ENTREVISTA: Manuel Roldán, Manijero de la Virgen de Araceli: "El manijero debe meditar muy bien su cuadrilla y repartir sus santeros y para ello necesita tiempo"

06 de Mayo de 2017
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Raíces de sus ascendientes paternos y maternos han fraguado la devoción aracelitana de Manuel Roldán Fernández, manijero de la Patrona de Lucena en el primer domingo de mayo de este año 2017. La cuadrilla que avió para las santerías de la Virgen de la Capilla y Nuestro Padre Jesús Nazareno es la base del conjunto de elegidos a los que visitó, en sus respectivos domicilios, durante el pasado octubre. A este colectivo matriz han aportado juventud diversos componentes del grupo de hombres que procesionaron a Nuestro Padre Jesús de la Columna hace tres años, conducidos por Rafael Beato Ruiz. Este nieto de "Frasquito el de María Pepa" y Manuel Roldán Pineda –sus dos abuelos fueron honrados con la insignia de oro de la cofradía de la Virgen de Araceli el mismo día- aboga por una santería que se adapte a cada época sin renunciar a su identidad y se opone a que los tamboreros perciban una remuneración por su labor.

 

-¿Qué motivaciones le indujeron a postularse como manijero de María Santísima de Araceli en su Día?

Pienso que, como en muchos hogares lucentinos, nuestra Patrona, es algo especial.  En mi caso, desde muy pequeño hemos vivido el sentimiento aracelitano muy intensamente. Recuerdo a mi abuelo materno Francisco Fernández López, "Frasquito el de María Pepa", con la palabra "Araceli" siempre en la boca. No en vano, participó intensamente en la cofradía durante muchos años. Él nos hablaba de todo lo que concernía al día a día de la Virgen, nos llevaba a San Mateo los días grandes de mayo, incluso siendo muy niño, tuve la suerte de permanecer en el interior de San Mateo para observar junto a él, las maniobras de subida de la Imagen al trono. Recuerdo con gran cariño, las visitas al santuario que realizaba junto a mis hermanos, acompañados por mi tío Cristóbal Fernández, cada vez que su trabajo fuera de Lucena, le permitía estar con nosotros. Eran didácticas y amenas, ya que su vocación docente le facilitaba la explicación de los pormenores del Santuario a cuatro niños pequeños. Por parte paterna, mi abuelo Manuel Roldán Pineda,  también estuvo muy vinculado a nuestra Patrona, le gustaba echar una mano en lo que era posible, casi siempre relacionado con el mantenimiento de las joyas de la Virgen. Tengo la suerte de haber visto recibir la insignia de oro de la cofradía a mis dos abuelos el mismo día; a ellos, junto a sus esposas, mis abuelas,  está dedicada esta santería. Mi padre, que por su profesión de arquitecto participaba en todo lo que le era requerido en cuanto a obras en el Santuario y casa de la Virgen, también ha estado muy vinculado a nuestra Patrona. Qué más puedo decir de mis raíces aracelitanas, toda mi familia lo es, mis amigos, mis hijos y es posible que mis nietos también lo puedan ser, si algún día los tengo. Todos estos motivos, sumados a mi condición santera, hicieron que una vez que terminé mi carrera de arquitectura, solicitara la posibilidad de ser su manijero en el día de su onomástica.

 

-¿Había pensado que este 2017 podría ser el año en el que se le otorgase esta responsabilidad?

Sinceramente no. Siempre he vivido la espera desde la humildad y permaneciendo en un segundo plano. Me ha gustado disfrutar junto a mi familia de los cultos y diferentes eventos que se organizan alrededor de la Virgen, en definitiva, ser aracelitano como cualquier otro lucentino. Por otro lado, nunca me he sentido cómodo al formar parte del clásico elenco de tres o cuatro aspirantes que  suenan cada año como favoritos, aunque lógicamente, estar en la edad apropiada y tener cierta experiencia, te hace pensar, que las posibilidades de que la Virgen se acuerde de ti, están ahí. Respondiendo a la pregunta y sin querer pecar de humildad, para este año sonaban personas de más edad y experiencia que yo y esto me hacía pensar que sería difícil.

 

-Una vez que se recibe la comunicación de una noticia largamente deseada, ¿cómo se proyecta esta santería?

