domingo 26.06.2022

"Tal vez..."

"Tal vez..."
"Tal vez..."
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No hay nada nuevo bajo el sol. Desde que el mundo es mundo siempre se ha cumplido la máxima de Titus Maccius Plautus “Homo homini lupus”. Es verdad que se ha avanzado mucho desde los tiempos de Tito Maccio, pero la delgada capa de civilización que cubre, cual pátina depositada por el tiempo, la conciencia humana salta al menor roce con la mucho más profunda, arraigada y gruesa costra del egoísmo y el interés.
 
Así vemos como, sin ir más lejos, en nuestro propio país aumentan las diferencias de renta entre los que, por el azar de su nacimiento o los propios meritos, disfrutan de una posición que les permite beneficiarse de las actuales circunstancias sin que eso les suponga mayor preocupación por el destino de la mayoría de sus conciudadanos a los cuales, la actual situación, les repercute muy negativamente abocándolos a un empobrecimiento progresivo y sin horizonte.
 
El sueño de la igualdad, traducido en una verdadera y efectiva igualdad de oportunidades, se desvanece como se desvanecen los sueños cuando el durmiente despierta a la cruda realidad de la vida cotidiana y se da cuenta de que, efectivamente, aquello que soñaba no era otra cosa más que un sueño.
 
No hay nada nuevo bajo el sol, ni siquiera Utopía, el sueño soñado por Tomás Moro. Mundo idílico, y por consiguiente irreal, donde el hombre deja de ser un lobo para el hombre, sueño que la izquierda ha soñado a lo largo del último siglo y medio.
 
Pero los soñadores al estilo de Tomás Moro ya no sueñan utopías, la izquierda ha perdido  sus banderas, ha renunciado ha cambiar el mundo y se ha rendido con armas y bagajes a la cruda realidad económica impuesta por el liberalismo a ultranza. Bien es verdad que tal vez cambiar el mundo sea una batalla perdida, aunque el mismo hecho de haber dado esa batalla ha tenido como consecuencia que la desigualdad se haya atenuado.
 
Detrás del sueño viene la vigilia y, una vez desvanecido el sueño, el hombre sigue siendo un lobo para el hombre y la correa que sujetaba su ansia depredadora se ha aflojado y corre el riesgo de romperse definitivamente reinstaurándose el Darwinismo social tan caro a los ojos de los   liberales que lo son precisamente por ocupar la cúspide de la pirámide social.
 
Tal vez sea posible volver a soñar el sueño de la igualdad y la fraternidad,  tal vez esos conceptos no sean tan solo una ensoñación de soñadores que sueñan despiertos, tal vez Utopía sea otra vez soñada, tal vez podamos volverla a soñar y, al fin, convertir el sueño en realidad.
 
Declaración Universal de Derechos Humanos
Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
 
Tal vez…. Tal vez la izquierda vuelva a ser de izquierdas.
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