martes 11.05.2021
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Aurelio Fernández: "Es un pregón muy personal, en el que hablo de cómo he vivido la Semana Santa desde que nací"

El sábado, a las 20:30 horas, los lucentinos escucharán en San Mateo la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo en Lucena, según Aurelio Fernández García

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Aurelio Fernández, en el exterior de San Mateo, delante de la puerta de San Miguel. JESÚS RUIZ "GITANITO"
Aurelio Fernández: "Es un pregón muy personal, en el que hablo de cómo he vivido la Semana Santa desde que nací"

El cartel de la Semana Santa 2016 y el calendario de la Hermandad de Tambores de personalizan el despacho del director en el instituto Sierra de Aras. Su elección como pregonero en la conclusión de la Cuaresma lucentina simbolizó el primer indicio de la evolución anunciada por Francisco Requerey y su junta de oficiales. Insistentemente se ratifica en sus convicciones y defiende con seguridad los planteamientos y creencias que ha recibido de sus ascendientes. El sábado, a las 20:30 horas, los lucentinos escucharán en San Mateo la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo en Lucena, según Aurelio Fernández García.

-Un profesor de Matemáticas, sin experiencia previa en estos menesteres, proclama la Semana Santa de Lucena en el año 2016. ¿Cómo se entiende el nombramiento acordado por la Agrupación?

Yo creo que es un nombramiento por amistad porque Francisco Requerey, y algunos miembros de la junta de oficiales, son personas conocidas y queridas, y somos amigos, y viene por ahí. No hay otro motivo. La Agrupación quizás haya buscado, dentro del elenco de pregoneros que pueda haber en Lucena, abrirse un poco más y pensar en alguien que pueda decir cosas de la Semana Santa, no sé si diferentes o de otra manera. Y habrán pensado en mí porque soy una persona de Lucena, de una familia con tradición semanasantera, y esperarán que diga algo que, por lo menos, merezca la pena.

-¿Qué le aporta a su persona ser director del IES Sierra de Aras?

Desde que hace seis años abrimos el instituto, el trabajo aquí a diario personalmente me ha aportado muchísimas cosas. Lo más importante es la vocación de servicio público. Ser director de un centro educativo no se hace por otra cosa que no sea querer trabajar dentro de mi pueblo, aportar mi granito de arena a que los chavales, y las familias que están aquí, puedan recibir una formación de calidad, puedan verse formados en condiciones y bien. Considero que es muy importante que los equipos directivos de los centros educativos sean gente del pueblo, no porque los demás no lo hagan bien, ya que aquí hay equipos directivos fantásticos. Pero tal vez la diferencia de nuestro centro con otros es que el ser de aquí de Lucena nos hace estar trabajando las veinticuatro horas del día en el instituto. Muchas veces digo que hago tutorías en los supermercados o en la Plaza Nueva ya que hay padres que me paran y me preguntan. Y eso se agradece. En mi caso personal, cuando me plantean ser director del instituto, lo asumo porque me encanta mi profesión, quiero a mi pueblo y creo que podíamos aportar algo desde este instituto.

-En el último año, ha bordeado la actividad política local, se integró en la junta de gobierno de la Cofradía de la Virgen de Araceli, ahora es pregonero de la Pasión lucentina en San Mateo y también pertenece a la directiva de la Peña Amigos de los Magos ¿Por qué se plantea en esta etapa de su vida asumir responsabilidades públicas?

