Viernes 19.04.2019

Francisco Ruiz, manijero de La Sangre: "Del pasado hay que recuperar los valores del santero"

Francisco Ruiz, manijero de La Sangre: "Del pasado hay que recuperar los valores del santero"

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Una carrera de fondo. Con una condición indiscutible. La devoción y el fervor religioso hacia las imágenes que se santean en los hombros. Francisco Ruiz Franco (18-05-69) se distanció en ocasiones del Santísimo Cristo de la Sangre y en el año 2014 completa el reto de ser manijero. Una responsabilidad en la que se depende de terceras personas. Con la autoridad de haber efectuado 50 santerías, aconseja a los jóvenes que aprendan y culpa a la inexperiencia del fracaso. A poco más de una semana del Jueves Santo, mantiene una confianza plena en una cuadrilla que se crecerá cuando La Sangre bendiga a su barrio.
 
-¿Cómo ha de ser la santería de un paso que conjuga humildad, majestuosidad, desgarro y seriedad?
Con mucha ilusión, compromiso de entrega y gallardía del santero.
 
-¿Necesita la cuadrilla del Santísimo Cristo de la Sangre una motivación extra a partir de la esquina de la calle El Peso con la calle El Agua?
No, por lo menos en el caso de la mía. La motivación es tan grande que se crecen en el momento íntimo de entrar en su barrio.
 
-Los hombres que ha aviado atesoran una amplia experiencia en este arte lucentino, ¿piensa que su santería será especialmente observada por las expectativas generadas?
Todo el que se siente santero y aficionado a la santería va a ver todos los pasos de nuestra Semana Santa. En mi cuadrilla se dan tres pilares que entiendo son imprescindibles para hacer santería: experiencia, sabiduría y poder. Tengo plena confianza en ella, pero la calle es la que manda.
 
-¿Cuál es la mayor dificultad de un manijero?
El no saber estar a la altura en cada momento y depender de terceras personas. Entiendo que un buen manijero debe tener criterio propio, ser dirigente y, con el mayor de los respetos, unir y guiar a su cuadrilla.
 
-¿La santería es arte, poderío físico o devoción?
Es la suma de los tres componentes que me acaba de mencionar: Arte, porque es algo singular de Lucena. Poderío físico, porque sin fuerza y aguante no se puede llevar a cabo. Devoción, porque sin ella, nada de lo anterior tiene sentido.
 
"En dos ocasiones fui aviado para ser su santero y no pudo ser, era para mí un reto procesianarlo"
-¿Por qué se planteó ser manijero?
Por la devoción que desde niño le he tributado a la imagen del Santísimo Cristo de La Sangre y dado que en dos ocasiones fui aviado para ser su santero y no pudo ser, era para mí un reto procesionarlo, además siendo yo la persona que haría su cuadrilla.
 
-¿Las exigencias económicas de las cofradías a los manijeros son desmesuradas?
Esta cofradía no me ha exigido nada, he colaborado con ella en la medida de mis posibilidades, en los actos benéficos que ha organizado como lotería, almuerzos, etcétera.
 
-¿En qué situación se encuentra la santería?
En términos generales, bien, siempre hay personas con ganas e ilusión y comprometidas con mantener nuestra tradición.
 
-¿Cómo debe ser una junta? ¿Existe actualmente demasiado protocolo?
En mi opinión debe ser una reunión de personas que quieren compartir un rato de fraternidad, acercamiento y convivencia, para que conociéndose mejor, sean en la calle el día del desfile procesional, un reflejo de todo lo vivido. Para eso no hace falta ni excesos ni derroches económicos. En cuanto al protocolo, actualmente si hay más que antaño. Antes los santeros se sentaban en las juntas sin orden, hoy lo hacen por esquinas, y los mismo ocurre con el cante. También hoy se hacen juntas "oficiales" donde se invitan a cofrades y otros amigos que no son santeros....y antes no se hacía, las juntas eran sólo para la cuadrilla.
 
-Indique, en su opinión, lo mejor y aquello mejorable de la santería.
Lo mejor es la cantera de jóvenes que son savia nueva para que no decaiga nuestra tradición. Lo mejorable, para mí, sería que estos jóvenes se preocupen de aprender y hacer de las juntas reuniones ejemplares donde se hable de santería, se escuche y se respete el cante, y en la calle sepan dar a cada imagen su paso. Sólo así no se manchará la esencia de la santería.
 
-¿La santería ha de renovarse o recuperar enseñanzas y costumbres del pasado?
Lo renovable ya lo hemos conseguido, pues el decoro y respeto en la manera de santear hoy es más pulido y respetuoso que antes. Del pasado hay que recuperar los valores del santero, que sabían dar la mano a su manijero y adquirían en ese momento, un compromiso inquebrantable, no se movían por intereses, su humildad le hacía pasear los repisones que hicieran falta, con tal de aprender. Hoy se quieren subir peldaños sin saber, y por eso el fracaso de muchas santerías.
MANUEL GONZÁLEZ

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