Jueves 24.01.2019

El pasado ya está aquí

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El pasado ya está aquí

El pasado ya está aquí. Los ciudadanos andaluces, en el ejercicio de sus derechos democráticos, así lo han decidido mayoritariamente en las últimas elecciones autonómicas y así lo van a tener.

El pasado es hoy presente, el nacional catolicismo, con la conveniente adecuación (disfraz) requerida por los actuales tiempos, está de vuelta de la mano de la derecha encarnada  en Ciudadanos, Partido Popular y Vox.

Probablemente el término “nacional catolicismo” carezca de significado para las generaciones más jóvenes, pero no hay duda alguna de que si la tendencia política actual manifestada en Andalucía se consolida ese término dejará de carecer de significado para esos jóvenes, como muy bien sabemos los de generaciones más veteranas.

Una muestra del verdadero ideario de esa ideología se manifiesta en el tratamiento que se reservaba para las mujeres en la sociedad durante la vigencia de ese régimen. Algo que la mayoría de los jóvenes ignora es que hasta varios años después de la muerte del dictador fascista Franco, acaecida a finales de 1975, las mujeres casadas eran consideradas a efectos del código civil como menores de edad. Si, así era, una mujer casada, por ejemplo, no podía abrir una cuenta bancaria sin el consentimiento por escrito del marido con independencia de la edad que tuviese.

No es que previsiblemente tales cosas se vayan a repetir, pero si da una idea del lugar y la función reservados a las mujeres por la ideología del nacional catolicismo cuyo firme adalid es el partido político Vox, como pone de manifiesto su contumaz oposición a lo que ellos llaman “ideología de género” y su pretensión de derogar las leyes que amparan a las mujeres contra la violencia machista.

Durante muchos años esa ideología ha permanecido latente en el interior del partido fundado por el ministro franquista Fraga Iribarne ahora conocido como Partido Popular.  Al fin, después de varias décadas de hibernación, ha despertado y ha tomado vida propia fuera del PP, puesto que Vox no es otra cosa que la escisión de la parte más ultramontana del PP

Por fin la derecha, una y trina, tiene la oportunidad de gobernar una autonomía tan importante como la andaluza  y lo hará a pesar de que una de sus partes, Vox, es firme partidaria de suprimir las autonomías y volver al centralismo autoritario característico del nacional catolicismo.

No es de extrañar en el caso del PP, que asume sin complejos los posicionamientos ideológicos de Vox, pero resulta aleccionador que el partido naranja, en uno más de sus muchos cambios de rumbo ideológico, comparta gobierno con los más conspicuos representantes del nacional catolicismo.

Por mucho que se quiera disimular las cosas son lo que parecen y no como el partido naranja quisiera que pareciesen. Tienen toda la legitimidad democrática para formar gobierno  pues suman la mayoría parlamentaria suficiente para ello, pero no pueden evitar que con ese gobierno posibilitado por el apoyo directo de Vox, regrese al mismo tiempo el hedor a naftalina y brillantina pegajosa de un pasado nefasto y antidemocrático que sin duda los acompañara desde ahora.

Juan M. Roldán