Domingo 22.09.2019

¿Por qué es importante analizar el agua?

El agua contaminada puede transmitir numerosas enfermedades 

Analizar agua
Analizar agua
¿Por qué es importante analizar el agua?

El derecho al agua y al saneamiento es uno de los derechos fundamentales de toda persona, reconocido como tal por las Naciones Unidas. Según asegura la ONU, “el derecho al agua es indispensable para una vida digna”. Por ello, es clave siempre en cualquier vivienda contar con agua potable. Si tienes dudas sobre la calidad del agua en cualquier instalación, la medida fundamental para comprobar la salubridad de la misma es realizar un análisis de agua, que es efectuado por laboratorios especializados como CEGAM. Este laboratorio efectúa muestras  y ensayos en toda clase de agua y alimentos, comprobando su calidad.   

Enfermedades que puede transmitir el agua contaminada 

Analizar el agua es muy importante porque el agua contaminada o insalubre puede transmitir numerosas enfermedades, que ponen el riesgo la vida humana. A

En lo que respecta a las aguas residuales, su falta de tratamiento en ciudades y diversas industrias deriva en aguas contaminadas que dañan el medioambiente y constituyen un riesgo público. 

Las aguas residuales son potenciales transmisoras de enfermedades, pues suelen incluir bacterias de muy diversa procedencia. Las enfermedades que pueden transmitir aguas contaminadas incluyen:

  • Diarrea. Es uno de los trastornos más comunes al beber agua no tratada adecuadamente. La diarrea provoca pérdida de líquidos y, de forma continuada y en casos extremos, desnutrición y muerte.
  • Fiebre tifoidea.  Está asociada al consumo de agua contaminada. Los síntomas más comunes de la fiebre tifoidea son dolor de cabeza, náuseas y pérdida de apetito.
  • Cólera. El intestino se inflama al consumir agua con la bacteria Vibrio cholerae. Es habitual en países donde el abastecimiento de aguas potables no es el apropiado y la higiene es deficiente, sobre todo en el Tercer Mundo. 
  • Paludismo.  Esta enfermedad es portada por un parásito, transmitido por mosquitos que son abundantes en zonas de aguas estancadas. El paludismo provoca fiebre aguda. En el año 2017 hubo 219 millones de casos de paludismo en un total de 90 países. En los casos más graves, se trata de una enfermedad mortal. 
  • Tifus.  Otra enfermedad asociada a la picadura de insectos que están presentes en zonas de aguas contaminadas. Piojos, pulgas, ácaros y garrapatas transportan las bacterias que causan esta grave enfermedad. Síntomas comunes del tifus son fiebre alta, escalofríos y dolores de cabeza. 
  • Disentería.  Las fuertes diarreas son los síntomas frecuentes de esta enfermedad. Los niños son las principales víctimas de la disentería, sobre todo en los países menos desarrollados. 
  • Esquistosomiasis.  Aunque es una de las enfermedades menos conocidas relacionada con el agua contaminada, su incidencia puede ser muy frecuente. La infección aparece cuando determinados parásitos penetran en la piel de las personas que se están bañando o lavando en fuentes de agua contaminada. Sus síntomas no son nada agradables: las bacterias son capaces de dañar muchos órganos, como intestinos o pulmones. 
  • Tracoma.  Afecta sobre todo a los más pequeños y consiste en una infección ocular. En los casos más extremos puede llegar a provocar ceguera. 

¿Y qué pasa con las piscinas?

En los meses de verano es también clave analizar el agua de las piscinas. El análisis del agua aquí no es opcional, es obligatorio de forma periódica para el adecuado mantenimiento y uso de cualquier piscina, ya sea privada, comunitaria o pública. 

Como explican los expertos de Laboratorio Cegam, el Real Decreto 742/2013 de 27 de septiembre es la ley que indica actualmente en España qué criterios técnico-sanitarios han de cumplir las piscinas para el baño. 

Los análisis externos del agua de las piscinas han de ser mensuales y, en piscinas abiertas, es necesario medir diferentes valores: el ph, la turbidez, el cloro libre residual, el cloro libre combinado, y la ausencia de la bacteria E. Coli y de pseudomonas aeruginosas.

Así, el ph es la acidez del agua y su valor debe ser neutro, es decir, entre unos valores de 7 y 7.2. En la acidez influye de forma decisiva el sistema de desinfección de la piscina. 

La turbidez  es otro parámetro importante y es la medida del grado de transparencia del agua. Un problema bastante frecuente en algunas piscinas es una turbidez inapropiada, ocasionada por partículas en suspensión o por un equipo de depuración que no funciona adecuadamente. 

En cuanto al cloro, el combinado tiene un poder de desinfección bajo y su aparición puede ocasionar irritaciones en la piel y malos olores. En cambio, el cloro libre residual es el que tiene mayor poder desinfectante y oxidante. 

En lo que respecta al análisis de bacterias en piscinas, las más frecuentes y no deseadas son las pseudomonas aeruginosas  y la E. Coli. Las pseudomonas aeruginosas son muy comunes en el medioambiente y en piscinas son frecuentes en la superficie del agua. Las pseudomonas aeruginosas suelen aparecer cuando la desinfección del agua no es adecuada. Por último, la E. Coli es una bacteria que se forma en el intestino humano y su vía de entrada en la piscina es por contaminación fecal.