viernes 19.08.2022

Cuaresma Lucentina: Besapié del Cautivo de Medinaceli (fotos), por J. Ruiz Jiménez

Cuaresma Lucentina: Besapié del Cautivo de Medinaceli (fotos), por J. Ruiz Jiménez
Cuaresma Lucentina: Besapié del Cautivo de Medinaceli (fotos), por J. Ruiz Jiménez
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Primer viernes de marzo y este año primero de Cuaresma. Primero de abstinencia y, como todos los del año, también de penitencia.
 
Este día es especial en el calendario devocional no sólo lucentino sino también andaluz y nacional, porque en este día es tradicional la visita a las imágenes de Jesús Cautivo en sus diferentes advocaciones: Cautivo, Cautivo y Rescatado, Rescatado –como en nuestra capital, siendo hoy uno de los días más señalados en el calendario devocional cordobés– y la más extendida, Medinaceli. Esta advocación es la que nos ocupa, porque esta es la que en Lucena se adopta para Jesús Cautivo, íntimamente unida la misma a la Casa Ducal de Medinaceli –tan unida a la historia de nuestra ciudad– de la cual toma la nomenclatura.

Desde tempranas horas de la mañana el rosario incesante de fieles fue constante, puesto que esta advocación goza en Lucena –como en todo el territorio nacional– de una popular y fervorosa devoción.
 
No estamos ante una imagen predominantemente santera o cofrade, sino ante una advocación que despierta una tremenda fe popular, la fe del carbonero, la que está en el pueblo sin teologías ni misticismos. Si cualquiera pasa durante toda la jornada del primer viernes de marzo por la iglesia de la Madre de Dios, la popular iglesia de los Frailes, verá que el Señor de Medinaceli jamás está sólo, siempre tiene fieles de rodillas, rezando ante Él o besando sus benditos piés.
 
Aquí no hay que hablar de valías artísticas ni patrimoniales, hay que hablar de la fe popular de la gente sencilla. No importan en este caso la túnica ni la flor, el altar ni ningún otro elemento efímero. Lo que permanece siempre ante el Cristo de Medinaceli es la Fe del Pueblo, la súplica y la oración ante el Señor Cautivo y Abandonado por sus discípulos, pero no por su pueblo.

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