José Antonio García, hermano mayor de la Cofradía de la Aurora: “Me quedo con mi primera salida de la Virgen”

Conocemos de cerca los proyectos de la nueva junta de gobierno, presidida por este joven lucentino, que se estrenó en el pasado mes de octubre al frente de la centenaria corporación

03 de Noviembre de 2026
José Antonio García, hermano mayor de la Cofradía de la Aurora

Los ecos ya melancólicos de las coplas marianas, el tintineo de campanillas y la armónica voz de la bandurria, abriga a la Calle de la Aurora que, en lo callado de una tarde en la que el otoño quiere abrirse paso, continúa alabando a la Virgen. Concluidos hace unas semanas los actos en honor a su titular, conocemos la hoja de ruta de la junta de gobierno que tomó posesión de su cargo el pasado 15 de marzo.

Al frente se encuentra José Antonio García Cruz (Lucena, 1997), un joven cofrade que se sintió fuertemente atraído en su niñez por la gloriosa efigie venerada en la collación de Santo Domingo. Desde entonces, su sendero se encuentra estrechamente ligado a la Virgen de la Aurora, hasta el punto de dar el valiente paso de posicionarse al frente de la cofradía.

“El 7 de octubre de 2010 fue la primera vez que entré por las puertas de esta casa”

Su relación con La Aurora

No existe precedente familiar a la hora de rastrear la devoción de este hermano mayor hacia la Virgen de la Aurora, su nexo de unión fue algo adquirido que fue creciendo en el tiempo: “aunque no pertenezco al barrio, mis padres le tenían un cariño especial, y veníamos cada año a verla y a quemar bengalas”. Fruto de esta inquietud, Pepe, como le conoce todo el mundo, comenzó a soñar con ser Manijero en el segundo domingo de octubre, y eso le acercó a la cofradía: “el 7 de octubre de 2010 fue la primera vez que entré por las puertas de esta casa, que fue cuando solicité la Manijería”.

Desde entonces, comenzó a colaborar con la hermandad en actos tales como la barra benéfica que organiza en las fiestas, entró a formar parte de la primera Vocalía de Juventud que se constituyó, y tras ello, entró a formar parte de la junta de gobierno en 2014, año en que además fue manijero de la Aurora. En el seno de la letífica entidad “me enamoré de lo que es ser cofrade, y aún más de la Virgen de la Aurora”.

La candidatura a Hermano Mayor

No estaba en los planes de José Antonio encabezar una junta de gobierno a tan temprana edad: “no fue decisión mía, soy joven y espero que me quede mucha trayectoria cofrade, pero el Hermano Mayor anterior (Antonio Requerey), en su último año me propuso por llevar más de 15 años en la cofradía. Yo pedí que, si había alguien mayor, diese el paso adelante, pero tanto él como varios miembros veteranos me insistieron, y aquí estoy”.

Se trata por tanto de un sueño a largo plazo que acabó por precipitarse en el tiempo, y que a pesar del vértigo que causaba en primera instancia, se convirtió muy pronto en una gran ilusión. Para confeccionar su junta de gobierno, este hermano mayor ha contado con miembros veteranos, “que han de estar, aunque queden en un segundo plano”, devotos de La Aurora, y amigos y amigas de confianza.

José Antonio García, hermano mayor de la Cofradía de la Aurora

Las primeras fiestas

La prueba de fuego llegó con la celebración de las primeras fiestas en honor a La Aurora, y la posterior novena. “Siendo sincero, estaba muy agobiado y muy nervioso, a pesar de que todo estaba bien organizado, y el trabajo me ha causado después satisfacción y orgullo”, comentaba García, centrando su principal preocupación en el correcto desarrollo de la procesión de la Virgen.

Con el señalado puesto tras las andas de la imagen, formando la presidencia, vivió este hermano mayor su primera estación gloriosa, con “una emoción grandísima, con las calles repletas y adornadas. Es una satisfacción ver que no solo el barrio, si no el pueblo entero, está volcado al cien por cien”. En lo que su momento se refiere, García se queda con “mi primera salida de la Virgen como Hermano Mayor, con los momentos previos con la marcha Siempre la Esperanza, en la ermita, y el primer canto de los campanilleros. Fue el culmen de la ilusión en que se convirtió ser Hermano Mayor”.

“Es una satisfacción ver que no solo el barrio, si no el pueblo entero, está volcado al cien por cien”

Se sincera, además, este cofrade de firme arraigo santero: “es muy complicado vivir la procesión desde fuera tras haber sido manijero, por la emoción, recuerdos, sentimientos, y la suerte de haber sido su Manijero y seguir en torno a Ella”, a pesar de contarse pronto una década desde el momento de su nombramiento.

Los proyectos del mandato incipiente

Como principal inquietud, en estos años, se coloca el cuidado del patrimonio. En primer lugar, se restaurará, gracias a una ayuda de Diputación, el cuadro de “La Huida a Egipto”, de valía artística, que se conserva en la ermita. A todo ello hay que sumar el cuidado de la iglesia y la casa aneja, con las intervenciones que implican mantenimiento de la techumbre, pintura, y los inconvenientes que puedan derivar de esta responsabilidad, que conlleva un compromiso económico.

A medio plazo, existe un proyecto que ilusiona sobremanera al Hermano Mayor. “Estamos enfocados en la viabilidad de la restauración del retablo mayor de la ermita, pero tenemos que cubrirnos las espaldas, y, sobre todo, las arcas”, comenta entre risas, ante el complejo planteamiento de un significativo proyecto para la cofradía. Además, ya se está realizando una nueva mesa de altar y dos ambones, de madera tallada y policromada, que se estrenarán en las próximas fiestas.

No se pierde el foco en el carácter caritativo de la hermandad ni en el cultual: “este año hemos tenido, como novedad, la fusión del coro de la cofradía con el Coro de Campanilleros, que ha estado cantando en la novena”, una serie de días en los que cobra especial peso el culto a la Virgen de la Aurora, y que García defiende orgulloso: “somos la única cofradía que la mantiene, junto a la de la Virgen de Araceli”.

“Estamos enfocados en la viabilidad de la restauración del retablo mayor de la ermita”

Este es, por tanto, el dulce presente de una cofradía que cuenta, por ejemplo, con una veintena aproximada de solicitudes de Manijería, y cuyo número de hermanos se sitúa en torno a los 300 hermanos. Cierra, esta amable conversación, lanzando una propuesta abierta, conectada a la idea de crecer en el número de cofrades: “ya que La Aurora gusta tanto, y la gente la quiere tanto, tenemos una cuota de diez euros al año, así que hay que animar al pueblo de Lucena a que ayude con su granito de arena”.

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