jueves 26.05.2022

Un análisis de las elecciones municipales: Los que ganan, los que pierden y la abstención

 
Desaparecida la incertidumbre, conocidas las cifras, resuelto el escrutinio, llega el momento de valorar qué ha sucedido en Lucena en estos comicios y por qué ha sido así y no de otra manera
Un análisis de las elecciones municipales: Los que ganan, los que pierden y la abstención
Un análisis de las elecciones municipales: Los que ganan, los que pierden y la abstención
 
Desaparecida la incertidumbre, conocidas las cifras, resuelto el escrutinio, llega el momento de valorar qué ha sucedido en Lucena en estos comicios y por qué ha sido así y no de otra manera. Cada partido se reunirá en las próximas horas para estudiar los datos e intentar descubrir cuáles han sido las claves de sus buenos o malos resultados. En este artículo hemos hecho nuestro particular análisis de los resultados de la jornada electoral que vivimos ayer, desde la óptica que nos proporciona el seguimiento de la actualidad local. Aunque tras unas elecciones puede dar la sensación de que todos ganan, todo proceso electoral tienen ganadores y perdedores.
 
EL QUE GANA
Los 7.533 votos obtenidos por el PSOE en estos comicios son algunos menos que los conseguidos hace cuatro años –193– aunque el dato es engañoso, ya que también la participación ha sido muy inferior. De ahí que, porcentualmente, la victoria socialista adquiera mayor relevancia, toda vez que esos 7.533 sufragios se traducen en un 41.05% del total de votos emitidos, frente al 37,08% obtenido en 2011.
 
Juan Pérez tiene ahora ante sí, la difícil disyuntiva de acometer el gobierno de la ciudad en solitario –como ya ha anunciado que es su primera intención– o apuntalar un gobierno estable mediante un pacto con alguna de las formaciones más afines –IUCA o Ciudadanos–. Habrá de valorar varias cosas. Cuenta con un equipo corto –9 ediles frente a los 12 del actual– e inexperto –solo 4 de los 9 concejales del grupo socialista tienen experiencia en el cargo– a lo que podría sumarse la posibilidad de que alguno de los más experimentados pudiera dar el salto a la política autonómica. En principio la intención de Pérez es mantener la actual estructura de 5 concejales con dedicación exclusiva –los cuatro primeros de la lista y él mismo–.
 
Entre los actuales ediles socialistas están los que consideran que el cogobierno ha sido más una experiencia de coexistencia que de convivencia y quienes apuntan que el esfuerzo conjunto ha merecido la pena y, pese a las dificultades, se han conseguido los objetivos marcados.
 
El primer impulso es fuerte y anima a apostar por gobernar de forma unitaria, pero ello obligará al PSOE a pactar con la oposición cada proyecto, cada presupuesto, para garantizar su aprobación y ello puede suponer un gran desgaste en cuatro años que todos los candidatos han coincidido en catalogar como 'vitales' para lograr la recuperación económica de Lucena. 
 
LOS QUE PIERDEN
Con menos felicidad se vive el presente en el PP.  El esfuerzo publicitario y la omnipresente imagen de Paco Huertas en marquesinas y vallas publicitarias para contrarrestar su tardía designación y el escaso conocimiento de su perfil como candidato, no se tradujo en votos. Por el camino se han dejado los populares dos concejales y 2.358 votos –de 8.505 y el 40,8% conseguidos en 2011 a los 6.147 sufragios y un 33,5% de los votos de ayer–.  Los siete ediles obtenidos por Huertas son el segundo peor resultado electoral de su formación en Lucena. 
 
¿Cuáles han sido las claves de esta derrota? Muchas y variadas. Posiblemente la más importante sea el retroceso general que vive la formación de Rajoy a nivel nacional y, especialmente, en Andalucía. A ello se ha sumado la aparición de Ciudadanos, que muchos han contemplado como una formación fresca, capaz de ocupar una parcela cercana a la representada por los populares.
 
Pero además han debido pesar otros factores internos. Entre ellos la negativa percepción ciudadana del trabajo realizado en el consistorio durante estos cuatro años; la tardía y rocambolesca elección de su candidato o la evidencia de que las decisiones sobre Lucena se han tomado en despachos –públicos o privados– lejanos de la sede del PP de la calle el Agua y sin una participación activa de sus afiliados, que llevan mucho tiempo sin ser convocados a una asamblea. Ni siquiera la voluntariosa campaña desarrollada por Huertas, trabajando puerta a puerta, asociación a asociación, en compañía de su equipo, han sido suficientes para superar tantos obstáculos.
 
