Paliques lucentinos: Lluvia de estatutos

En este blog pretendo dar a conocer distintos artículos publicados por mi abuelo, José Morales Mellado, en diferentes periódicos editados en nuestra localidad desde los años 30 del siglo pasado: Producción, El Porvenir, Luceria, Ideal,...

Este primer artículo trata ya, en 1931, de temas independentistas, de rabiosa actualidad.

PALIQUES LUCENTINOS
LLUVIA DE ESTATUTOS  
 
(Publicado en EL PORVENIR nº 15 del 30 septiembre 1931)
 
Los catalanes han abierto la marcha en la moda que priva ahora de confeccionar Estatutos.

Toda región, provincia, pueblo o aldea se cree con derecho a redactar su estatuto y a que se le reconozca la autonomía, que más o menos veladamente, que como ocurre con los catalanes, equivale a la separación y desmembración de la Patria, a la que deben todo lo que fueron en la Historia y lo que son en la actualidad.

Cuando después de la horrenda lección de la gran guerra,  la tendencia universal debiera ser la de anular las fronteras, adoptar un idioma común y fundirse en un fraternal abrazo todos los pueblos y todos sus moradores, cuando una de las principales razones que sirvieron de pretexto a dicha funesta guerra fueron la de recuperar, para incorporarlas a la unidad de las naciones combatientes, provincias y regiones enteras irredentas, como Francia con su Alsacia y Lorena, Italia con su Trentino, etc.,etc., en España se ha despertado un desmedido afán de atomizarse , para destruir la grandiosa obra de los Reyes Católicos, que hicieron posible que nuestra patria fuera el asombro del mundo entero y que pudiera decirse que en los dominios españoles no se ponía nunca el sol.

En un país que cuenta hoy con 22 millones de habitantes, se quiere que haya cinco o seis idiomas, y, en resumidas cuentas, que existan cinco o seis naciones pequeñas, para que seamos una imitación de los Balcanes. Volveremos otra vez a los reinos, es decir, a las repúblicas, de Navarra, Aragón, Valencia, león, Murcia, asi sucesivamente, y siguiendo en ese afán  o manía separatista, no nos extrañaría ver cualquier día a Encinas Reales redactando su Estatuto para declararse villa libre o a Jauja recabando su autonomía para liberarse del yugo a que, sin duda, se cree la tiene sometida Lucena.

¡Siga la lluvia de Estatutos, para que sea posible otra vez la Torre de Babel y porque para eso ha llegado la hora de liberarse y de hacer cada uno lo que le venga en gana !