domingo 23.01.2022

"Incompetentes o mentirosos: la España de Rajoy", por J. M. Roldán

"Incompetentes o mentirosos: la España de Rajoy", por J. M. Roldán
"Incompetentes o mentirosos: la España de Rajoy", por J. M. Roldán
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Empezaré por adelantarme a las críticas de los lectores. Sí, lo se, es la herencia recibida, es el desastre socialista, son los ERES, son ….., etc. etc. etc. Una vez dado el grito de rigor, entonado el mea culpa y realizada la autocrítica por lo mal que lo hizo Zapatero, culpable donde los haya, paso a examinar, si se me permite, la realidad. La realidad de hoy, la de aquí y ahora, la realidad objetiva, la realidad de la España de Rajoy, pues Zapatero, quiérase o no, hace ya 18 meses que es historia.
 
Durante el periodo de gobierno de Zapatero, unos 7 años, amen de los avances sociales que unos pueden compartir y otros denostar, el paro pasó de 2,5 a 5 millones y ese desastre fue, según los voceros de la derecha, una calamidad debida, en última instancia, a la ineptitud del gobierno socialista. Proclamaron urbi et orbi que, con Rajoy en el gobierno, la situación económica y con ella el paro dejaría de ser un problema pues tal situación era debida exclusivamente a la incompetencia de Zapatero y, por lo tanto, bastaría con que Rajoy accediese al gobierno para arreglarlo.
 
Hoy, transcurridos 18 meses de gobierno de la derecha, el paro se sitúa sobre los 6 millones -últimas cifras oficiales del gobierno de Rajoy-, un millón largo más que cuando Zapatero dejo el gobierno, y eso con un gabinete que “sabe lo que hace”. A Rajoy le han bastado 18 meses para aumentar el paro en un millón de personas -¿culpa también de Zapatero?-, es fácil imaginar lo que los voceros de la derecha estarían diciendo en estas circunstancias si gobernase ZP.
 
Podemos analizar la realidad actual de la sanidad, la educación, las infraestructuras, el comercio, la industria, la cultura, los derechos individuales y los colectivos de los trabajadores etc. etc. etc., pero al final tendremos que convenir que, si con Zapatero todo eso comenzó a deteriorarse –olvidó, o desde Bruselas le obligaron a olvidar, que era socialista y abrazó la política neoliberal- con Rajoy ha ido de mal en peor y no solo por causas económicas, que también, sino que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid – nunca mejor dicho- se utiliza la excusa de la economía, -economía dictada desde Bruselas al igual que con Zapatero, dicho sea de paso-, para imponer, por la vía de los hechos, una política social tacheriana, ideología ultraliberal de la mejor cosecha, los Chicago Boys en versión celtibérica –esa es la diferencia con Zapatero-.
 
Las consecuencias son que los sueldos han bajado y todo apunta a que lo seguirán haciendo, los derechos de los trabajadores se han evaporado, el pequeño comercio cierra masivamente, el funcionariado está en precario, las fábricas dejan de producir, el crédito ha desaparecido, el consumo de las familias se desploma, la sanidad se deteriora, la educación es solo para quien pueda pagarla, las pensiones se depauperan, la clase media se empobrece, las diferencias sociales aumentan, los comedores sociales se saturan etc. etc. etc. y mientras, Rajoy, “que sabía lo que tenía que hacer para arreglar el desastre socialista”, pasa el tiempo mandando SMS y jugando al escondite con el ex tesorero de su partido.
 
Tenemos un gobierno de eminentes abogados del estado, registradores de la propiedad, catedráticos de universidad, altos funcionarios y, en general, gentes de brillantísimo currículo que, a las hemerotecas me remito, prometieron arreglar con su sola presencia en el gobierno el desastre provocado por Zapatero, y hete aquí que tan brillantes personajes, a pesar de que gobernaban en la mayoría de las autonomías y algo deberían saber, no se enteraron de la cabal situación económica y prometieron, -al parecer sin conocimiento de causa o al menos esa es la excusa que utilizan-, el oro y el moro con tal de conseguir el voto de los ciudadanos.
 
Incompetentes o mentirosos, he ahí la cuestión. Si lo sabían, mentirosos; sino no lo sabían, incompetentes, pues ¿acaso no es obligación, para quien aspira a gobernar, estar al tanto de la situación? Cada uno podrá sacar sus propias conclusiones, pero eso es lo que hay. Hoy, 18 meses después de perpetrado el mayor engaño electoral del que se tiene noticias, tenemos eso, la España de Rajoy.
 
Juan M. Roldán
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