lunes 29.11.2021

La Soledad recorre las calles de Lucena entre una multitud (fotos)

La Soledad recorre las calles de Lucena entre una multitud (fotos)
La Soledad recorre las calles de Lucena entre una multitud (fotos)
.
La decana de las cofradías pasionistas lucentinas, creada en 1564, pudo salir ayer a las calles de Lucena a la hora prevista. La hermosa talla del imaginero sevillano Luís Álvarez Duarte, que sustituye a otras imágenes anteriores cuyos rostrillos conserva la cofradía, salía a las ocho y media de la tarde de su parroquia.
 
A duras penas se abría paso entre el público que llenaba el llanete de Santiago la larga comitiva de hermanos de vela y mantillas, encabezada por la valiosa cruz de guía de madera dorada, insignia destacada de esta cofradía del Sábado Santo lucentino.
 
La Virgen de La Soledad,  la eterna enlutada de Santiago, fue mandada ayer por Francisco Grádit, al mando de una cuadrilla de santeros joven pero experimentada.  Pepe Moreno Carmona, Paco Ruiz Franco y Manuel Valverde ocupaban las esquinas de la ‘salud, ‘izquierda’ y ‘mala’ respectivamente.
 
Tras la multitudinaria salida de las naves del viejo templo de Santiago, llegaba el difícil paso por la angosta calle Flores de Negrón, en la que las barras del palio negro de la Soledad rozan literalmente con las balconadas en este largo “horquillo” por el corazón de la judería lucentina, uno de los más complicados para cualquier santería, peculiar forma de portar los pasos en Lucena, al hombro y a cara descubierta, siguiendo una serie de normas y costumbres no escritas que se trasmiten de generación en generación.
 
Perfecta un año más en cuanto a orden, seriedad y organización la estación penitencial. Capirotes negros con la cruz de Malta grabada en blanco, fajín de esparto y cera negra en el largo tramo de hermanos de vela; belleza y oración, rosario en mano, en la nutrida corte de mantillas que acompañan a Nuestra Señora en su soledad, por las calles de Lucena –repletas de público en todo momento–y lo mejor del arte de la saeta en los balcones con cantaores gran talla para una de las escasas procesiones de la noche del Sábado de Gloria en la comarca sur cordobesa, que volvía a su templo tras recorrer el centro de la ciudad y tomar camino de vuelta a Santiago pasando ante el Castillo del Moral.
.