Lunes 21.10.2019

Opinión: "Becas e igualdad", por Juan Manuel Roldán

Opinión: "Becas e igualdad", por Juan Manuel Roldán
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Creo que podemos coincidir en que la igualdad social es el ideal al que cualquier sociedad civilizada debe aspirar y que esa igualdad solo es posible a través de la justicia social. Creo que también estaremos de acuerdo en que la verdadera igual es la igualdad de oportunidades. Todos deben partir de la misma línea de partida en la carrera de la vida, sean cuales sean las circunstancias de nacimiento y condición familiar y, una vez que sea dada la salida, depender de su esfuerzo y condición personal para llegar allá donde cada uno sea capaz de llegar.
 
Podemos también convenir que es responsabilidad del estado, mediante la promulgación de una legislación básica y el arbitrio de las medidas necesarias, hacer posible esa igualdad de oportunidades, y que esa igualación de oportunidades pasa, en gran medida, por la educación. Por consiguiente es de justicia, porque promueve la igualdad, que todos sin excepción tengan las mismas oportunidades de acceder a una educación que solo debe estar limitada por la valía personal y la capacidad de esfuerzo.
 
Es por eso que las reformas en la concesión de becas que el ministro Wert quiere introducir son un grave retroceso en el principio mismo de la igualdad de oportunidades. La beca no es un premio a la excelencia como parece desprenderse de la argumentación del ministro, la beca es un medio para que aquel que no disponga de recursos económicos suficientes pueda acceder a la educación, con los mismos niveles y en igualdad de condiciones, que aquel que si disponga de esos recursos económicos y asegurar así la igualdad de oportunidades.
 
No seré yo quién ponga en duda que los alumnos becados deben justificar con su valía y esfuerzo la contribución que el conjunto de los ciudadanos hacemos, a través de los impuestos, para que puedan acceder a esa educación. Así pues la beca debe permitir la igualdad de oportunidades sin que eso suponga que el becado no esté obligado a realizar el máximo esfuerzo para sacar partido a esa oportunidad.
 
Ahora bien, si lo que se desea es la excelencia en el acceso y permanencia en los distintos niveles educativos, deben arbitrarse medidas para asegurar que los alumnos accedan a dicha educación con una capacidad y un nivel mínimo que, en ningún caso y bajo ninguna circunstancia, dependa de su capacidad económica. No es de recibo que si tienes dinero la nota media para el acceso y permanencia sea un cinco y si necesitas la ayuda económica del estado, es decir si necesitas una beca, deba ser de un seis y medio como propone el ministro Wert.
 
Al atacar la igualdad de oportunidades en el acceso y permanencia a la educación se ataca la igualdad entre los ciudadanos y por ende se ataca la justicia social que debe ser el principio rector de una sociedad moderna. Tal vez el PP, al contrario de lo que proclama, no crea en la igualdad de oportunidades -no sería la primera vez que sus dirigentes dicen una cosa y hacen la contraria- En cualquier caso como se dice en el Evangelio “Por su hechos los conoceréis” y a fe que los estamos conociendo.
 
Juan Manuel Roldán