La parroquia de San Mateo fue escenario en la noche del sábado de una celebración de especial significado para la devoción aracelitana. Con motivo del 175 aniversario de la proclamación de María Santísima de Araceli como patrona de Lucena, el templo acogió una misa extraordinaria en la que la ciudad renovó formalmente su vínculo histórico, religioso y afectivo con su patrona.
La ceremonia congregó a numerosos fieles, devotos, representantes de la Real Archicofradía, miembros de la Corporación municipal y autoridades vinculadas a la vida religiosa y social de la ciudad. La Eucaristía estuvo presidida por el obispo emérito de Córdoba, Demetrio Fernández y contó con el acompañamiento musical de la Coral Lucentina.
El acto se abrió con la intervención del hermano mayor de la Real Archicofradía de María Santísima de Araceli, Gregorio Espejo. Sus palabras sirvieron para recordar el peso que la devoción aracelitana mantiene en la identidad de Lucena y el compromiso de la Archicofradía por seguir transmitiendo este legado a las nuevas generaciones.
En su homilía, Demetrio Fernández puso el acento en la dimensión espiritual y comunitaria del patronazgo de la Virgen de Araceli. El obispo emérito recordó que esta proclamación, reconocida oficialmente en 1851 por el papa Pío IX, no constituye solo un hecho histórico, sino una expresión viva de la relación de Lucena con María Santísima de Araceli. En este sentido, invitó a los fieles a conservar esta devoción como una herencia de fe que debe seguir proyectándose en la vida cotidiana de la ciudad.
Tras la celebración eucarística tuvo lugar uno de los momentos más destacados de la noche: la consagración y renovación del patronazgo de María Santísima de Araceli sobre Lucena. Demetrio Fernández pronunció la oración de consagración de la ciudad y de sus vecinos al Inmaculado Corazón de María, incluyendo una referencia expresa a las familias, los jóvenes, los enfermos, los pobres y las personas que viven situaciones de dificultad.
El acto institucional llegó a continuación con la lectura, por parte del alcalde de Lucena, Aurelio Fernández, del acta de renovación del patronazgo. El texto repasó algunos de los hitos fundamentales de la historia aracelitana, desde la llegada de la imagen a la ciudad en el siglo XVI hasta la proclamación oficial como patrona en 1851 y la coronación canónica de 1948. La ciudad dejó así constancia pública de su voluntad de mantener viva esta devoción y de preservarla como parte esencial de su patrimonio religioso, cultural y sentimental.
La renovación quedó formalizada con la firma de los documentos oficiales por parte del alcalde, el obispo emérito de Córdoba, el vicario episcopal de la Campiña y el hermano mayor de la Real Archicofradía. El rezo de la Salve y el canto del Himno de la Virgen de Araceli pusieron el cierre a una celebración cargada de emoción, en la que Lucena volvió a mirar a su patrona como uno de los grandes referentes de su historia colectiva.
La misa extraordinaria se convierte así en uno de los actos centrales del calendario conmemorativo del 175 aniversario del patronazgo aracelitano, una efeméride que actualiza una tradición profundamente arraigada y que sigue ocupando un lugar destacado en la vida religiosa, social y cultural del municipio.