Bueno, realmente, la única que he asumido ahora mismo es la junta de gobierno de la Cofradía de la Virgen de Araceli, que era un sueño, una opción que siempre ha estado presente en mí. Hace algunos años incluso me lo llegaron a ofrecer, pero lo rechacé en ese momento porque mis niños estaban muy pequeños y no era el momento, pero me costó decir que no. Cuando Rafa Ramírez vino este año en busca mía no lo dudé, tenía claro que quería estar cerca de la Virgen y trabajar por Ella. Mi abuelo Frasquito ha estado vinculado a la cofradía de la Virgen de Araceli toda su vida y ninguno de sus nietos habíamos podido tener la suerte de estar en la junta de gobierno. En lo alusivo a la función de pregonero, me llega sin esperármelo porque yo en mi vida había pensado que yo fuera a pregonar la Semana Santa porque yo no soy una persona de letras, soy profesor de Matemáticas. Si es verdad que estimo que me llega en un momento bueno por la edad que tengo y viendo las cosas un poco desde fuera, ya no santeo, tampoco formo parte de ninguna junta de gobierno de cofradía de Sema Santa y se pueden ver las cosas desde un punto de vista diferente. Además, a nivel social, todo lo relacionado con la Iglesia está actualmente no solo en entredicho sino demasiado cuestionado y los que somos cristianos debemos dar pasos al frente y decir lo que pensamos y hacer público aquello que creemos y debemos seguir creyendo y transmitirlo a generaciones venideras. En relación a la Peña Amigos de los Magos, algunos amigos y Juan Torres, nuevo presidente, me animaron para integrarme en el mandato que iba a comenzar y es algo que me hacía bastante ilusión.

-¿Descarta retomar en un futuro la idea de representar a sus vecinos en el Ayuntamiento?

Es algo que no me planteo. Ahora estoy totalmente centrado a nivel profesional en mi instituto, tenemos mucho trabajo todos los días. Si otra vez llegara alguna oportunidad, ya veríamos, lo estudiaremos según lo que fuera mejor para mí y, por supuesto, para mi familia.

“En las cofradías hacen falta personas que tengan devoción a las imágenes”

-Y a principios de julio, Francisco Requerey le propone protagonizar el preámbulo de la Semana Mayor. ¿De qué forma asimila esta llamada?

Esa misma noche cuando me lo propone, acepto, sin pensármelo, ya que me temía que como me lo pensara diría que no. Es un reto bonito y, justo desde ese día, empiezo a pensar en el pregón y no hay día que no pienses en algo; que le des vueltas a una idea, que vayas por la calle y veas algo que te llame la atención y lo introduzcas en el texto. Lo único que pretendo con el pregón es transmitir vivencias y sentimientos que he podido experimentar en mi Semana Santa. He ido anotando cosas y las he ido desarrollando para terminar formando el pregón.

-¿Comprende que causara extrañeza su designación por carecer de una trayectoria anterior como orador público?

Claramente. De hecho a mis amigos y familiares fue a los primeros que les llamó la atención porque no están acostumbrados, no ya a verme de pregonero, sino a escribir. Alguna vez he hecho alguna colaboración que me han pedido para una revista, pero dos veces en mi vida. En esta vida hay cosas que hay que hacer y cuando me lo proponen y acepto, es un reto ilusionante. Me he acercado más a la Semana Santa, la ves desde otro punto de vista, intentas buscar siempre cómo decir las cosas para que la idea cale y llegue.

-¿Desde que decidió definitivamente realizar el pregón ya se decantó por Juan Carlos Nieto como presentador?

El día 2 de julio me nombran pregonero y, al día siguiente, por la mañana, se lo digo a Juan Carlos y me pasa una cosa muy curiosa debido a que al principio me dijo que no. Es mi íntimo amigo, mi amigo del alma, con el que he vivido prácticamente todo en esta vida, desde compartir piso universitario a santerías y momentos a diario. Tenía claro que tenía que ser él. Yo tengo muchos amigos, gente que escribe, que ha dicho pregones y presentaciones, pero mi presentación la tenía que decir Juan Carlos puesto que nadie me conoce como él y lo que puede decir de mí no lo va a decir otra persona. Él me dijo que no y le dije que hablaríamos tranquilamente. A la semana siguiente retomamos aquella conservación y evidentemente llegamos al acuerdo a pesar de que para él nunca se ha subido a un escenario de ese tipo tampoco, ni ha hecho presentaciones ni escribe. Él lo ha hecho con mucho cariño y seguro que me va presentar sobradamente bien y mejor de lo que me merezco. A los dos nos está aportando cosas muy bonitas, en cuanto a la Semana Santa y también en nuestra relación personal y familiar.

-Francisco Nieva Ramírez, Premio Cofrade Manolo Ramírez 2016, os antecederá en el presbiterio. ¿Es urgente recuperar la significación del hermano de vela?

