Martes 12.11.2019

Jauja contará con la playa fluvial y recuperará su aceña en tres meses. Adjudicadas las obras

El consistorio lucentino ha adjudicado las obras para dotar a la pedanía de Jauja de una zona de playa fluvial y volver a poner en valor el entorno histórico de la aceña, devaluado tras las obras de protección del casco urbano frente a las crecidas del Genil, llevadas a cabo de forma reciente por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir
Jauja contará con la playa fluvial y recuperará su aceña en tres meses. Adjudicadas las obras
El consistorio lucentino ha adjudicado las obras para dotar a la pedanía de Jauja de una zona de playa fluvial y volver a poner en valor el entorno histórico de la aceña, devaluado tras las obras de protección del casco urbano frente a las crecidas del Genil, llevadas a cabo de forma reciente por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
 
Los trabajos salían a concurso mediante procedimiento negociado sin publicidad en un importe de 183.657 euros más IVA y han sido adjudicados finalmente en 167.720 euros más IVA a la firma lucentina Construcciones Cabello, después de que la primera clasificada en el concurso, en baja temeraria, renunciará a presentar justificación de la misma.
 
El proyecto pretende convertir la ribera del río Genil a su paso por Jauja en una playa urbana y cuenta con el visto bueno de la Confederación y podría ser una relaidad para este verano, tras reducir la adjudicataria en un mes el plazo de ejecución inicial de 4 meses.
 
La actuación en su conjunto es ambiciosa, por lo que está planteada para ejecutarse en al menos dos fases.
 

Como prioridad se plantea, en primer lugar, recuperar el acceso y parte de elementos originales perdidos de la Aceña árabe. Se pretende reconstruir parte de la azuda, consolidar la parte que aún resiste y poner en uso de nuevo la pasarela que recorre el interior del molino. Se plantea también recuperar el paso del agua del río a través de estas estructuras mediante un bombeo desde la caseta que el núcleo tiene aguas más abajo y desagüe a través de la exclusa construida a tal fin el muro.

En esta fase se contempla también la creación de una balsa de agua en el borde este. Esta balsa ocupa parte del suelo urbano destinado a equipamiento deportivo y tiene como fin, además de aumentar la lámina de agua entorno al molino, permitir otras actividades como el baño, para lo que se bombeará agua con una renovación permanente del volumen de agua. La grada del campo de fútbol se configurará como anfiteatro para el resto del año.  La balsa o zona de playa tendrá una capacidad aproximada de 460 m3 apoyada directamente sobre el suelo e impermeabilizada mediante la ejecución de una capa de hormigón proyectado, con una profundidad máxima de 1,50 metros.

En una segunda fase se plantea adecuar el entorno mediante la creación de diversas terrazas que van descendiendo hasta el nivel más bajo, que ocupa la Aceña, con el objeto de obtener superficies suficientemente planas como para albergar diversas actividades.

La primera de estas terrazas parte de los jardines, orientada ahora hacia la Aceña. Se desciende desde ésta hacia una segunda plataforma que recorre el borde oeste, con un ancho 10 metros donde se plantea una zona de aparcamientos y arbolado que oculten las medianeras, conectando con el vial existente en la esquina oeste y con continuidad hasta la zona de merenderos. Se plantea esta plataforma con capacidad para acoger la feria de Jauja y su tratamiento será el de plaza dura. Por el extremo oeste de los jardines, se desciende a una tercera plataforma planteada para acoger una pequeña zona deportiva y kioscos, planteada como zona terriza. Desde ella hasta el borde de la balsa el relieve se modelará recreando pequeños montículos sobre los que se plantarán diversas especies arbóreas.

La creación de esta zona de baño podría ser complementaria o, en su caso, sustitutiva del proyecto municipal de construir una piscina de verano en la pedanía lucentina y se convertiría en una instalación de uso para los vecinos, al tiempo que en un nuevo recurso turístico para la misma, incluida en la Ruta del Tempranillo, que atrae cada año hasta la zona a miles de visitantes.
Además, el consistorio quiere que se lleve a cabo la limpieza de otros cauces fluviales de la zona y se pueda utilizar un tramo del río para la práctica de actividades acuáticas como el piraguismo o el rafting, como ya se viene haciendo en el mismo río entre las localidades de Benamejí y Palenciana, sobre todo durante los fines de semana, donde el servicio es gestionado por varias empresas privadas.
 

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