domingo 04.12.2022

Opinión, “Ohalei Tzadikim”, por Pepe Martos

Opinión, “Ohalei Tzadikim”, por Pepe Martos
Opinión, “Ohalei Tzadikim”, por Pepe Martos

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"... Tal y como prometió Israel Meir Gabay, "El mensajero del tiempo", tras dejarme su Legado, éste volvió a Lucena.
Conocer y tratar a Meir es toda una fortuna. Colaborar en facilitar su misión es como una ráfaga de instantes que se suceden a vertiginosa velocidad, la cual impide retener un sólo momento vivido. Con él aprendes que la vida no es un recuerdo ni una espera, sino un presente tan intenso que sólo puedes vivirlo. Pero nunca intentes agarrar o instalarte en esa esencia temporal, pues perderás el tren de la vida.

Como es costumbre en él, Gabay aparece de la nada. Desinhibido, proyecta una irradiante fe en su encomienda que provoca una desconocida conjunción capaz de materializar su cometido.

En una calurosa tarde de verano, cuando el Sol comenzaba a ocultarse, ataviado con sus vestidos jasídicos, Meir veneró aquella placa que un día me entregó para que fuera instalada, en una estela, como conmemoración a la presencia de los grandes Rabinos Isaac Alfasi e Ibn Migash en el Campo Santo de Lusna.

Numerosas fotografías tomadas por nuestro peregrino serán expuestas en un nuevo volumen editado por su Asociación internacional "Ohalei Tzadikim". Comunidad dedicada a localizar, reparar y mantener los cementerios judíos y tumbas de notables Rabinos de la Torá en todo orbe.

Este tomo, dedicado exclusivamente a Sefarad, abrirá sus páginas con el nombre de Lucena, al ser ésta la primera Ciudad en importancia debido a su pasado judío, así como por el valioso legado que sus grandes Rabinos dejaron del conocimiento del Talmud para toda la humanidad.

"Ohalei Tzadikim" está comprometida a difundir la existencia de nuestro cementerio, para que judíos de todo el mundo visiten la trascendental Necrópolis de Lucena.

Una débil y sutil silueta encarnada sobre el horizonte fue el prolegómeno de una agradable noche estival en la que, tras pasear y conversar con el maestro venido de tierra lejana, lo despedí con la promesa de un nuevo reencuentro.

Hasta pronto Rabí
Pepe Martos.

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