Totalmente. Frasquito es un merecedísimo Premio Cofrade Manolo Ramírez. Cuando lo nombran, me llega un mensaje del presidente de la Agrupación diciéndomelo y no me lo esperaba porque no es lo habitual. Los Premios Cofrades que se han concedido en Lucena han sido siempre a personas muy significativas por su labor, pero, sobre todo, al frente de cofradías. Entonces no es normal que una persona como Frasquito que nunca ha llevado una vara sea reconocida. Evidentemente, hay que hacerlo porque tiene mucho mérito. En las cofradías hacen falta personas que tengan devoción a las imágenes. Es verdad son necesarios los hermanos de vela, pero, no por el hecho de que salgan muchos hermanos en la fila, sino porque realmente haya hermanos que sientan la necesidad de salir a hacer la estación de penitencia; para ofrecérsela a esa imagen para agradecerle, pedirle o miles de cosas que cada uno hacemos. Y esos hermanos son cada vez menos. Vemos las filas de hermanos llenas de niños, adolescentes y gente muy joven y ojalá consigamos engancharlos para que en un futuro sean como Frasquito, que con ochenta años sale de hermano de su cofradía y eso es devoción, fe y trabajar de manera desinteresada y, en resumen, ser cofrade.

“La Semana Santa de Lucena es eminentemente santera y lo que ocurre es que no hay tantos santeros como pensamos”

-Miembro de distintas hermandades y santero convencido, ¿cómo contempla la evolución de la Semana Santa de Lucena?

La Semana Santa, desde que yo empecé a vivirla, cuando me estrené santeando en el año 1990, y prácticamente he santeado todos los años, y comencé a pertenecer a juntas de gobierno, ha cambiado bastante. En cuanto a las cofradías, no veo demasiado cambio, cuando miramos las juntas de gobierno de las cofradías, en los últimos treinta años, ha habido pocas novedades. Hay muchas familias metidas en la cofradía de Jesús, las mismas familias; la cofradía de La Sangre, de La Columna o del Huerto, como cofradía más joven. Son grupos de personas que tienen esa devoción, esa tradición, y, por lo tanto, ha ido fomentando esa cofradía en sus círculos y entornos. Lo que más ha podido cambiar es que vemos que cada vez hay menos hermanos y han tenido ganas de sacar tronos, engrandecer mucho la cofradía en aspectos externos y quizás se hayan abandonado un poco los internos. Asimismo, esos aspectos externos han influido negativamente en la santería. Hay pasos de cofradías que antiguamente los sacaban chavalones porque eran tronos chiquitos y permitían iniciarse. Por desgracia, cada vez hay menos. Esto ha desvirtuado la santería, hoy en día los tronos cada vez son más grandes, voluminosos y pesados. Es raro ya ver a un paso de palio como se movía hace treinta años, cada vez los pasos van menos santeados y más transportados. Y en cuanto a la santería, ha ido mucho más rápido que las cofradías. La Semana Santa de Lucena ahora mismo es eminentemente santera y lo que tira de la Semana Santa es la santería. Lo que ocurre es que no hay tantos santeros como pensamos, ni los santeros tienen la devoción que se presume porque hay muchos que no son cofrades, son simplemente santeros y ahí está la particularidad de Lucena. Para la gente de fuera es inconcebible el concepto de nuestra Semana, que una cuadrilla este año saque esta imagen y el año que viene otra, para ellos es algo que no les entra en la cabeza. En todo caso, nuestra Semana Santa es así y la hace muy particular. Todo ello hace que haya imágenes que no tengan manijeros o cuadrillas, es triste, pero si no hay personas que no estén dispuestas a sacarlas, pues no saldrán. Y esto no es un problema actual, hace más de veinte años sucedió con la Virgen de los Ángeles y fue el manijero José María Calvillo con amigos suyos y salí yo, algo parecido a lo que ha pasado con el Resucitado este año. Esto pasó hace dos décadas y no teníamos crisis económica o de valores o todo lo que queramos añadirle. En aquella época, había menos pasos y ahora hay más, y si hay menos devoción o aficionados, va a costar más trabajo buscar cuadrillas y manijeros. Luego las cofradías están abusando de la santería para todo, no solo en lo económico, si no en los cultos también. En muy pocas cofradías vemos devotos, fieles y el cuerpo de hermanos. Quizás en la única que lo podemos ver con mayor claridad es en la de la Virgen de Araceli, por ejemplo en la novena que hay una tradición de personas que asisten, normalmente mayores además, aunque no se ven principalmente cuadrillas, si se ven santeros, manijeros o futuros manijeros incluso.

