La imagen del Cristo de la Columna será trasladada a Sevilla en noviembre para iniciar su restauración en dos fases en el estudio de Pedro E. Manzano Beltrán

La primera fase se prolongará por espacio de tres meses y se centrará en la eliminación de los daños existentes a nivel estructural y funcional, quedando la segunda para una fecha posterior al Centenario Fundacional de la cofradía.

27 de Octubre de 2022

La Junta General Extraordinaria de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Columna y María Santísima de la Paz y Esperanza celebrada en la noche del miércoles aprobó someter a un proceso de restauración la imagen del Cristo la Columna y encomendar la realización de la misma al especialista en restauración y conservación de obras de arte Pedro E. Manzano Beltrán, lo que obligará a trasladar la imagen a sus talleres en Sevilla. Manzano Beltrán es un reputado restaurador, que ha intervenido, entre otras, las tallas de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Priego de Córdoba; el Cristo de la Buena Muerte de Sevilla o el Cristo de las Tres Caídas y la imagen de Ntra. Sra. de la Esperanza, ambos de la Hermandad de la Esperanza de Triana de la capital hispalense. 

Según ha indicado la cofradía en una nota de prensa, dada la complejidad de la restauración, "la intervención se realizará en dos líneas de actuación", la primera, con carácter conservativo, se centrará en la eliminación de los daños existentes a nivel estructural y funcional, mientras que, en una segunda fase, se procederá a la aplicación de tratamientos de restauración que contribuyan a la restitución material y presentación estética de la imagen. 

restauracion columna
El restaurador Pedro Manzano durante la presentación de su proyecto de restauración en la iglesia de Santiago

La decisión de la Junta General será comunicada en los próximos días al Obispado de Córdoba, que debe dar su visto bueno a la intervención. La cofradía señala que, de contar con el mismo, la imagen de Ntro. Padre Jesús de la Columna se trasladará a Sevilla en el mes de noviembre, para el desarrollo de la primera fase que durará aproximadamente tres meses.

La segunda intervención quedará pospuesta a una fecha aún por determinar tras los actos a desarrollar con motivo del Centenario Fundacional de la cofradía. 

Con carácter previo a esta decisión, la talla del Cristo de la Columna ha sido sometida a dos estudios. Así, en junio pasado la imagen fue trasladada a la sede del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) en Sevilla, requiriéndose un segundo informe sobre su estado de conservación al restaurador Pedro Manzano, que finalmente ejecutará el trabajo tras la proposición en este sentido a la Junta de Gobierno por parte de la comisión especial creada a tal efecto, refrendada en la Junta General Extraordinaria celebrada esta semana. 

 

LA IMAGEN DE "LA COLUMNA"

La imagen de Ntro. Padre Jesús de la Columna –"de cuerpo entero en madera de cedro"– fue adquirida por la Cofradía de la Santa Veracruz al taller sevillano de Pedro Roldán y Onieva, en el barrio de san Juan de la Palma. El 11 de abril de 1675, jueves santo de aquel año, parece ser que recorrió este Cristo por primera vez, bajo palio negro y sobre andas de camilla del mismo color, las calles de Lucena, sobres hombros de seis "santeros". 

De la documentación que se conserva en el Archivo Parroquial de San Mateo de Lucena y concretamente de las cuentas de la cofradía de la Veracruz se deduce también que el precio de la talla fue de "dos mil setecientos y cincuenta reales" y que fueron necesarios otros "mil y doscientos reales" para pagar a Bernabé Xímenez "pintor, vecino de esta ciudad, por encarnar la dicha hechura".

Pedro Roldán (1624-1699) es la figura máxima de la escuela sevillana durante la segunda mitad del seiscientos. Poseedor de un profundo conocimiento de la anatomía humana, en su producción escultórica se combinan de manera genial el realismo, la expresividad y el movimiento, al mismo tiempo que no se pierde en ningún momento el sentido clásico de las formas. Según los profesores González Gómez y Roda Peña, el valor esencial de la producción roldaniana estriba en la creación de un lenguaje artístico, de una forma de decir, que se convirtió en norma de la escultura de su tiempo.