jueves 29.10.2020

José Luis Crespillo, manijero del 'Barrenillas': "Este paso no supone una innovación, fue algo típico de nuestro pueblo"

José Luis Crespillo, manijero del 'Barrenillas': "Este paso no supone una innovación, fue algo típico de nuestro pueblo"

 

Entre el Santísimo Cristo del Amor y María Santísima de la Paz. Y con la voluntad de ejecutar un paso elegante que transmita sentimiento y respeto. José Luis Crespillo Guardeño (25-11-1971) es el manijero de Nuestro Padre Jesús de la Crucifixión "Barrenillas" en su regreso a la Semana Santa de Lucena. Ya lo fue del Nazareno de su cofradía y de San Juan Evangelista. Su hermano Antonio, en su primer mandato como hermano mayor de la hermandad del Martes Santo, impulsó el proyecto de recuperación del grupo escultórico. Este ingeniero técnico industrial implica a su familia en un reto apasionante, considera que los palios en Lucena deberían moverse más y pondera positivamente la extensión de las juntas de mantillas.

 
-¿Cómo se enfrenta un manijero a la primera salida procesional de este pasaje bíblico después de más 40 años sin realizar estación de penitencia?
La verdad es que supone un reto apasionante, tanto desde el punto de vista santero como desde el punto de vista cofrade. Supone una gran responsabilidad y un honor al mismo tiempo. Lo estoy afrontando con tranquilidad; esperemos que siga así llegado el momento.
 
-El paso de Nuestro Padre Jesús de la Crucifixión es el grupo escultórico más numeroso de la Semana Santa de Lucena, ¿qué santería ha planteado?
Bueno, creo que pese a su tamaño y número de santeros el Misterio ha quedado con un trono muy proporcionado y realmente bonito. Creo que se puede santear bastante bien y mi deseo es hacerlo; trasmitiendo sentimiento y respeto. Espero que se pueda dar un paso elegante y nos guste a la mayoría.
 
-¿Qué significa para usted ser el manijero en un día histórico para su cofradía y culminar un proyecto que inició su hermano Antonio Crespillo?
En el terreno personal supone la consecución de un sueño, un anhelo que empezó en una época juvenil y que como has dicho mi hermano impulsó durante su primer mandato en la Cofradía. En este trayecto mi ilusión no había sido ser el manijero sino la misma que la del resto de la junta de gobierno, que era rescatar para Lucena este Misterio. La manijería surgió más recientemente.
 
-¿Cómo cree que acogerá Lucena el regreso del "Barrenillas"?
Creo y deseo que muy bien. Ya que este paso viene a engrandecer aún más nuestra Semana Santa, con un Misterio muy particular y que al mismo tiempo está cargado de mucho simbolismo. Trasmite una escena muy dramática y en definitiva va a sumar a lo mucho y bueno que ya tenemos en Lucena. Además hay que decir que el paso no supone para Lucena una innovación sino algo que fue típico de nuestro pueblo.
 
-¿Le preocupa la adaptación de su cuadrilla al nuevo trono?
Siempre tienes cierta intranquilidad al no tener un punto de comparación anterior, ni de nadie que te lo pueda aportar. Pero confío en haber acertado plenamente con la cuadrilla y con los sitios de responsabilidad para que todo se resuelva de la mejor forma.
 
"La santería es hoy mucho más popular y menos elitista que en el pasado"
-¿Por qué se planteó ser manijero?
Realmente no fue un planteamiento mío, sino del hermano mayor Antonio Alba y algunos miembros de la junta de gobierno de la Cofradía, los cuales me lo ofrecieron y me animaron a hacerlo. Yo personalmente nunca me lo había propuesto pero desde el principio acepté la idea con mucha ilusión porque entendí la oferta como un verdadero honor para mí y para toda mi familia.
 
-¿Las exigencias económicas de las cofradías a los manijeros son desmesuradas?
No lo veo así. Creo que son proporcionadas puesto que se basan principalmente en colaboración y trabajo en la venta de entradas, loterías, etcétera; en lo cual siempre he contado con el apoyo de mi cuadrilla y mis amigos. Y en cualquier caso me fueron informadas desde un principio; con lo cual no me he llevado ninguna sorpresa.
 
-¿En qué situación se encuentra la santería?
Desde el punto de vista social la veo bien porque es muy participativa y todo el mundo se involucra mucho. Es una forma más de convivencia y de fomentar relaciones personales y amistades. Incluso la mujer han encontrado su momento festivo con las ya tradicionales juntas de mantillas, yendo más allá de lo que hasta ahora hacían nuestras madres, cuya actuación estaba relegada casi únicamente a vestir al santero y llevarle la chaqueta. Por otra parte, al contar nuestra Semana Santa con muchos pasos, la santería es hoy mucho más popular y menos elitista que en el pasado.
 
-¿Cómo debe ser una junta? ¿Existe actualmente demasiado protocolo?
La junta tiene sus tiempos y el manijero debe saber controlar esos tiempos para que el encuentro sea para todos satisfactorio. Es fundamental aspectos como el respeto a los demás y el saber escuchar el cante. Luego hay cabida también para la relajación o la charla; en definitiva lo que se pretende es "hacer piña", y prepararnos para la tarea que vamos a hacer. En cuanto al protocolo, si te refieres a las formas habituales en las que se organiza la junta, lo veo bien porque es el modo de conservar la tradición lo más pura posible.
 
-Indique, en su opinión, lo mejor y aquello mejorable de la santería.
Lo mejor de la santería es su cantera; esa fuente inagotable de "pequeños figuras" que vienen empujando desde la Semana Santa chiquita. También destacaría las grandes amistades que gracias a ella he tenido la suerte de poder hacer a lo largo de los años, eso y los profundos momentos de sentimiento y devoción compartidos bajo "la maera". Por otra parte creo que todos deberíamos tener más presente que esta tradición es una tradición religiosa, y que lo verdaderamente importante es atender ese sentido cristiano que hace de la santería algo diferente a un hobby. Además, y desde un punto de vista más técnico, agradecería que sobre todo los palios llevaran el paso un poco más movido, con más arte; ya que últimamente observo mucho hermetismo. Hay que soltarse un poco y trasmitir más sensaciones a las aceras; siempre con el máximo respeto.
 
-¿La santería ha de renovarse o recuperar enseñanzas y costumbres del pasado?
La santería no deja de renovarse en cuanto a las formas, ya que es una cosa del pueblo y siempre va con los tiempos. Pero pese a los años hemos sabido conservar mucho de su esencia antigua y de los valores que nos trasmitieron los mayores. Nuestro objetivo y compromiso debe ser no perderlos y conservarlos para nuestros hijos.
MANUEL GONZÁLEZ

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