viernes 28.01.2022

Agustín Antrás, pregonero de las Fiestas Aracelitanas: "Quiero reflejar por qué los lucentinos somos devotos de la Virgen"

Agustín Antrás, pregonero de las Fiestas Aracelitanas: "Quiero reflejar por qué los lucentinos somos devotos de la Virgen"
Agustín Antrás, pregonero de las Fiestas Aracelitanas: "Quiero reflejar por qué los lucentinos somos devotos de la Virgen"
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Agustín Antrás Roldán (12-04-63) no persigue que su pregón de las Glorias de María Santísima de Araceli sea elogiado por su redacción o su oratoria. Este lucentino, registrador de la propiedad en ejercicio, procurará explicar la devoción mariana en su vertiente aracelitana y la relación de los lucentinos con esta veneración el próximo viernes en la iglesia parroquial de San Mateo. Desde su profunda convicción cristiana y su incesante actividad cofrade, defiende el sentido verdadero y original de las Fiestas Aracelitanas, subraya la imposibilidad de declararse aracelitano y rechazar el cristianismo y asegura que el papel de la mujer en la Iglesia Católica ha de asemejarse al de la Virgen María en la incipiente sociedad cristiana. Después de sus alocuciones delante de Santa Teresa (1999) y de Nuestro Padre Jesús Nazareno (2001) y de anunciar la Semana Santa (2005), abrirá el fin de semana más aracelitano. Lo presentará fray Joaquín Pacheco Galán, guardián del convento Madre de Dios de los Padres Franciscanos.
 
-¿Ha reflexionado sobre lo que le gustaría a la Virgen de Araceli que el pregonero dijera a los lucentinos delante de Ella?
El pregón he pretendido hacerlo en presencia de la Virgen y bajo la mirada de la Virgen. Entonces, mi intención ha sido hacer algo mariano, aracelitano y para la Virgen.
 
-Como cristiano convencido y activo, durante su vida ha preparado a jóvenes en diversas catequesis, ¿desde el atril de San Mateo también intentará instruir en la doctrina de la fe católica?
Actualmente sigo ofreciendo catequesis de confirmación en Santo Domingo, a jóvenes y menos jóvenes. El pregón pretende, en cierto modo, formar, dentro de lo que cabe en un pregón, porque no es propiamente una charla formativa y no debe serlo. No obstante, también tiene un aspecto formativo, entiendo que así debe ser. En los otros pregones que he dicho, lo hice así, en cada ocasión con unos matices propios y con una determinada manera.
 
-¿Qué le haría sentirse satisfecho después de emitir su manifiesto?
Me sentiría satisfecho si los lucentinos devotos de la Virgen, que son la gran mayoría, y los que sienten la devoción aracelitana se vieran reflejados en el pregón y se identificaran con lo que yo haya dicho. No busco que digan que es un pregón muy bien escrito ni muy bien dicho. Tampoco dotarlo de un carácter muy emotivo, simplemente quiero reflejar la devoción aracelitana; qué sentido tiene, por qué los lucentinos somos devotos de la Virgen, en concreto de la Virgen de Araceli, y por qué debemos seguir siéndolo.
 
-Su pregón de Semana Santa se lo dedicó a la Virgen María, ¿alcanza ahora su meta al anunciar las Fiestas Aracelitanas?
No es una meta que me hubiera planteado. Mi pregón de Semana Santa está dedicado a la Virgen y, el mismo día que yo lo dije, antes de pronunciarlo, fui a Santiago y le ofrecí el pregón a Nuestra Señora de la Soledad. Yo no esperaba ser designado para este honor. En algunas ocasiones ya he dicho que cuando Antonio Crespillo contactó conmigo el verano pasado para proponerme ser pregonero, él pensaba que yo suponía para lo que me llamaba y, por el contrario, yo estaba en la inopia, completamente ajeno a lo que él quería, incluso tenía otra idea. Me sorprendió la comunicación. Una vez ofrecido y aceptado, sí, es un honor y una satisfacción muy grande. En todo caso, no es cumplir una meta, porque no es algo a lo que yo aspirara.
 
-El 19 de marzo del año 2005 estructuró su obra siguiendo el esquema de la Eucaristía, ¿cómo será su proclama del próximo viernes?
En este sentido, este pregón es más parecido al de Jesús Nazareno que al de la Semana Santa. No tiene una estructura tan claramente definida, sino que trata aspectos de la devoción mariana y de la devoción aracelitana. Me referiré a momentos como la Bajada, la Subida, el Día de la Virgen o el Besamanos y también a cuestiones más generales sobre la devoción a la Virgen. Por otro lado, hablaré sobre los dogmas marianos, el papel de la Virgen en la historia de la Redención, la Mediación de la Virgen, etcétera.
 
-Hace nueve años saludó al pueblo de Lucena desde el presbiterio de San Mateo calificándolo de mariano, ¿por qué empleó este adjetivo?
Lo saludé así porque el titulo de mariana le corresponde a Lucena y así se reconoció oficialmente en un decreto de la Junta de Andalucía. Dentro de los títulos de Lucena, en aquel pregón era el que mejor identificaba a Lucena con lo que yo quería decir. Si eso fue así en el de Semana Santa, más todavía en de la Virgen de Araceli. Creo que refleja bien el sentir general de Lucena, no universal, pero sí de la ciudad como colectividad, como sociedad y como pueblo. Me parece que Lucena es mariana y que se simboliza en la Virgen de Araceli.
 
