Lunes Santo: La Pasión realiza su primera estación de penitencia sin el Derribo (fotos)

25 de Marzo de 2013
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No es lo mismo. El de la Cofradía Franciscana de la Pasión de ayer fue un desfile penitencial huérfano. Por primera vez en los últimos años el Nazareno del Derribo se quedaba entre las paredes de la iglesia de la Madre de Dios, solo, aguardando el regreso del resto de los titulares de la hermandad, a los que ha acompañado en la noche del Lunes Santo lucentino desde la década de los 90 del siglo pasado.
 
Sin el Nazareno de Pasión, el desfile penitencial de la cofradía franciscana quedaba integrado por tres pasos procesionales: Cautivo de Medinaceli, Virgen de Piedra y Virgen de la Pasión, que a las ocho de la tarde, acompañados por numerosos hermanos de vela, salían desde el convento en una tarde primaveral, olvidando ya la congoja del pasado año, cuando fue necesario aguardar más de una hora en el interior del templo para salir, debido a la amenaza de lluvia.
 
El llanete de San Francisco aparecía repleto de público cuando se abrieron las puertas del Iglesia de la Madre de Dios para dar salida a la Agrupación Musical de Stmo. Cristo de la Humillación y Servitas de Lucena, que acompañó el desfile procesional.
 
Fue la del Lunes Santo otra noche de santería y devoción cofrade teñida del marrón de los hábitos y la cera franciscana en una cofradía con mucho ambiente juvenil en sus filas de hermanos y sendas cortes de mantillas acompañando a las dos dolorosas que procesionan.
 
Abría el cortejo la imagen del Cristo de Medinaceli, mandado este año por Luis Huertas López, apoyado en las esquinas por Joaquín Muñoz en la de la Salud, Manuel Jesús Huertas en la mala y Rafael Torres en la izquierda. Impactante la imagen de este Cristo maniatado en su espléndido trono del siglo XVIII, que perteneció hasta el año 2000 a la hermandad cordobesa del Amor, a la que llegó desde Cádiz. La imagen, reutilizada bajo esta advocación trinitaria, es obra del imaginero lucentino Pedro Muñoz de Toro, y fue realizada a primeros del siglo XIX, siendo posteriormente restaurada por el cordobés Luque Bonillo. Esplendido el conjunto de paso e imagen.
 
A continuación iniciaba su estación penitencial la primera de las dos dolorosas de la Cofradía Franciscana de la Pasión, las Angustias –popularmente conocida como la “Virgen de Piedra”, siempre espectacular, obra del valenciano Blas Molner para la Semana Santa de Lucena, adquirida en 1799 por la Archicofradía de la Paz. La más castellana de las dolorosas lucentinas fue mandada ayer por Sergio Astorga, al frente de una cuadrilla de santeros que tuvo en sus esquinas a su hermano Daniel Astorga en la izquierda, Antonio Fernández en la Salud y Miguel Ángel Servián en la mala.
 
Cerraba el cortejo procesional la Virgen de la Pasión, imagen de escuela sevillana y autor anónimo, restaurada como casi todas las tallas vinculadas al convento de la Madre de Dios por Manuel Luque Bonillo. Jesús Jiménez Ortiz fue su manijero este Lunes Santo, acompañado en sus esquinas por Javi Ortiz, en la Salud, Daniel Ruiz en la mala y José Antonio López en la izquierda. 
 
La actual cofradía franciscana de la pasión nace en 1992 a raíz de la fusión de tres hermandades: la Cofradía del Stmo. Cristo de Medinaceli, la Cofradía de María Stma. de la Pasión y Ánimas y la Cofradía del Stmo. Cristo de la Pasión y de un paso procesional, el de Ntra. Sra. de las Angustias y es una de las pocas cofradías que siguen utilizando el paso por la calle central de la plaza, dando gran espectacularidad a su desfile procesional. 
 
Les ofrecemos a continuación una selección de fotografías de la estación penitencial. 
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