Domingo 26.01.2020

La importancia del control y análisis del agua que consumimos

Agua
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La importancia del control y análisis del agua que consumimos

El agua es un componente esencial del ser humano, es el componente químico que se encuentra en nuestro cuerpo en mayor medida. Estamos formados por agua en un 60% y, en parte, es ella la que garantiza nuestra supervivencia. El consumo de agua es imprescindible para, entre otras cosas, regular la temperatura corporal, transportar los nutrientes a las células, eliminar desechos y proteger articulaciones y tejidos. Pero el agua que consumimos habitualmente en nuestros hogares suele sufrir todo un proceso de control y análisis

Cuando hablamos de agua de consumo humano nos referimos a aquellas que se utilizan tanto para beber como para cocinar, que usamos en nuestra higiene personal o que se emplea en los sectores alimentarios para preparar alimentos y que se distribuyen a través de redes públicas o privadas. El análisis del agua potable se realiza siguiendo unos criterios sanitarios reflejados en la ley - R.D. 140/2003- donde se expresan las condiciones de salubridad, de limpieza y de calidad que debe tener esta. Las distintas Administraciones Públicas de un país como España deben estar coordinadas en esta materia, pues un problema de contaminación podría suponer una crisis de salud pública. 

El agua que consumimos viene de ríos, manantiales o pozos pero no llega directamente a nuestros hogares. Existen las llamadas estaciones de tratamiento de agua potable o estaciones potabilizadoras de agua en las que se trata y se prepara para su uso cotidiano. Aunque se capte de la naturaleza, el agua de esas fuentes de abastecimiento no suele ser apta para nuestro consumo y, por lo tanto, tiene que sufrir una serie de tratamientos de potabilización. Estos son de carácter químicos, físicos y biológicos. Los siguientes pasos que vendrán después de este son el almacenaje y, finalmente, a distribución. Durante todo el proceso se debe eliminar cualquier condición de riesgo y hacer frente a cualquier tipo de agente contaminante.

El control del agua de consumo tiene como objetivo conocer la calidad sanitaria del agua que utilizamos a nivel global. El sistema informático capaz de llevar el control de esa calidad se llama SINAC

Prevención y reutilización de aguas residuales

Constantemente se generan todo tipo de residuos y muchos de estos se vierten en el agua. Esto no solo provoca un enorme daño al medio ambiente sino que también pone en marcha todo un proceso de análisis de aguas residuales y de su posterior depuración cuyos costes son elevados y cuyo trabajo es complejo. Las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales, que también se conocen como EDAR, se encargan fundamentalmente de reducir los elementos contaminantes de las aguas residuales para devolverlas a ríos, embalses, mares, etc. Es un paso intermedio entre el momento en que se generan los lodos o vertidos urbanos y el momento en que el agua es devuelta al medio natural. 

La depuración consiste en la eliminación de residuos de muchos tipos, desde sólidos hasta compuestos como amoníaco pasando por aceites y otras sustancias. Las aguas fecales son las aguas residuales de uso doméstico que generamos mayoritariamente en los hogares. El control de aguas fecales también se incluye en todo este sistema de depuración.

Existen planes de gestión de vertidos que son de vital importancia para minimizar todos estos residuos que contaminan el agua. Una parte fundamental es la Prevención, pero también incluyen la Reutilización, el Reciclaje y el Destino. Dependiendo de la calidad del agua y si esta es aprovechable o no se destinará a un uso o a otro. 

Riesgos para la salud del consumo de agua contaminada

El consumo humano de agua no tratada puede ser muy peligrosa para la salud. Los sistemas de depuración de agua eficientes y desarrollados de nuestro país nos garantizan un agua limpia por la que no debemos preocuparnos. Pero, en cualquier caso, es conveniente tener en cuenta de qué forma podríamos identificar el agua contaminada

Por un lado, el agua no tratada no es cristalina sino turbia, puede contener tierra o, en cualquier caso, percibirse como sucia. Además de color también puede tener algún olor, cosa que no ocurre con el agua de consumo limpia. Si no sabemos de dónde proviene el agua deberemos tener en cuenta estas consideraciones y evitar beberla si presenta alguna de estas características. 

Beber agua contaminada, consumir alimentos lavados con agua contaminada o llevarnos a la boca alguna herramienta que haya estado en contacto con ella puede causar, entre las dolencias menos graves, diarrea y dolores abdominales pero también puede ser fuente de otras enfermedades más graves como la hepatitis, fiebre tifoidea, cólera, rotavirus, amebiasis, etc.  En países del tercer mundo el consumo de agua no tratada es el origen de muchas enfermedades graves, que incluso pueden provocar la muerte. La prevención y la puesta en práctica de medidas para gestionar nuestros residuos son todavía asignaturas pendientes en las que debemos trabajar.

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