Domingo 27.05.2018

Una ovación bochornosa

"No se puede aclamar a Cristina Cifuentes, como ejemplo de regeneración, ya que se hizo con un máster universitario presencial sin ir a clase, sin someterse a exámenes y sin hacer su trabajo final. Es decir, sin cumplir ni uno solo de los requisitos exigidos."

Una ovación bochornosa

Los 2.500 cargos orgánicos y públicos que acudían a la convención nacional del PP en Sevilla iban algo desanimados por los contínuos casos de corrupción en los que estaban resultando implicados demasiados de sus dirigentes. Lo de Gurtel, la Púnica, Lezo, Taula, lo de Bárcenas, venían de años atrás y ya casi los daban por amortizados, pero lo de Acuamed y el máster de Cifuentes recientemente destapado había removido las tripas de algunos de ellos. 

En los tres Aves repletos fletados desde Madrid aconsejaban no comentar  estos temas y hablar sólo de Cataluña y de sus "políticos huídos". Y en los preámbulos de la convención, algunos evitaban tocar el caso Cifuentes para no caer en el desánimo y sólo repetían frases dichas días antes por algunas figuras del partido:

 "Este asunto no tiene nada que ver con la polìtica" (ministro de Cultura)
 "La presidenta madrileña ya ha dado explicaciones" (Rajoy)
 "Cifuentes es muy honrada y siempre ha dado ejemplo" (presidente de Murcia).

Pero aquello decaía y tuvo que ser Cospedal, esta vez sin mantilla ni peineta, quien se subiera al estrado para animar a los asistentes gritando: 

¡¡ "TENEMOS QUE DEFENDER LO NUESTRO Y A LOS NUESTROS"!!

- Qué es "lo nuestro", pues yo no tengo un máster  --preguntaba en voz baja un asistente a su compañero de al lado.

- Se refiere a todo: a nuestros cargos, nuestras ventajas, nuestros negocios, nuestras...cosillas. Más claro no lo puede decir.

El grito de Cospedal arrancó algunas palmas, pero rápidamente prendió en el resto de los asistentes y, todos de pie, soltaron un grandioso aplauso de casi dos minutos que caldeó el ambiente hasta el punto que la propia Cifuentes tomó la palabra expresando su "orgullo de pertenecer a un partido con miles de mujeres y hombres honrados", sin hacer mención alguna al millar de imputados salpicados de corrupción.

Ante una reacción tan escandalosa, cualquiera medio decente queda abochornado y se plantea lo siguiente:

- No se puede estar orgulloso de un partido que ganó las elecciones dopados con dinero B y en el que sus cuatro tesoreros han sido imputados por gestión fraudulenta a nivel nacional.

- No se puede aplaudir la gestión realizada por un gobierno que ha deteriorado la sanidad, la educación, la dependencia y con cuatro ministros reprobados y cinco presidentes de sus comunidades autónomas implicados en corrupciones y malversaciones.  
     

- No se puede ovacionar a quienes han recortado pensiones, salarios bajos y becas, mientras que han rescatado a entidades financieras y autopistas privadas.

- No se puede aclamar a Cristina Cifuentes, como ejemplo de regeneración, ya que se hizo con un máster universitario presencial sin ir a clase, sin someterse a exámenes y sin hacer su trabajo final. Es decir, sin cumplir ni uno solo de los requisitos exigidos.

Rectifico esto último: Cifuentes pagó su matrícula, aunque fuera del plazo marcado. Fue lo único que hizo. O sea, que el máster lo compró. ¿Se puede aplaudir todo esto sin vomitar?

Más artículos de Alfonso Jiménez en su blog: http://alfonjimenez.blogspot.com.es/