Paliques lucentinos: La paparrucha del estampillado

En este blog pretendo dar a conocer distintos artículos publicados por mi abuelo, José Morales Mellado, en diferentes periódicos editados en nuestra localidad desde los años 30 del siglo pasado: Producción, El Porvenir, Luceria, Ideal,...

 

Paliques lucentinos: La paparrucha del estampillado (Publicado en EL PORVENIR nº 16, del 10 de Octubre de 1931)

El desmedido afán que siempre han tenido los gobernantes españoles de involucrar la vida, complicándola con infinidad de disposiciones y trámites arbitrarios y dilatorios, que a nada práctico conducen, no ha desaparecido, como era de esperar, en los hombres nuevos de la República, antes por el contrario, parece que se ha agudizado en ellos, aún más, esa manía.

Prueba palpable de lo que aseveramos anteriormente, es la paparrucha del estampillado de billetes que se le ha ocurrido a nuestro Ministro de Hacienda.

En la práctica se está demostrando su inutilidad y el entorpecimiento que la medida ministerial produce en la vida oficial y comercial, aparte de que dicen (los que no los tenemos no los hemos visto todavía) que no se les conoce nada lo que les "hacen"; que cuando se llevan cantidades de consideración hay que dejarlos en el Banco para que despacio vayan "operando" sobre ellos y los devuelvan cuando quieran y mientras el poseedor de los billetes que no tenga más dinero que aquel para sus operaciones, ni para atender a las necesidades más perentorias de su casa, que se fastidie o "sablee" en la calle y por último la alarma producida  a tal punto que nadie quiere un billete ni bendito y no circula nada más que plata

Si el objeto de tan absurda medida es invalidar todos los que hayan salido de España, aparte de que sería inmoral, a nada conduciría puesto que los tenedores de papel moneda ya se valdrían de trazas para burlar la disposición y procurarían, por medio de bancos extranjeros que se los estampillasen y no quedarse "colgados".

Si lo que se pretende es hacer desaparecer todos los símbolos y atributos de la monarquía, no se consigue tampoco porque con el estampillado no se quitan, aparte de que los billetes son los que menos cosas reales tienen y en cambio no se han retirado de las circulación todavía los duros, las pesetas y los sellos, en donde sigue estando, a todo pasto, el Rey destronado.

¡O hay prisa para quitarlo todo o para nada!

Y por último, si al Estado no le merecen crédito los billetes que  quedan sin estampillar, una vez transcurrido el plazo que, por cierto ha sido prorrogado hasta el 10 de diciembre, ¿ por qué le ha de merecer al público confianza el Banco de España, para dejarse allí su fortuna, con un simple resguardo, para cuando a este le dé la gana devolvérsela?