fondo de las carrozas. Por cierto, y si no estoy mal informando, que la primera cabalgata de reyes, o algo parecido a ello, fue encomendada al presidente del Círculo Lucentino allá por los años 50 ó 60, organizando la casa un evento de marcado carácter infantil para toda Lucena. Deberán de sacarme de dudas algunos de los cronistas oficiales de la ciudad, ahora que son tantos y tan variados; o la magnífica Peña de los Magos cuya encomiable tarea ha hecho posible que el sueño del 5 de enero se produzca desde hace ya cincuenta años. 

La entrega de premios de las carrozas es otro de los eventos celebrados en el Casino, circunstancia que se produce desde que tengo uso de razón.

Como luce la placa a la entrada del Casino por la calle Las Torres “Nada de Lucena nos es ajeno”. Y es que el Círculo Lucentino ha mantenido durante estos ciento cincuenta años una relación de simbiosis con la ciudad: el Casino ha participado de Lucena como Lucena ha participado del Casino

Institución privada pero abierta a todos los lucentinos, el Círculo Lucentino ha sido capaz de conformar una parte de la historia local durante este siglo y medio. De su espíritu de apertura da fe el acogimiento que la casa hizo de Azorín cuando este visitó nuestra Lucena. Y así lo dejó escrito:

“Llegué a Lucena, provincia de Córdoba, a boca de noche. Hay otra Lucena, Lucena del Cid, en la provincia de Castellón. De la Lucena cordobesa han salido los velones que alumbraran, en las noches campesinas, mis lecturas. Las capuchinas, lamparitas manuales servían para ir de una parte a otra, de aposento en aposento. En la ciudad imperaba el Quinquet, es decir, la lámpara que este hombre inventara y que lleva su nombre. La Lucena cordobesa es una bella ciudad. La recorrí yo toda despaciosamente, y de mis largos paseos descansaba en el Casino ante una copa de áureo montilla. No soy bebedor. Pero estos vinos andaluces, vinos ligeros y olorosos, hacen de mí ineludiblemente un bebedor ocasional".

Sirvan estas líneas para rendir discreto homenaje a esta noble institución y que al menos quede constancia de que el Círculo Lucentino, patrimonio de todos, contempla ya un siglo y medio de nuestra historia. Y eso nunca debería haber pasado por alto.

Mario Flores Martínez. Ex-Presidente del Círculo Lucentino