-¿Las Fiestas Aracelitanas se han paganizado en exceso?
Se están paganizando todas las fiestas. La gran mayoría de nuestras fiestas son de origen cristiano y tienen una raíz religiosa. Es verdad que la sociedad actual progresivamente se está descristianizando. La importancia y la centralidad que antes tenía la fe en nuestras vidas, por desgracia, se está perdiendo. Esto se evidencia también en nuestras fiestas. Tanto por esa razón como porque desde ciertos grupos o instancias incluso hasta se fomenta, es verdad que se corre el riesgo de descristianizar fiestas religiosas y también, en este sentido, la fiestas de la Virgen de Araceli. Si somos conscientes de esto, quienes somos cristianos y aracelitanos tenemos que luchar para tratar de mantener, conservar y recuperar, en la medida en que se haya perdido, el sentido verdadero y original de las estas fiestas que es el de honrar a la Virgen Santísima.
 
-¿Es congruente declararse aracelitano y estar alejado de la Iglesia?
Estar alejado de la Iglesia, de suyo, será no vivir íntegramente y coherentemente la Fe cristiana, esto no es lo deseable. Pero lo que no congruente, lo que puede ser, es decir que se es devoto de la Virgen, pero no se es cristiano. No tanto el estar más o menos alejado, a lo largo de nuestra vida podemos estar más cerca o más lejos de la Iglesia. El hecho de que una persona se aleje, si es consciente de que debe volver, de que se está alejando, y no ha perdido la Fe y siente la nostalgia, como el que sabe que su madre lo está esperando, no es tampoco algo inusual. Lo que verdaderamente es inconsecuente es decir que se es aracelitano y no se es cristiano. No puede ser creer en la Virgen y no creo en Dios.
 
-Es cofrade y no es santero. ¿Es extraño esto en Lucena o es una elección más habitual de lo que se suele pensar?
La santería en Lucena tiene un papel muy destacado y muy respetable. Luego, dentro de las hermandades, existe otra forma de vivir el sentir cofrade que no participa directamente de la santería. Más o menos, en todas las cofradías se pueden encontrar personas que son así. No con mucha frecuencia, quizás, es verdad que la gran mayoría de los cofrades son santeros, pero también hay quien vive la cofradía sin necesidad de ser santero; respetándola, viéndola desde fuera, pero no siendo santero.
 
-¿Cómo entiende la conjunción entre la vertiente religiosa y el aspecto lúdico de las Fiestas Aracelitanas?
Cualquier lucentino lo entiende sin necesidad de mucha explicación. Las Fiestas Aracelitanas también tienen un aspecto cívico y lúdico y que es perfectamente compaginable, en cuanto este aspecto no ocupe el centro de las fiestas, sabiendo cuál es la referencia. Esto pasa en otras fiestas y es la tradición cristiana, si se me apura, desde siempre. Las fiestas religiosa, sobre todo las gloriosas, siempre han tenido un aspecto cívico, que traspasa lo puramente religiosa. No solo no es malo, sino que es bueno, nos alegramos por la fiesta de la Madre y esto se trasluce en la vida diaria de Lucena. Y es bueno que esto sea así.
 
-Usted dijo que las cofradías han de tratar de llevar el mensaje de la Fe a todos; también a quién están distantes de ellas. ¿Obrar así es un deber de todo cristiano?
Yo entiendo que así. Yo me he referido a las cofradías porque normalmente lo he dicho en ámbitos y charlas cofrades o en pregones relativos a las cofradías, pero es tarea de todos los cristianos. Es verdad que quizás las cofradías tienen una mayor facilidad para hacer eso porque tienen un atractivo especial para quienes no viven muy próximos a la Iglesia y se llega más fácilmente a estas personas desde las cofradías. En todo caso, el mensaje cristiano que está en el Evangelio ha de llevarse a todos. Hay que transmitir la Fe y, si es viva, debe ser contagiosa.
 
-¿Volverá a defender la integración de los inmigrantes en la vida cristiana pública de Lucena?
En este pregón no hago ilusión a esto, pero sigo pensando lo mismo. Ojalá pudiéramos ver a quienes son extranjeros pero comparten nuestra Fe en las cofradías. ¿Por qué no van a estar las cofradías abiertas a ellos? Las cofradías tradicionalmente han sido un medio de inserción de los alejados o de inmigrantes en la sociedad. Por ejemplo, en Sevilla existe la cofradía de Los Negritos, o de Los Gitanos; había una que era de Los Mulatos, la actual del Calvario. Estas son étnicas, igual que otras de gremios. Es una forma de socializar a esas personas. Cuando dije el pregón de Semana Santa quizás había más inmigrantes en Lucena.
 
-¿Cuál ha de ser el papel de la mujer en la Iglesia Católica?
Es el mismo papel que ocupó la Virgen María en la comunidad naciente de los cristianos. La Virgen fue el centro de la comunidad de los cristianos y la referencia de los apóstolos en el momento de la Muerte del Señor, probablemente en torno a Ella se reunieron, estuvo con los apóstoles en el cenáculo, esperando en oración la venida del Espíritu Santo el Día de Pentecostés. El papel de la Iglesia debería verse reflejado en ese papel que tuvo la Virgen en aquel momento en la comunidad cristiana.
MANUEL GONZÁLEZ
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