La Fundación Obra Pía María Santísima de Araceli, responsable de la gestión, conservación y protección del patrimonio vinculado a la Virgen de Araceli, ha informado este martes de la dimisión de María Rosa Buendía Picó como Camarera de la Virgen, cargo que ha desempeñado durante los últimos ocho años.
Según la nota difundida por la entidad, la dimisión fue presentada el pasado lunes y respondería a “razones personales”. La Obra Pía ha querido agradecer públicamente “su trabajo como Camarera desde 2019, su preocupación por las benditas imágenes, así como su disponibilidad y generosidad”, sin ofrecer más detalles sobre los motivos de su renuncia.
En la misma comunicación, la Fundación señala que el patronato de la entidad se reunió ayer, 17 de marzo, bajo la presidencia del obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández González. En dicha sesión se aprobó una modificación de los estatutos en lo relativo al cargo de camarera. A partir de este cambio, será el Hermano Mayor quien proponga a la persona que ocupe el cargo, si bien esta deberá contar previamente con el visto bueno de la Obra Pía. Asimismo, la duración del nombramiento quedará vinculada al mandato del propio Hermano Mayor, con posibilidad de renovación, eliminando así el carácter indefinido que hasta ahora tenía esta responsabilidad.
La Fundación subraya que esta modificación permite que la Archicofradía se alinee con el funcionamiento del resto de hermandades de la diócesis de Córdoba en lo referente a la vinculación y dependencia del cargo de camarera.
Dimision "forzada"
Por su parte, Rosa Buendía Picó ha remitido a los medios de comunicación una nota de prensa en la que califica su dimisión de “forzada”, con el objetivo de frenar dos decisiones internas planteadas en el seno de la Fundación.
Según explica, por un lado se promovía la eliminación del cargo de Camarera dentro de la Obra Pía para integrarlo en la Cofradía, "una medida impulsada por el capellán-administrador y el Hermano Mayor" y que tenía como finalidad su destitución. Por otro, denuncia la intención del consiliario, Jesús María Moriana, de cesar al actual Hermano Mayor y a su junta de gobierno en vista de la situación de conflicto generada.
Buendía afirma haber presentado su dimisión "para impedir que estos ceses se llevaran a cabo, considerando que la Junta debía continuar su labor con normalidad, sin que su situación personal causara consecuencias para terceros".
La ya ex camarera defiende que este cargo existe desde el siglo XVI y que "tradicionalmente ha permanecido al margen de disputas electorales y decisiones internas de gobierno". En este sentido, considera que su supresión o integración en la Cofradía, vinculándolo a cada mandato, supone “una alteración grave del equilibrio histórico de funciones dentro de la Obra Pía” .
Finalmente, Buendía señala que, en la carta de aceptación de su dimisión, el obispo de Córdoba y presidente de la Fundación le traslada su “profundo agradecimiento” por los ocho años de servicio dedicados al cuidado del ajuar, el vestidor y la imagen de la Virgen de Araceli, al tiempo que reconoce “el sufrimiento vivido en los últimos tiempos”, en los que ha seguido ostentando el cargo de camarera junto a la Junta de Gobierno presidida por Gregorio Espejo.
