Manuel Guerrero Cabrera (Lucena, 1980) es profesor de lengua y literatura, articulista y poeta; realiza desde la Asociación Cultural Naufragio una labor de difusión cultural y literaria en el sur de Córdoba y participa en Radio Lucena y Radio Atalaya con espacios literarios. Es autor de los poemarios El desnudo y la tormenta (2009), Loco afán (2011), El fuego que no se extingue (2013) y Las salinas del aliento (2015).

La poesía con pilas

La luz solar se perdió en la ventana de cristal es el título de un poemario un tanto peculiar. Se trata del primer libro que firma una inteligencia artificial (IA), o sea, no lo ha escrito un ser humano; sin embargo, al igual que cualquier persona, la IA tiene un nombre: Microsoft Little Ice. Todo un fenómeno prolífico ha resultado Little Ice, puesto que en poco más de tres meses y medio ha escrito diez mil poemas, de los que una pequeña selección de 139, los mejores, según indica Microsoft, son los publicados. Hasta ahora conocíamos que el impronunciable RNNLM de Google había escrito algunos poemas e, incluso, es fácil hallar uno de ellos en la red, un texto sin alma, con más intención narrativa que lírica y que ha de trabajar mucho más los encabalgamientos y la adjetivación, entre otras cosas:

 

 

There is no one else in the world.

There is no one else in sight.

They were the only ones who mattered.

They were the only ones left.

The had to be with me. she had to be with him.

I had to do this. i wanted to kill him.

I started to cry.

I turned to him.

 

Pero lo de Little Ice se lleva la palma, si bien es posible que Lope de Vega, y todo lo que se le atribuye, siga superando esta cifra.  Por ahora.

Y, mientras las inteligencias artificiales comienzan a ocuparse de las facetas artísticas y creativas del entendimiento humano, las editoriales (algunas muy relevantes) optan por publicar a youtubers e intagrammers, si así es como se definen, con la opción de conseguir algo de caja en un género con el que es muy difícil hacer el agosto a lo largo del año. Si echamos un vistazo a su «poesía», nos encontramos con textos que probablemente tengan mucha alma, de etéreos, pero que no dicen nada, como los trabalenguas:

 

Nunca supimos acostumbrarnos

a tener la costumbre de acostumbrarnos.

Y es por eso que ya es costumbre estar así. 

 

No anoto el nombre de la persona autora de estos tres versos, porque, mientras lo hiciera, Little Ice habría compuesto un soneto y medio de mayor interés literario.

 

Yo animo a youtubers, instagrammers y a las inteligencias artificiales que, puesto que no leen a los clásicos, a la Generación del 27 o al grupo Cántico, por citar algo reciente, que se entretengan con el sevillano José Antonio Garmendia, un tipo polifacético: químico, poeta, humorista, etc. En su variada descendencia de papel tiene un Florilegio de chorradas en el que leemos: «el mundo será soportable mientras no se invente la rosa que crece con pilas». Cambiemos la palabra «rosa» por «poesía»… Y esto era una chorrada.