Una vez que te nombran manijero de la Virgen en su día, son muchos los sentimientos que pasan por tu cabeza. Al principio incredulidad, al momento, tus familiares y amigos te hacen ver la realidad con infinitud de llamadas, subes al Santuario, y allí es la propia Virgen la que te lo comunica. No olvidaré nunca ese primer cruce de miradas entre Ella y yo; no se puede decir tanto con tan pocas palabras. Una vez que eres manijero, debes tirar de veteranía, pensar que tienes disponibles a todos los santeros de Lucena y no olvidar, que si entre los mejores, están tus familiares y amigos, ellos deben ser los primeros en formar parte de la cuadrilla. Teniendo esto claro, no es difícil escoger a los treinta y seis santeros, más cuatro tamboreros que llevará este año nuestra Patrona.

-¿Que distingue a su cuadrilla?

Como ya he apuntado, el manijero de la Virgen, tiene disponibles a todos los santeros de Lucena que quieran salir. En mi caso, tuve el inmenso honor de ser manijero de Ntro. Padre Jesús Nazareno en el año 2010 y estaba convencido que debía premiar a mis veinticinco santeros con un sitio en Ntra. Bendita Madre. Tenía claro, que los veinticinco tenían nivel suficiente para estar en mi cuadrilla y que cumplían con creces los requisitos que a mi juicio debe tener una persona para ser santero de la Virgen en su día. Bien es cierto que a la postre algunos iban a causar baja por diversos motivos. Con este inicio, fui completando la cuadrilla con grandes santeros y amigos que me han ido acompañando en las últimas santerías que he realizado. He de destacar, la cuadrilla de Ntro. Padre Jesús Amarrado a la Columna del año 2014, mandada por mi buen amigo Rafael Beato Ruiz, a la que pertenezco y de la que me he surtido en gran medida, aportando juventud al grupo inicial. He de decir, que uno quisiera contar con todos, ya que en aquella cuadrilla hubo un gran grupo humano de excelentes personas y santeros, pero la realidad física te hace tener que realizar descartes. Por último, completé hasta treinta y seis con varios santeros jóvenes y otros más expertos,  que podían mejorar, compensar y completar la cuadrilla. En definitiva treinta y seis santeros de los que veintiuno, incluyéndome a mí, no han salido nunca en la Virgen en su día. En cuanto a los tambores, no quisiera dejar atrás, mi anhelo personal de intentar eliminar de la santería la costumbre de éstos, de obtener una remuneración económica a cambio de ejercer su labor, tanto en las juntas como el día de la santería. En mi opinión, creo que en nuestros tiempos, carece de sentido que aún se sigan produciendo estos cobros, debiendo tender más bien, a la igualdad y camaradería entre santeros y tamboreros. Además, creo que en los últimos años, esto ha creado diferencias entre ellos, creando jerarquías sin sentido y grupos aislados que terminan por no relacionarse con otros de características similares. Respetando otras opiniones, pienso que debería abolirse de la santería el hecho de que los tamboreros obtengan una contraprestación económica. En este sentido, y aprovechando la importancia del timbre que se me brindaba este año, avié a cuatro tamboreros que han estado dispuestos en todo momento a aceptar mis condiciones y de los que no tengo queja alguna, ocupando su lugar y desarrollando su función en cada una de las juntas de una manera escrupulosa y perfecta. Espero haber dado un pequeño pasito para que desaparezca este tema.

 

-¿Qué papel ha encomendado a su padre y sus hermanos?

Tengo que decir, que el deseo de ser manijero de la Virgen en su día, se puede extender también a mis hermanos, incluida mi hermana Mª Pepa, que aunque se encuentra  fuera de Lucena, vive esta santería igual que nosotros. Ellos me han ayudado a conformar la cuadrilla y a visitar casa por casa a cada uno de los santeros para aviarlos. Esta santería no tendría sentido sin su presencia, por lo que llevarán las dos esquinas traseras. Por otro lado, mi padre, Manuel Roldán del Valle, podrá ver cumplido el difícil sueño de ver a un hijo tocando el timbre de Ntra. Patrona en su día y si Dios quiere vendrá acompañándome como porrillas en el verdadero sentido del cargo, que es ayudar y aconsejar al manijero durante las juntas y en la propia procesión. También tengo la suerte de poder contar con mi suegro, José Martos Gámiz, más conocido por todos como Pepe Tobalo, él ya fue manijero de la Virgen en su día y he encontrado en su persona un gran apoyo para esta santería. Su lugar en la misma, será también de porrillas en el día grande de Lucena. No debo olvidar tampoco, a las personas de mi tío José Luís Roldán del Valle y de mis primos Javier y Aurelio Fernández García, ellos, también santeros muy experimentados, terminarán de conformar el grupo de personas que desde fuera van a estar ayudando en todo momento a la cuadrilla.

 

-¿Cuáles son las similitudes y las diferencias entre las manijerías de Nuestro Padre Jesús y la Patrona de Lucena?

