miércoles 20.10.2021

"Gato blanco, gato negro", por J. M. Roldán

"Gato blanco, gato negro", por J. M. Roldán
"Gato blanco, gato negro", por J. M. Roldán
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Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones. Esta frase, pronunciada por el dirigente comunista Deng Xiaoping sobre el cambio del sistema económico chino, ilustra muy bien la actual polémica sobre como debe ser gestionado el servicio de aguas en Lucena.
 
Debemos partir de la premisa, olvidada por algunos, que la finalidad última sobre como se debe gestionar el agua, una vez finalizado el actual contrato, es ofrecer a los ciudadanos lucentinos, partiendo de la situación actual y teniendo en cuenta los legítimos intereses de las partes implicadas, el mejor servicio al menor coste posible.
 
Las posibilidades son varias y todas ellas tienen ventajas e inconvenientes. Pero parece razonable que la palabra última sobre la gestión de tan importante servicio la tenga el ayuntamiento, al igual que también parece razonable utilizar “el mejor hacer y saber” a la hora de gestionar la inversiones necesarias y la necesaria repercusión, vía tarifas, del coste del servicio a los ciudadanos.
 
Es por eso que la opción de empresa mixta, público/privada, con mayoría de capital público es una opción equilibrada que, permitiendo retener al ayuntamiento el control sobre el servicio, aprovecha la experiencia en la gestión de una empresa especializada en este tipo de servicio.
 
La política, sobre todo la política municipal, está para ofrecer soluciones a los ciudadanos y, en este caso, parece que la opción que ha venido funcionando durante los últimos años ha funcionado satisfactoriamente para la mayoría de los usuarios, razón de más para no cambiar un sistema que funciona.
 
Cosa muy distinta de la política es el “politiqueo” que, como vemos en ésta ocasión, hace extraños compañeros de cama. Compañeros para los que no es importante el gato, ni su color, ni siquiera que cace ratones, lo importante es su proyecto personal, aun a costa de que los platos rotos los hayan de pagar, si o si, los ciudadanos.
 
Juan M. Roldán
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