Jueves 19.09.2019

La política, los políticos y los…

La política, los políticos y los…

Dice el diccionario que la política es el arte, doctrina u opinión referente a los asuntos del gobierno. Así mismo dice de los políticos: persona que interviene en las cosas del gobierno.

Los políticos más cercanos a los ciudadanos del común, es decir más cercanos a la inmensa mayoría de nosotros, son los políticos dedicados a la política municipal. Son nuestros vecinos, los encontramos en la escalera de nuestro portal, en el bar donde tomamos unas cañas o nos cruzamos con ellos por las calles. Los conocemos y nos conocen, sabemos de ellos y ellos saben de nosotros.

Por eso cuando algún político actúa por su propio interés y sin base alguna para ello, acusa de graves delitos a  alguno de sus vecinos dedicado también  a la política, no porque sea un probo ciudadano que procura el bien común, sino que aun a sabiendas de que su acusación carece de base la realiza por puro cálculo político-electoral, los puntos suspensivos del título se justifican con la pretensión  de que cada cual califique esa actitud pues es mejor, con esa clase de personas, dejar que cada cual, según su propio criterio, le aplique su calificación y saque sus propias consecuencias.

No todo vale en política, no para las personas bienintencionadas para las cuales su actividad política les proporciona una intensa satisfacción personal  desde el sincero y desinteresado interés en poner lo mejor de sí mismos al servicio de la comunidad a la cual pertenecen y de la cual se sienten miembros dinámicos y activos, personas que por lo general son las mejores de cualquier comunidad.

Por eso resulta desolador para ellas, y para sus vecinos mínimamente  interesados en las cuestiones públicas,  que por intereses espurios que nada tienen que ver con el buen gobierno de los asuntos que les conciernen,  se vean involucrados sin parte ni arte en turbios asuntos llamados a dirimirse en los tribunales por mor de algún “político” que pone su interés particular por encima de cualquier otra consideración incluidos el buen nombre y prestigio de aquellos que, en su acción pública, tan solo les guía el mejor interés de la comunidad.

No todo vale, no todo es lícito, no todo es política, no todo se hace en aras del bien común pues, como hemos podido comprobar, hay quien en pro de su mero interés particular no duda en poner en almoneda el buen nombre y prestigio de cualquiera que esté a tiro de su maledicencia, maledicencia que la realidad judicial, como no puede ser de otra forma, determina como tal al desestimar, como falsas y carentes de toda base lógica, tales acusaciones.

La política, en todos sus niveles, o la haces o te la hacen; es responsabilidad de los votantes decidir quien la hace, si los políticos de buena fe o por el contrario los que tan solo defienden su puro interés personal aun a costa del buen nombre y prestigio de aquellos que tienen la mala suerte de cruzarse en el camino de sus intereses.

Juan M. Roldán