sábado 05.12.2020
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VÍDEO-EDITORIAL: Salvar el Cascajar
Política

VÍDEO-EDITORIAL: Salvar el Cascajar

Decía en un pleno el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Lucena, César del Espino, que el paraje de El Cascajar "no tiene futuro", que habrá que ir haciéndose a la idea de que la situación de este espacio natural es "residual", que nunca volverá a ser lo que fue mientras no haya un cambio de uso de los suelos que rodean al cauce del Río Lucena, demasiado acostumbrado a recibir las inmundicias de las empresas que a lo largo del último cuarto del siglo XX fueron encajonando su ribera.

Es cierto que hace mucho que El Cascajar dejó de ser lo que fue para los lucentinos que desde el siglo XVI se surtieron de su fuente y explotaron su frondosa alameda. Pero no es menos cierto que la desidia con la que las sucesivas administraciones municipales y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir han tratado a este rincón de Lucena, ha contribuido decisivamente a que el Cascajar llegue a nuestros días en esta situación. En los últimos treinta o cuarenta años ninguna de las corporaciones que ha pasado por nuestro ayuntamiento ha apostado decididamente por recuperar esa alameda.

Muy al contrario, cada actuación sobre el mismo –hace unos años la millonaria y fallida intervención integral sobre el río, más recientemente la reparación de los colectores– han supuesto una agresión, una nueva merma de su arboleda y su vegetación de ribera sin que nadie pague por ello, dejando el paraje prácticamente intransitable, manteniendo su antigua fuente bajo el barro y la maleza. 

Pero el Cascajar no esta muerto. Así, cuando llueve, el Cascajar levanta la voz y se revela contra tanto desprecio, pidiendo otra oportunidad, reclamando a nuestras autoridades que no renuncien a este espacio verde, que pese al abandono al que se ha visto sometido sigue siendo un lugar hermoso, con potencialidad para volver a ser uno de los pulmones de la ciudad, un lugar de encuentro, de paseo, de conversación, de observación del entorno natural. 

Solo una pequeña parte del dinero que será necesario para construir río abajo el Parque Europa, incluso el sobrante de la licitación de sus obras, bastaría para recuperar este rincón verde. ¿Y si fuera posible?

Está en manos de todos conseguirlo, de la ciudadanía elevando la voz para reclamarlo, y de nuestros políticos, adoptando las decisiones necesarias para recuperar para el río lo que siempre fue del río a medida que se vayan transformando las zonas industriales que lo circundan y que poco a poco usurparon el dominio público fluvial, definiendo actuaciones que propicien zonas inundables seguras para que los posibles daños provocados por eventuales avenidas sean fácilmente reversibles, propiciando la reforestación de la arboleda perdida con especies de ribera y manteniendo y cuidando con mimo lo que queda de ella.

De todos depende.