Memoria Democrática reactiva la búsqueda de un centenar de personas asesinadas por el Franquismo en el cementerio Nuestra Señora de Araceli

Los arqueólogos de la Universidad de Granada regresarán al camposanto, donde trabajaron sin éxito en el pasado mes de enero, para tratar de localizar los restos de los lucentinos represaliados por el Franquismo 

La Dirección General de la Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, con el apoyo del Ayuntamiento de Lucena, acometerán la segunda fase de los trabajos de exhumación en el cementerio Nuestra Señora de Araceli con el objetivo de localizar los restos de las personas represaliadas por el Franquismo documentadas por trabajos de investigación de carácter histórico.

Con la dirección técnica del Departamento de Arqueología de la Universidad de Granada, los trabajos de excavación se prolongarán durante las próximas seis semanas a cargo de un equipo permanente compuesto por una docena de arqueólogos encabezados por el profesor Francisco Carrión, que volverá a trabajar “en la zona final del cementerio en un espacio donde se cree que se encuentra la fosa donde se enterraron ilegalmente alrededor de un centenar de personas” tanto durante la Guerra Civil como en los primeros meses de la Dictadura.

Previamente al inicio del trabajo de los arqueólogos en el cementerio lucentino, el coordinador de Excavaciones de la Dirección General de Memoria Democrática, Miguel Ángel Melero, ha mantenido, en compañía del concejal de Cultura, Manuel Lara, una reunión con un grupo de  representantes de los familiares para explicarles los detalles de la campaña.

Ante la posibilidad de hallar la fosa con los restos óseos de las personas represaliadas en la primera fase de estos trabajos, desarrollada en el pasado mes de enero, tanto la Junta de Andalucía como el equipo técnico de la Universidad de Granada afrontan esta nueva fase “con optimismo” sabiendo que “contamos con toda la confianza de los familiares por llevar a buen puerto este reto de localizar a sus antepasados”.   

En la anterior fase se excavaron dos áreas del cementerio, cercanas a la antigua "puerta de los carros", sin que se encontraran restos humanos que puedan adscribirse a 1936. Posteriormente se trabajó en un amplio grupo de bovedillas, más de 300, construidas en torno al año 1928, y cercanas a la misma puerta, por la que se tiene constancia por familiares de que entraban los detenidos por las autoridades golpistas, para ser fusilados y posteriormente arrojados a las fosas. 

Se da la circunstancia de que muchas de estas bovedillas fueron vaciadas a los largo del siglo pasado, depositando los restos en el osario, para volver a reutilizarlas, dado el carácter de las mismas, reservado a personas sin recursos económicos, que no podían hacer frente a un entierro o adquirir un nicho. 

Al igual que en la anterior fase de trabajos, el Ayuntamiento lucentino colabora con este proyecto facilitando alojamiento al grupo de arqueólogos y cediendo el uso de diferentes herramientas para la excavación.  

Arcángel Bedmar, historiador especialista en esta materia, señaló a LucenaHoy recientemente que “está demostrado, a través de testimonios orales, que en julio de 1936 se abrió una fosa” en el camposanto lucentino “para empezar los enterramientos de las personas fusiladas”.  En cambio, se desconoce si posteriormente se realizaron exhumaciones irregulares para sacar los restos o trasladarlos al osario para quemarlos y convertirlos en cenizas. Respecto a la situación de la fosa, Bedmar apunta que “se cree que puede estar en la parte última del cementerio, donde no se ve ningún tipo de lápida, solo separaciones de antiguas fosas”.

Las actuaciones están financiadas por la Consejería de Cultura, a través de la Dirección General de Memoria Democrática, a propuesta del Comité Técnico encargado de la coordinación de actuaciones en torno a la recuperación de la Memoria Histórica y el reconocimiento institucional y social de las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Posguerra, y se suman a actuaciones similares en otros cuarenta municipios andaluces.

La inauguración de un monolito de mármol, a la entrada del cementerio municipal Nuestra Señora de Araceli, era hasta el momento la única actuación de homenaje y dignificación de la memoria de los 125 lucentinos fusilados entre los años 1936 y 1937, o muertos en cárceles franquistas o campos de concentración por su vinculación con la República. En este monumento, donde no se hallan restos humanos, están grabados los nombres de los fallecidos, junto a la frase “Lucena a las víctimas de la Guerra Civil y la postguerra”.