Viernes 15.11.2019

Una vida menos y un trauma más

Una vida menos y un trauma más

Estoy pensando en ti, pequeña de cuatro años. Hasta hace dos días una niña feliz, pero ha cambiado tu vida para siempre.

Nunca más vendrá tu mamá a abrazarte, a mimarte, a cuidarte...porque un monstruo le ha arrebatado la vida.

No lo puedo llamar hombre porque ofendo a los hombres, tampoco le puedo llamar animal porque también ofendo a los animales; no sé a qué grupo pertenecen todos los que maltratan y asesinan a una mujer. Lo más penoso es que, por fuerza, hay que denominarlos hombres porque ese es su sexo, pero sólo por eso, porque son los peores seres vivos de la creación.

Tu madre nunca volverá, pero ese indeseable se paseará por el mundo cuando cumpla la correspondiente condena –que siempre será poca– y tal vez tengas que aguantar la tortura de volver a verlo.

"Hay que acabar con la lacra de la violencia machista"... En mi opinión, ésta es una frase tan repetida como inútil. Este "terrorismo casero" no se acabará.

Con conocimiento de causa digo que la mayoría de los hombres se siguen sintiendo superiores a las mujeres. El patriarca, el dominante, el dueño del dinero, porque (si hay trabajo) ellos tienen más privilegios, cobran más. No van a parir, ni a amamantar... por tanto no corren el riesgo de que, tras ese periodo, pierdan el puesto. Se sienten seguros, independientes, libres...

Por el contrario, nosotras las mujeres desde el mismo momento en que traemos un hijo al mundo jamás nos sentimos libres (innatamente), porque ese maternal vínculo no se corta con el cordón umbilical. Ya nunca somos independientes para vivir, hacer o volar a donde nos dé la gana. Porque una parte de nuestro cuerpo nos necesitará siempre y nuestra mente siempre estará con ella. Y no nos pesa, porque una madre por sus hijos hace TODO.

Sin embargo, tenemos arraigado un romanticismo que, muchas veces, nos hace ser estúpidas. Creemos demasiado en el amor, creemos que nuestro compañero corregirá aquellas "cosillas" que no nos han gustado y que, muchas veces, son avisos. Nos compadecemos ante sus súplicas y sus promesas... MENTIRAS. Las promesas, las lágrimas, el arrepentimiento, el "yo cambio" es FALSO.

El hombre que con gestos, con  actitudes, con desprecios, con insultos... te humilla, NO CAMBIA NUNCA. Al contrario, si te revelas, si no te sometes, se acrecienta su yo innato que va cargado de odio y su objetivo es arruinarte la vida. Créeme, es así.

Lo doloroso es que, en medio, están esas criaturas inocentes que, sin pedir venir al mundo, se quedan marcadas de por vida con el más terrible de los traumas.

Esta madre (que es un número más) ya no verá más la luz y a ésta pequeña, le ha cambiado la vida para siempre, casi antes de empezar a vivirla.

Sé que es duro lo que voy a decir (muchos lo piensan y no lo dicen), pero para éstos salvajes, debería existir la cadena perpetua.

Si alguien piensa que me he pasado que piense... Al que le asesinan una hija delante de su nieta, ¿Qué sentirá?... ¿Qué desearía hacer?

Aquí no cabe "poner la otra mejilla".