-¿Qué resulta obligado manifestar en un atril cristiano en un momento como el actual?

Primero, que no nos debemos avergonzar de ser lo que somos. Habrá personas que no tengan nuestra fe y que sean ateos o que con la Iglesia quieren poco, pero nosotros, los que sí somos cristianos, tenemos la obligación de decirlo y de defender nuestras creencias, tradiciones y fe y explicar, además, el porqué. Que la gente joven cuando vaya a misa no tenga que ir escondida. Yo he sido algún año catequista de Confirmación y como no es lo normal ir a misa, no es una cosa de la que nadie saque pecho. Ahora es el momento de no escondernos y que cuando alguien critique, pues rebatirle esa crítica. En definitiva, expresarnos libremente, igual que se puedan expresar otros, que pueden hablar más alto y no sé si más claro, pero nosotros desde luego no debemos callarnos, hemos de decir lo que somos, por qué lo somos y defender nuestras creencias.

-¿Cuál es el pregón que le quiere entregar a Lucena?

Es un pregón muy personal. Hablo de la Semana Santa, pero de la Semana Santa de Aurelio Fernández, de cómo la he vivido desde que nací. Pretendo transmitir esas vivencias, simplemente porque creo que hay cosas que yo he vivido y otros no han tenido esa oportunidad. Quiero contar mi punto de vista, qué es para mí vestirme de santero, ponerme la túnica de hermano, cómo se han vivido en mi casa algunos días muy importantes de la Semana Santa y contar la herencia que me han dejado mi padre, mi abuelo, mi madre que todavía vive. Quiero que los demás puedan llegar a sentir, cosas que yo he sentido. A mí la Semana Santa me ha aportado mucho, a nivel santero y a nivel cofrade.

-¿La religión católica, en general, y particularmente las cofradías, están siendo realmente atacadas desde el poder civil en España?

Yo creo que sí. La Iglesia tiene una persecución a nivel social y política desde algunos grupos que yo no la comparto ni la entiendo La labor que hace la Iglesia es evangelizadora y de seguir la fe que tenemos desde hace muchísimos años, pero luego hay una labor muy importante que hace y que también se le critica y no entiendo qué critica puede tener una labor caritativa como la que hacen Cáritas o muchos otros grupos que son de dentro de la Iglesia Católica. La atacan y las cofradías, por ser parte de la Iglesia, sufren esa crítica. Las cofradías deben tener claro su fin y que ante esas críticas tienen que actuar, no podemos permanecer callados, pero no por levantar la voz, sino de manera callada y siguiendo trabajando y rebatir las críticas con argumentos.

-¿Qué visión tienen acerca de lo que debe ser la asignatura de Religión en los centros públicos?

Actualmente, desde Primaria a Bachillerato, se oferta la asignatura de Religión, de cualquier tipo, católica u otra confesión, y aquel que no quiere puede optar por no cursar esta enseñanza. La diferencia principal que hay ahora mismo con la LOMCE es que es evaluable, antes también tenía nota, pero ahora tiene valor para la nota media y para conseguir una beca. Dicho esto, cuando escucho a partidos que han gobernado en este país y ahora mismo no lo están haciendo decir que una de las cosas que van a hacer es quitar la Religión de los centros públicos y han tenido la tenido la oportunidad de hacerlo mientras gobernaban y no lo han hecho. Al final parece que el único problema educativo que hay España es si la religión tiene que estar en el colegio o no. En España hay problemas educativos muy serios, independientemente de la Religión. A lo mejor hay que replantearse el contenido de la materia, aunque se ha de saber lo que se está ofreciendo actualmente. Ahora mismo no es una catequesis, se enseña Religión Católica, pero mucha parte de historia, valores y cada uno es libre de cogerla o no. En todo caso, hay problemas mucho más importantes en este país en la Educación que este y si los políticos si quisieran se sentaban en una mesa y a la media hora estaban de acuerdo.