Miércoles 11.12.2019
Lucena Hoy

FIESTAS

La Feria del Valle contará con unas horas "sin ruidos" en la Calle del Infierno para que niños y niñas con trastornos del espectro autista también puedan disfrutar de las atracciones

Una imagen de la feria del Valle del pasado año: ruidos y luces estridentes difucultan el acceso a personas con trastorno del espectro autista
Una imagen de la feria del Valle del pasado año: ruidos y luces estridentes difucultan el acceso a personas con trastorno del espectro autista
La Feria del Valle contará con unas horas "sin ruidos" en la Calle del Infierno para que niños y niñas con trastornos del espectro autista también puedan disfrutar de las atracciones

La "Calle del Infierno" de la Feria del Valle 2019 será un poco menos infernal el primer día de fiesta, Día del Niño. –entre las 7 de la tarde y las 10 de la noche– cuando todas las atracciones bajen el volumen de músicas y sirenas para que los niños con trastornos del espectro autista también puedan disfrutar de las atracciones.

Según ha explicado José Pedro Moreno, concejal de Fiestas, esta iniciativa surge como respuesta a la petición de varias familias lucentinas, que ha planteado esta medida ante la extrema sensibilidad que estas personas padecen cuando hay luces, ruidos o sonidos con un volumen muy elevado.

Por ello se contará con la colaboración de la Asociación de Feriantes con la que se ha acordado que durante ese horario se aplique una considerable reducción del nivel de volumen de la música y de las sirenas con las que cuentan las atracciones.

Además, la delegación de Fiestas estudia el traslado de los fuegos artificiales que abrirán la feria a un espacio más lejano, que permita su visionado desde el recinto pero limite el ruido que genera con el mismo fin.

La iniciativa sigue la línea adoptada por otras grandes ferias como la de Sevilla, donde se ha estrenado este año con gran éxito, haciendo de la feria un espacio más inclusivo, al menos durante algunas horas, para personas que padecen trastornos del espectro autista (TEA) y con dificultades en procesar adecuadamente los estímulos relacionados con la comunicación social, para los que un volumen elevado pueden ser una auténtica tortura, provocándoles crisis de ansiedad, bloqueos, ataques de pánico e incluso dolores. Todo ello supone que la mayoría de estos pacientes opten por no bajar a la feria y perder la oportunidad de disfrutar de una fiesta que por su naturaleza, debe ser abierta a todos.