miércoles 25.05.2022
Lucena Hoy

ALREDEDOR DE 400 MUSULMANES RESIDEN DE FORMA PERMANENTE EN LUCENA

Abdesalam El Hinda: "Trabajamos por una convivencia pacífica y tenemos abiertas las puertas de nuestra mezquita"

Abdesalam El Hinda, presidente de la Comunidad Musulmana de Lucena, insiste en consolidar el carácter “pacífico” del Islam y recalca que “la guerra” está excluida de los preceptos que conforman sus creencias.

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Abdesalam El Hinda, durante la manifestación contra los atentados de París celebrada el pasado domingo.
Abdesalam El Hinda: "Trabajamos por una convivencia pacífica y tenemos abiertas las puertas de nuestra mezquita"

Los atentados perpetrados el pasado viernes, día 13 de noviembre, en seis puntos de París por la organización terrorista Dáesh han reavivado las interpretaciones que conectan el fanatismo con la religión. Abdesalam El Hinda, presidente de la Comunidad Musulmana de Lucena, insiste en consolidar el carácter “pacífico” del Islam y recalca que “la guerra” está excluida de los preceptos que conforman sus creencias.

Al pronunciarse por el “horror” cometido en la capital francesa “por criminales y desalmados asesinos”, según se exponía en una nota de prensa distribuida por la Comisión Islámica de España en la que se condenaban rotundamente los hechos, Abdesalam indica que, como cualquier otro ciudadano, “se informa a través de las distintas noticias para saber por qué ocurre eso”. En todo caso, subraya “que es algo que no tiene nada que ver con el islam” y reprueba que al grupo ejecutor se le identifique con la denominación de Estado Islámico.

El entendimiento y la coexistencia en concordia entre diferentes culturas y religiones son algunas de las pautas que promulga este dirigente musulmán de Lucena. “Nuestro profeta Mahoma dice que incluso si hay una guerra entre dos pueblos, no se pueden matar a las personas mayores, ni a los niños, ni a las mujeres, ni cortar un árbol ni quemar la tierra”. Asimismo, “el Corán nos expresa que las personas que matan a un ser humano es como si mataran a todos y no te permite matar tu cuerpo mismo”. Por todo ello, Abdesalam El Hinda incide en apuntar que “el terrorismo no tiene geografía ni fronteras” y considera injustificada cualquier muerte.

Actualmente, en Lucena residen de forma permanente alrededor de 400 musulmanes, procedentes mayoritariamente de Marruecos –en torno a un 90% del total-, aunque también de países como Egipto, Argelia, Senegal, Nigeria, Camerún, Siria, Tunez, de distintas zonas de Sudamérica y algunos españoles conversos. La temporada de la recolección de la aceituna eleva la cifra hasta los 850. Estos datos los supera el municipal, donde hay registrados más de un millar. “Muchos de ellos han salido de aquí buscando trabajo en otro lugar por la crisis”, explica El Hinda.

Desde hace quince años, se dedican, entre otros asuntos, a “presentar” en la localidad “una imagen perfecta del Islam”. Abdesalam recuerda que las puertas de la mezquita “están abiertas” y que hasta dicho lugar han acudido representantes del Ayuntamiento, entre ellos el alcalde y los concejales, y demás vecinos. De hecho señala que existen contactos estables con la Delegación de Servicios Sociales, con centros educativos, con clubes deportivos y con asociaciones

En distintas épocas, este colectivo ha impulsado “actividades de integración” y se califica la convivencia de “perfecta”. “La mayoría de nuestros amigos lucentinos sabe qué significa ser musulmán y lo que es el Islam”, añade durante una conversación en la que demuestra su disposición a divulgar los detalles de la doctrina que profesa y a ofrecer una visión positiva de la misma.

Personalmente, asegura que en sus diecisiete años en el territorio de España nunca ha percibido situaciones de discriminación o enfrentamientos salvo en casos “aislados y puntuales” como ocurre “en cualquier parte del mundo o en cualquier casa”. Por ello, manifiesta que se hallan “contentos” en esta parte del mundo.

Abdesalam El Hinda, quien ejerce como vicepresidente de la comunidad islámica en Andalucía, sostiene que sus correligionarios “no son cerrados”, aunque también precisan “que se les abran puertas”. Concluye ponderando “la paz” como una de las enseñanzas más importantes que se transmiten desde las raíces de su religión y recordando su apuesta por la tolerancia sociocultural.

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