En la tarea inmediata de ser el referente de la oposición, encontrará Huertas otros hándicap, como la inexperiencia de buena parte del grupo o la necesidad de crear partido, empezando por la celebración de un congreso local.
 
El otro perdedor de estas elecciones municipales es Izquierda Unida como reconocía nada más conocer los resultados su candidato, Miguel Villa. No solo se volatiliza el apoyo de casi 1.200 de sus votantes de hace cuatro años –pasando de 2.860 a 1.683 votos y de un 13,72% a un 9,17% de los sufragios emitidos– sino también uno de sus tres concejales y la posibilidad de seguir ostentando tareas de gobierno –si damos por bueno lo indicado por Pérez en la noche electoral– . 
 
¿Razones?. IUCA se ha metido durante estos cuatro años–de forma intencionada o no– en demasiados charcos. Muchos ciudadanos, incluido un sector de su propio socio de gobierno, consideraron que asumía una cuota de poder superior a la que le habría correspondido en virtud a sus votos. Otros han puesto el acento  sobre una presunta “beligerancia” con las tradiciones locales. Además, algunas de sus actuaciones en áreas como el deporte local no han sido bien entendidas y ha faltado capacidad para ‘vender’ la gestión realizada.
 
Aspectos que, sumados, hacían inviable el crecimiento de IUCA pese al trabajo realizado en relación a la gestión de los fondos FEDER o los Servicios Sociales Municipales. A ello se suma, como en el caso del PP, un ambiente general de retroceso de la coalición de izquierdas, frente al empuje del entorno de Podemos, que ha minimizado su presencia en muchos ayuntamientos españoles y cámaras autonómicas. Miguel Villa le han faltado los casi 1.000 votos que se lleva “Entre [email protected] sí se puede”. El resultado es malo, pero, visto lo visto, podría haber sido peor.
 
LOS QUE ENTRAN
Las elecciones nos dejan otros dos aspectos de análisis, las formaciones que entran en el nuevo pleno municipal y la abstención.
 
Respecto a las primeras, Ciudadanos representa, de la mano de Puri Joyera, un soplo de aire fresco en el nuevo plenario. Ahora, habrá de demostrar que es algo más que un cartel y una marca publicitaria con la palabra ‘cambio’. Disfrutará de dos sillones para ello, merced a los 1.752 votos obtenidos, que la sitúan como tercera fuerza política local, virtualmente igualada con IUCA. Casi 10 de cada 100 votantes apostaron por Ciudadanos, que deberá trabajar para visibilizar la nueva forma de hacer política que ha anunciado entre una oposición muy disgregada y aprender rápido para salvar su inexperiencia.
 
Algo similar puede aplicarse a Entre [email protected] sí se puede, que en el último momento de la noche electoral lograba hacerse con un asiento en el nuevo consistorio lucentino.
 
Tablas no le faltan a su líder, Vicente Dalda, que, nadando en el entorno ideológico que vende Podemos, ha dado en dos semanas sobrada cuenta de su capacidad para comunicar, dar titulares y estar en boca de todos para bueno o para malo. Puede convertirse en uno de los grandes animadores de la nueva corporación, en un garbanzo en el zapato del equipo de gobierno. Dalda no tiene nada que perder y representa a ese sector de la sociedad lucentina descontento con la política y los políticos.
 
Y LA ABSTENCIÓN
Y hablando de descontentos, la otra protagonista de estas elecciones ha sido la abstención. Con uno de los índices de participación más pobres de la historia de la democracia local –apenas el 57%– estos comicios deben marcar un punto de inflexión para todos los partidos. Algo no funciona cuando 43 de cada 100 lucentinos y lucentinas no han tenido interés en participar en unas elecciones tan cercanas como estas. La abstención muestra el desapego de la sociedad lucentina por la política, es un aviso que reclama la atención de quienes han de gobernar la ciudad durante los próximos cuatro años y de quienes deberán asumir su puesto como oposición. Si los ciudadanos no perciben que quienes les gobiernan trabajan para ellos, mal vamos. La corporación que tomará posesión de sus medallas de concejal  y sus asientos en los próximos días no representa a un 43% de los lucentinos. Un dato más para la reflexión: el porcentaje de quienes no han querido votar es mayor que el obtenido por la fuerza votada. Sencillamente insoportable. 
 
José María García
Director de LucenaHoy