Son santerías muy distintas. En el caso de Ntro. Padre, se trata de reunir un buen grupo de santeros que van a estar unidos durante dos años, ya que como es sabido, el año de antes, la cuadrilla tiene el honor de sacar el paso de Ntra. Sra. del Socorro. El manijero debe estar muy pendiente de la evolución de los santeros durante el primer el año y no perder detalle del comportamiento y saber estar de los mismos, ya que al año siguiente, se enfrenta a la santería más difícil y dura que tenemos en Lucena. No en vano, el Señor está en la calle casi ocho horas, y además, su paso requiere técnica y capacidad física para ser desarrollado debidamente horquillo a horquillo. La Virgen en su Día, tiene otros problemas, el primero quizá sea su enorme peso. No olvidemos que bajo su paso, se disponen diez santeros más que en Ntro. Padre, alcanzando de manera única en nuestra ciudad el número de treinta y seis santeros. En cuanto al paso, pienso que en la Virgen en su Día es más sencillo que el Viernes Santo, debiendo ir mecida y majestuosa, con un paso cortito, mostrándose como Reina y Madre a todo el pueblo aracelitano que la espera con impaciencia. De esta forma, las esquinas traseras, no tienen la responsabilidad y dificultad de realizar el suave botado trasero que es clásico imprimir a Ntro. Padre; intentando transmitir a la imagen la sensación de ir andando entre la muchedumbre; y que en multitud de ocasiones dificulta el trabajo a las traseras, proyectando cierto desorden al paso del Nazareno.

 

-¿Esta pretensión concedida el pasado 25 de septiembre significa el fin de su trayectoria santera?

Aunque tengo cuarenta y tres años, esta santería no va a significar el fin de la santería activa para mí. Tengo previsto amarrar mi almohadilla el próximo año en el paso de Ntra. Sra. del Mayor Dolor a las órdenes de mi primo Miguel Roldán Moralejo. Soy una persona que practico deporte y me siento bien físicamente. Cierto es, que poco a poco voy a ir diciendo adiós.

 

-¿Es positivo adelantar la elección de los manijeros de la Virgen de Araceli para sus distintas procesiones?

Pienso, que la Virgen siempre es bien recibida, te la den, cuando te la den. Pero es verdad, que desde septiembre, han pasado varios meses, en los que no he tenido la prisa que otros manijeros han tenido. Esto me ha beneficiado, sobre todo a la hora de confeccionar la cuadrilla. Tengo claro que el manijero de la Virgen debe meditar muy bien cómo formar y repartir sus santeros y, para ello, se necesita tiempo. Recuerdo con alegría el mes completo que dediqué junto a mis hermanos a conformar la cuadrilla y aviar a los santeros. En mi caso, he de decir que desde el 25 de Septiembre, pasaron más de dos meses hasta la junta de sitios. Por tanto, creo que es positivo que la cofradía adelante el nombramiento de los manijeros de la Virgen.

 

-¿Cómo ha evolucionado la santería desde que te aviaron por primera vez hasta la actualidad?

La verdad es que la santería no ha cambiado mucho desde el año 1990 que tuve la suerte de estrenarme en la Santa Fe con otro gran amigo, Felipe Carrera. Más que la santería, diría que son las cofradías las que con gran esfuerzo y por supuesto la ayuda de los santeros con sus constantes aportaciones en forma de venta de loterías, rifas, asistencia a cenas y almuerzos, etc…, han mejorado todos los aspectos de nuestra Semana Santa. La religiosidad cada vez más observada de los cortejos procesionales,  la belleza de los enseres, la gran calidad de algunos tronos recientemente incorporados etc… han revolucionado el aspecto estético de nuestra Semana Santa, que a mi modo de ver, ahora es mucho más interesante que años atrás. La santería, debe tener la capacidad de adaptarse a esta evolución sin perder sus señas de identidad. Bien es cierto que Lucena tiene su propio estilo y debe ser cuidado y mantenido por todos.

Para finalizar, quisiera agradecer el interés mostrado a las publicaciones Vive Lucena y LucenaHoy. Igualmente agradecer a la Real Archicofradía de Mª Stma. de Araceli la confianza depositada en mí para tan importante acontecimiento, espero no defraudarles y hacer disfrutar al pueblo de Lucena con la imágen de nuestra Patrona. Por último, no quiero olvidar a nuestras familias, abuelos, abuelas, padres, madres, esposas e hijos. Ellos disfrutan igual que nosotros de la presencia de la Virgen en nuestros hogares en este año tan especial.

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