sábado 04.12.2021
Lucena Hoy

SERVICIOS SOCIALES

Un centro terapéutico público para Araceli, objetivo de la asociación "Caminando juntos"

La administración, cualquiera de ellas, no puede sustraerse de sus obligaciones y, por contra, ha de garantizar el derecho a un tratamiento digno y adecuado a cualquier paciente, con independencia de sus circunstancias o de su enfermedad.
Abraham Escalona
Abraham Escalona
Un centro terapéutico público para Araceli, objetivo de la asociación "Caminando juntos"

Pese a los eslóganes políticos la sociedad que hemos creado, la rigidez de la burocracia oficial y la escasez de recursos públicos acostumbran a dejar atrás a muchas personas que, por unas razones u otras, no han podido o no han sabido adaptarse al ritmo de la mayoría. Son esas personas invisibles, que viven día a día –en muchos casos en soledad– la incertidumbre de lo que pasará mañana, cuando no la seguridad de que no será nada positivo. El resto nos hemos acostumbrado a ignorarlas. Ya se sabe aquello de "ojos que no ven..."

Pero a veces la tozuda realidad nos quita la venda. Así, en los últimos días, las redes sociales nos han traído la historia de Araceli, una joven con múltiples problemas, entre ellos una adicción. Su drama, difundido en forma de vídeo de teléfono en teléfono, ha despertado una corriente de apoyo en la sociedad lucentina, provocando la exigencia colectiva de una mayor implicación de la administración, a veces tan distante de las tragedias de quienes se sienten o han quedado fuera del sistema. 

Laa administraciones, cualquiera de ellas, no pueden sustraerse de sus obligaciones y, por contra, han de garantizar el derecho a un tratamiento digno y adecuado a cualquier paciente, con independencia de sus circunstancias o de su enfermedad. Cientos de voces han pedido que Araceli pueda recuperarse y recibir la terapia más adecuada en un centro público de la Junta de Andalucía.

El caso de Araceli también nos deja otra historia, la de Abraham, la persona que la ha ayudado durante estos últimos meses. Él conoce en primera persona cada uno de los pasos que llevan a un adicto a estas situaciones límite. "Desde pequeñito he conocido los ambientes de la droga, sé lo que supone para una familia, las dificultades que implica abordar un problema como este, la desesperación de intentarlo una y otra vez", señala Abraham Escalona, que hace un tiempo decidió canalizar su propia experiencia en una asociación, "Caminando juntos", que sirviese a ayuda a personas que están pasando por este tipo de situaciones, recogiéndoles y ayudándoles a canalizar de nuevo sus vidas.

La joven se encuentra en estos momentos en una comunidad terapéutica de una localidad vecina. "Ha mejorado mucho, se encuentra mucho mejor, pero necesita una solución definitiva que solo puede darle un centro público de la Junta de Andalucía", asegura Abraham, que en los últimos días ha mantenido reuniones con los Servicios Sociales Municipales y con algunos representantes políticos que se han interesado por este caso, como Ciudadanos, para intentar que los trámites administrativos y judiciales que conlleva la entrada en un centro de este tipo, que pueden prolongarse durante más de seis meses en el mejor de los casos, sean más cortos en esta ocasión.

Parece que el esfuerzo podría estar sirviendo para encauzar esa posibilidad, que hay razones para un moderado optimismo y en los próximos días podrían llegar buenas noticias.

Entre tanto el Ayuntamiento se ha hecho cargo de la mitad del coste del tratamiento que recibe Araceli en el centro en el que se encuentra ingresada.