Martes 22.05.2018

Cara y cruz

Los investigadores Benoit Gauthuier, Nadia Cobo, Teresa Molina, Andrés Aguilera y Bernat Soria 
Los investigadores Benoit Gauthuier, Nadia Cobo, Teresa Molina, Andrés Aguilera y Bernat Soria 

Tras el escándalo de Cristina Cifuentes, los dirigentes del Partido Popular han sacado el ventilador para hacer creer a sus militantes, seguidores y votantes, que todos los políticos son iguales y consiguientemente, no tienen por qué renunciar a un “partido serio” y depositar su confianza en otra organización. En este ventilar mezquindades de otros partidos han llegado –de manera osada, porque algunas de las acusaciones no se sostienen– hasta el científico Bernat Soria; quizás porque tuvo un breve paso por la política, entre julio de 2007 y abril de 2009, como ministro de Sanidad. Espero que después de lo que voy a contar se entenderá que no se les ocurrirá a nuestros agitadores de la ventilación, pedir la dimisión como investigador del citado ex ministro, ¡que todo sería posible!. En fin, con esto del "y tu más" nos tienen entretenidos mientras en la vida van pasando cosas importantes que tienen su cara y su cruz. 

La cara es esta noticia tomada del Correo de Andalucía y que ha sido difundida por múltiples medios: 

“Investigadores de la Consejería de Salud que desarrollan su trabajo en el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa, Cabimer, han descubierto en una molécula un alto potencial terapéutico ante la diabetes tipo 1, una enfermedad que se estima afecta a 800.000 andaluces. Este trabajo, ha sido liderado por el investigador principal Benoit Gauthier y en el mismo también participa activamente el director del departamento de Regeneración y Terapias Avanzadas en Cabimer, Bernat Soria.” 

Aunque queda aún mucho camino por recorrer –la experimentación todavía no se ha hecho en humanos– es una gran noticia. 

Es importante señalar que el (CABIMER) es un instituto de investigación perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo público dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Es decir financiado con el dinero de todos los españoles y españolas. 

La cruz es que, una vez producido el medicamento, no sabemos a qué precio saldrá al mercado, porque a pesar de haber investigado con fondos públicos serán las empresas farmacéuticas las que fijaran el coste del medicamento y aunque lo provea la Seguridad Social no olvidemos que es con el dinero de la ciudadanía. Así lo denuncia la plataforma “NO ES SANO” (http://noessano.org/es/), poniendo el ejemplo de los medicamentos contra el cáncer:

“Los tratamientos para el cáncer son uno de los grupos de medicamentos con precios más altos y que más ingresos generan para la industria farmacéutica. Sin embargo, hay una importante inversión pública en las fases de investigación y en los ensayos clínicos de muchos de los fármacos. El imparable crecimiento de los precios de los medicamentos oncológicos, que se han duplicado en solo diez años, está teniendo un impacto directo en los sistemas de salud de todo el mundo, incrementando el gasto farmacéutico y limitando su acceso en muchos países. En España, algunas de las terapias más empleadas para tratar tumores alcanzan los 30.000, 40.000 y hasta 100.000 euros por paciente al año. Unos precios inasumibles para el sistema sanitario, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez es mayor el número de casos diagnosticados, que pasará de 247.000 en 2015 a 315.000 en 2035, casi un treinta por ciento más, según las previsiones.

Esta situación se debe a un sistema de propiedad intelectual que deja en manos de las compañías farmacéuticas la fijación de los precios de los fármacos y a un marco regulatorio poco transparente que beneficia a la industria en detrimento del interés público.

¡Algo habría que hacer!