Martes 25.09.2018
COFRADÍAS

GALERÍA: Martes Santo: Servitas y Humillación

El Martes Santo lucentino tiene uno de sus puntos neurálgicos en la iglesia de San Mateo. A las 19:30 horas, la Congregación de Ntra. Sra. de los Dolores "Servitas" y Cofradía del Stmo. Cristo de la Humillación abría por primera vez las puertas del tempo para encontrarse con los cientos de personas que aguardaban la salida de sus titulares.

Como ha venido ocurriendo en los últimos años, la cofradía que preside Rafael Algar Jiménez, ponía en la calle a sus titulares de forma esplendorosa, mostrando el arduo trabajo de la Junta de Gobierno que preside y de Juntas anteriores, que han logrado una completa renovación de esta hermandad en cuanto a sus enseres y tronos se refiere, un aspecto en el que resulta fundamental el trabajo realizado por su taller de bordado, de cuyas manos han salido palio, bambalinas, sayas y mantos, primorosamente realizados por las manos expertas y desinteresadas de sus componentes. Esta año se estrenaban los faroles de Cruz de Guía y las ropas de los acólitos

A ello se suma una buena organización de la estación penitencial, la presencia de la Agrupación Musical de la propia cofradía, cada día más experimentada y compacta, numerosos hermanos de vela y una nutrida corte de mantillas, que han dotado a esta cofradía, vinculada en los últimos años a la santería joven, de un puesto destacado en la Semana Santa de Lucena.

El Cristo de la Humillación, que presenta a Jesús arrodillado, después de la flagelación, en actitud de recoger su túnica, es obra del lucentino Pedro Muñoz de Toro  y Borrego, en el siglo XIX, y fue restaurado por Justo Romero Fabero. Le acompañan dos soldados romanos, obra de Ventura Gómez, que sustituyeron hace unos años a otros de peor factura. Fue su manijero José Gabriel Carnerero López.

Por su parte, el paso de palio de la Dolorosa Servita, bellísima imagen atribuida a Blas Molner, reflejo del dolor de la Madre que acompaña a su hijo en el camino del Calvario, con la característica palidez de su semblante y su adusto aspecto de dolorosa castellana, tuvo como manijero a Jesús Gutiérrez Ruiz-Canela

La cofradía comparte recorrido con la del Amor y, como aquella, tuvo sus momentos culminantes en el paso por la cuesta del Castillo y El Coso y en la calle Las Torres, de vuelta a la Plaza Nueva y a su templo.

Las fotos de este reportaje gráfico las firma Jesús Ruiz "Gitanito".

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