En "El Intermedio": La risa y el llanto

Alfonso Jiménez
Escritor
04 de Febrero de 2019

Con frecuencia veo El Intermedio de la Sexta, un programa de humor crítico muy cuestionado por algunos ya que a veces han teatralizado sketchs de cierto mal gusto. Pero también está siendo muy seguido porque ofrece espacios muy interesantes como "Mujer tenía que ser", presentado por Sandra Sabatés. Además entrevistan a políticos importantes y personajes de sobrada competencia profesional como el magistrado Joaquim Bosch y el emérito Martín Pallín, que acuden al programa sin ningún complejo y resultan muy bien.

La pasada noche nos mostraron dos caras muy opuestas que a cualquier televidente medio sensato le debieron hacer reflexionar al menos por unas horas. El primer caso fué sangrante ya que entrevistaron a Dafne, una mujer joven que lleva diez años parada, al igual que su pareja, y tiene que ir con sus tres hijos a un comedor social para poder subsistir. Con muy buen tacto, el reportero Gonzo le fue sacando los siguientes lamentables datos:

 Durante su vida laboral anterior a su paro actual, Dafne solo ha tenido un contrato legal de trabajo de 19 días. Sus otros empleos fueron de comercial a puerta fría, SIN contrato. De limpiadora de escaleras en varios bloques, SIN contrato.  Y su trabajo más duradero fue de dependienta SIN contrato  durante "año y pico", cobrando 500 euros por 55 horas semanales de lunes a domingo. Al iniciar esta labor la aceptó porque lo necesitaba y porque le prometieron un contrato indefinido para después, cosa que no cumplieron, ni tampoco le pagaron las vacaciones que le correspondían.

Dafne y sus hijos comen en Los Mensajeros de la Paz. Ella lleva a diario a sus tres hijos andando durante media hora hasta el colegio porque no puede costear bonos de autobús, pero ahora no se queja porque últimamente le han concedido una renta de inserción social de 700 euros al mes, que ella administra con sumo cuidado. Al preguntarle el periodista si estaba estudiando algo, responde que está sacándose los cursos de  auxiliar socio-sanitario, con buenas notas , y que si alguien le ofrece un trabajo por 700 euros, ella renunciaría de inmediato a la ayuda de la renta de inserción.  Terminó diciendo que "los pobres no somos malos, lo que necesitamos es una oportunidad". Qué lección.

La historia de Dafne es muy hiriente, pero se ha tornado tremendamente dolorosa con los casos que El Intermedio ha presentado a continuación:

Una periodista ha ido preguntando a varias personas, que iban saliendo de un comercio, que si se habían comprado algo y si realmente lo necesitaban. El primero ha sido un cuarentón que ha respondido que ya tiene más de veinte pares de zapatillas (¡20!), que sólo utiliza las que lleva puestas, pero que disfruta mucho comprando.  Reconoce que debería ser menos gastoso. Vale.

Las cuatro mujeres siguientes responden alegremente al ser preguntadas. La primera se ha comprado unos botines muy cómodos, aunque no los necesita porque tiene más de ochenta (¡80!) pares de zapatos en casa. Una joven dice haberse comprado varias braguitasy tangas.  Otra mujer treintañera se ha comprado un abrigo aunque afirma que tiene más de veinte (¡20!) guardados en dos armarios de cuatro puertas. La última confiesa que se ha comprado un jersey de tono claro, pero que tiene más de veinticinco (¡25!) y que le gusta vestir distinto a diario. Todas admiten que no necesitaban las prendas adquiridas, pero no son capaces de resistirse a las rebajas, "como hace todo el mundo".

¿Qué pensará de todo esto la familia de Dafne y sus tres hijos  si vieron este otro reportaje?  Y los demás, qué pensamos?  Quizás  El Intermedio ayuda a reflexionar alguna vez. ¿O no?

 

Más artículos de Alfonso Jiménez en su blog: http://alfonjimenez.blogspot.com

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