• Domingo, 04 de Diciembre de 2016

"Un amor de película"

Audrey Hepburn
Audrey Hepburn

Da igual si la peli es de amor (en la cual se da por hecho que los protagonistas terminaran juntos), si es de acción (en la que siempre hay un rollito amoroso de lo más chulo), si es de suspense o terror (donde él siempre la salvará a ella) o de lo que sea, lo cierto es que las historias siempre terminan igual, siendo más o menos fieles al estilo romántico, pero ese par de enamorados que vive mil aventuras y a quienes el destino se les pone en contra para poder vivir su amor, o en su defecto darse cuenta de quién es su amor verdadero, siempre, siempre terminan juntos.
 

Y claro, señores del séptimo arte, así no se puede tener una vida con esperanzas normales. Una está obligada a buscar su amor de película y teniendo en cuenta que empezamos con las altas expectativas bien temprano (gracias por la frustración de no encontrar al príncipe azul, señor Walt), pues es difícil quitarse esa idea, dejar de montarse esas bonitas películas en la cabeza, que podrían estar perfectamente nominadas a los Goya y mil tonterías más que nos llevan a esperar algo que probablemente nunca llegue.
 

Además, para colmo de tus males, siempre está esa perfecta pareja que inunda Facebook e Instagram de fotos demostrando lo enamorados y felices que son, y tu todo lo más que muestras es que anoche te comiste una ensalada con aguacate la mar de sana y rica (eso es lo que pones, que luego el aguacate estaba duro e insípido) y te preguntas mil veces por qué ellos tienen una relación tan bonita, tan de película y tu tienes un aguacate duro.
 

Pues ahí está la respuesta, quizás sean muy felices y los mires con cierta tristeza por no ser tú y a la vez con alegría por el amor que emanan, pero quizás no sea tu aguacate el único que está duro y mientas sobre ello, quizás los estereotipos de amor perfecto nos hayan contaminado tanto que ya no sepamos ni lo que es el amor de verdad e intentemos ensalzar lo que sea que tengamos por todos los medios.
 

La mayoría de las películas románticas terminan en boda, o algo similar, pero ¿y después? En la vida real el amor no termina en boda, el amor es que desayunéis juntos, con cara de osos panda, mirándoos a los ojos sin necesidad de decir nada, un mensaje de buenas noches, un paseo por las calles que os sabéis de memoria y aun así os sorprenden con conversaciones nuevas, abrazarse antes de dormir aunque luego duerma cada uno hacia un lado, es que estés con gripe y te traiga leche caliente sin miedo a contagiarse, es apoyar tus decisiones, tus proyectos, tus ganas de hacer cosas o tus días malos en los que no tienes ganas de hacer nada, el amor de verdad es práctico y no ideal, y te complementa el día a día con opiniones sanas y que solo te ayudan a seguir siendo tú misma (esa persona que él ama tal cual, sin necesidad de cambios).
 

¿Para qué queremos un amor de película que solo dura dos horas? Porqué no desear el amor sincero y sencillo que te va a buscar al trabajo, que te quita el pelo de la cara y te dice a los ojos que todo irá bien, aunque puede que no sea así ¿por qué esperar siempre más cuando no disfrutamos de lo pequeño?
 

El amor viene y va, nunca desaparece, solo se transforma, pero dejemos de transformarlo en una película y vivamos al máximo la realidad, que normalmente le da mil vueltas a la ficción.
 

Por Tamara López