martes 28.06.2022

Opinión: "El mensajero del tiempo", por José Martos

Opinión: "El mensajero del tiempo", por José Martos
Opinión: "El mensajero del tiempo", por José Martos
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La historia de cómo nos conocimos es más propia del mundo de la sincronicidad expuesto en la obra de Jung que de la simple coincidencia, y es que, a veces, pienso que no existe la casualidad sino la causalidad. Por lo tanto me remitiré a los hechos.

Nunca había oído hablar de la palabra “Tzadikim”, pero según me dijo Meir, un Tzadik es una persona muy especial. Alguien en el cual se encarnan la generosidad y la justicia. El Tzadik es un hombre que antepone los intereses de su prójimo antes que los suyos propios en todo el sentido, ya que su entrega es pura e indigna de alabanza, siendo por tanto el sirviente por excelencia de HaShem, es decir, de Dios.

El Rabino Israel Meir Gabay apareció en Lucena como surgido de otro mundo. Ataviado con su indumentaria jasídica, en su rostro pude apreciar la emoción contenida de quien está a punto de desvelar un extraordinario descubrimiento. Aún puedo evocar con viveza la expresión de su faz cuando lo acompañé y pudo contemplar el cementerio judío de Lucena. En una álgida tarde invernal, aderezada de un áureo esplendor, Meir Gabay, con un gesto de adoración y respeto hacia la tierra donde se encontraba, me hizo entrega de una placa escrita en hebreo, con la indicación de contactar con el propietario del terreno para emplazar dicha inscripción en aquel Campo Santo. Cuando le inquirí sobre el significado de aquella leyenda, me dijo: El lugar donde te encuentras es Sagrado. Es el cementerio de Lusna (Lucena). Aquí yacen grandes Rabinos…

En los albores de los años ochenta, tras la caída del Telón de Acero, fueron muchos los judíos que entraron al Este europeo, asombrándose al descubrir el tremendamente deteriorado estado de los restos de sus antepasados en la zona. Sinagogas profanadas, cementerios arrasados, llegando la destrucción incluso hasta los santos sepulcros de grandes y Sabios Tzadikim del Pueblo de Israel.

Así fue como en el año 5750 (1989) el Rabino Israel Meir Gabay fundó la Asociación "Ohalei Tzadikim", con el propósito de restaurar los cementerios, fosas comunes y sepulcros de Tzadikim diseminados por el mundo, preservar las sinagogas y salvaguardar el brillante pasado judío.

Desde entonces, la Asociación "Ohalei Tzadikim" ha restaurado centenares de tumbas. Recuperado, limpiado, y cercado decenas de cementerios. Rehabilitado sinagogas e inaugurado hospedajes cerca de los mausoleos de los Tzadikim. Así también, financia la custodia y el encendido constante de velas en el lugar.

Esta Asociación, activa hoy en día en todo el mundo especialmente en el Este Europeo y en Eretz Israel (Tierra de Israel), está financiada a través de donaciones particulares solamente, e inspeccionada por una Comisión Rabínica.

... -¿Por qué la importancia de Lucena? -Pregunté a Meir-

-Especialmente te hablaré de dos grandes Rabinos.

Rabbi Isaac Alfasi, nacido en el año 1013, cerca de Fez y enterrado aquí, en Lucena, en el año 1103, fue un intelectual judío andalusí. Aunque pasó la mayor parte de su vida en Fez, en el año 1088 fue denunciado ante el gobierno y se vio obligado a huir a España. Se volvió dirigente de la comunidad judía en Lucena y fundó una reputada academia talmúdica, provocando un renacimiento de los estudios talmúdicos en España.

Instintivamente memoré “La Casa de Las Pilas” en la calle Santiago, vivienda donde mis padres y abuelos decían existió una Universidad Judía –¡Y pensar que de niño he jugado sobre la tierra en la que vivieron estos doctores de la Ley!- exclamé.

-Su codificación del Talmud –continuó Meir– llamada Sefer Ha-halachot ("Libro de las leyes"), trata sobre la Halajá (ley hebrea) y está a la misma altura que las obras de Maimónides y Yosef Caro. Fue concluyente en el establecimiento de la supremacía del Talmud babilónico sobre el Talmud palestino.

-¿Y ese erudito vivió y murió aquí, en Lucena?

-Sí. Respondió Meir.

Pero ahí no quedaba el asunto, pues también me habló de otro gran ilustrado de la cultura y tradición Judía.

-Rabbí Ibn Migash se trasladó a Lucena a la edad de 12 años para estudiar bajo la dirección del renombrado talmudista del cual te hablé antes.

-Isaac Alfasi- dije

-Exacto. Estudió bajo la dirección de Alfasi durante catorce años. Poco antes de su muerte en el año 1103, Alfasi ordenó rabino a Ibn Migash e incluso lo apoyó para ser su sucesor como “Rosh Yeshiva” (el cabeza de la escuela religiosa) a la edad de 26 años. Ibn Migash ostentó esta posición durante 38 años.

Está claro que Ibn Migash fue un gran estudioso: Maimónides, en la introducción de su "Comentario de la Mishnah" dice: "el conocimiento del Talmud de este hombre sorprende a todo aquel que entiende sus palabras y la profundidad de su espíritu especulativo; tanto es así que casi podríamos decir de él que nunca ha existido quien le iguale." Judah ha-Levi le elogia en seis poemas repletos de elogios. El discípulo más conocido de Migash fue probablemente Maimón, padre y maestro de Maimónides…

Al tiempo que escuchaba sus palabras, las cuales sonaron como una melodía familiar procedente del pasado, no pude evitar transportarme a mi niñez. Ahora entendía el origen de ciertas costumbres de mis padres como “Hacer Sábado” proveniente del Sabbat, día de descanso que se aprovechaba para hacer las tareas del hogar.

Sólo el tiempo podía separarme de tan eminentes Sabios que, al igual que yo, pasearon por las calles de nuestra judería.

La tarde había caído. Aquel extraño hombre se desvaneció como el mismo poniente, dejándome una lámina grabada en hebreo, y una comisión cuyo resultado, según él, sería la peregrinación de otros muchos judíos al Campo Santo de Lusna.

Pepe Martos
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