Martes 25.09.2018

ARQUEOLOGÍA

La datación de varios dientes con uranio-torio sitúa a los primeros homínidos en la Cueva del Angel hace 350.000 años

Cecilio Barroso y Manuel Lara han pedido hoy una mayor implicación de las distintas administraciones con este proyecto de investigación, cuya antigüedad es muy superior a la que se estimaba hasta ahora

 

Excavaciones en el interior de la Sima del Ángel
Excavaciones en el interior de la Sima del Ángel
La datación de varios dientes con uranio-torio sitúa a los primeros homínidos en la Cueva del Angel hace 350.000 años

Las dataciones mediante el método de uranio-torio realizadas sobre un grupo de dientes de caballo procedentes del yacimiento arqueológico de la Cueva del Ángel por un equipo integrado por investigadores del Museo de Historia Natural de París, la Universidad de Quebec y Montreal, la Universidad de Burdeos y el laboratorio de arqueología de la Universidad de Oxford, han determinado una antigüedad de este yacimiento arqueológico del Pleistoceno Medio muy superior a los 120.000 años que hasta ahora se habían podido certificar. Este nuevo estudio, que será publicado en los próximos meses por la prestigiosa revista científica internacional Quaternary Geochronology, ha sido adelantado hoy por el director de la campaña de excavación de la Cueva y Sima del Ángel y responsable de la Fundación Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana, Cecilio Barroso y el concejal de Patrimonio del consistorio lucentino, Manuel Lara.

Según Barroso, el estudio sitúa el último momento de ocupación de la Cueva del Ángel por los homínidos hace 180.000 años, y determina una persistencia en el uso de la zona de "hogares" en la que estos convivirían en torno al fuego durante más de 350.000 años. "Damos un vuelco a las cronologías de la cueva y nos ponemos a los niveles de yacimientos excepcionales", ha indicado Barroso, para quien este estudio supone "un hecho único y trascendental, que debe marcar el futuro del yacimiento a nivel nacional e internacional".

Según el director del proyecto, la conexión entre las abundantes industrias líticas y restos óseos de grandes herbíboros –estos últimos con una intensa fragmentación para la extracción de médula y frecuentemente quemados mediante su exposición directa al fuego– permiten concretar la presencia de los homínidos en torno a este gigantesco hogar de cuatro metros de diámetro y más de tres metros de potencia de cenizas que lo hacen único en el mundo, marcando un dilatadísimo periodo de ocupación de la Cueva que va del Pleistoceno medio al Pleistoceno Superior, así como el uso ininterrumpido del hogar durante más de 100.000 años, algo que según Barroso, "no tiene parangón en la historia de la humanidad, por lo que si seguimos adelante con la investigación vamos a dar un vuelco importante al estudio de esta época".

Y es que según Cecilio Barroso, que ha dedicado 23 años de su vida al estudio de la Cueva del Ángel, "la zona debía ser para los primeros homínidos como el paraíso, una atalaya a poca altura sobre una zona lacustre, con manadas de animales muy variados y un clima mediterráneo que fijó a la fauna a la zona, manteniendo a la población de homínidos a lo largo de miles de años".

FALTA DE RECURSOS

En este sentido, Barroso ha reclamado más medios para poder continuar investigando. "Tenemos un yacimiento único pero abandonado por la administración, cuya investigación no puede ser asumida exclusivamente por el Ayuntamiento", ha manifestado el director del proyecto. Frente a presupuestos astronómicos en yacimientos como Atapuerca, en Lucena la Fundación Instituto de Investigación de Prehistoria y Evolución Humana que lidera el proyecto contará este año, con carácter excepcional, con 45.000 euros, 30.000 de aportación municipal y el resto procedente de donaciones particulares.

A ello se suman las cortapisas de la Junta de Andalucía al desarrollo de los trabajos. Este verano no será posible excavar, ya que la administración andaluza exige la entrega para su inventariado de todos los materiales hallados en el yacimiento durante las seis campañas de extracción realizadas, por lo que el equipo de voluntarios que cada verano se desplaza a Lucena durante la época estival se dedicará exclusivamente a esta labor.

Con esto, Barroso espera que en 2019, último año en el actual proyecto de investigación concedido por la Junta, se pueda volver a excavar. "Será como poner el marcador a cero" ha señalado Barroso, que ha mostrado su seguridad en que las piezas que viajarán este verano a Córdoba volverán a Lucena tras la realización del inventario. 

En este sentido, Manuel Lara señaló que "todos los años nos toca pelear para conseguir recursos y de momento tenemos la misma ayuda de la Junta que del Gobierno de España, ninguna". Según Lara el objetivo ha de ser conseguir que "las instituciones sean mas sensibles con un proyecto que es internacional porque así lo avalan los estudios". 

De momento ya se ha conseguido de la Junta que se permita volver a excavar en la parte de la cueva exterior, actualmente cubierta por un armazón de hierro oxidado que la protege del expolio pero hace imposible trabajar en su interior debido al calor que concentra. La Junta permitirá que, entre tanto llegan los recursos para su sustitución por una estructura más ligera, se pueda trabajar dentro de la actual tras la eliminación del óxido y la colocación de un sistema interno de refrigeración.