Martes Santo: Humillación y Servitas, el trabajo constante (fotos)

27 de Marzo de 2013
Martes Santo: Humillación y Servitas, el trabajo constante (fotos)
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La presencia de las cámaras de la televisión autonómica en directo en la salida de las cofradías de San Mateo fue un aliciente más del Martes Santo lucentino. A las 19:30 horas, la Congregación de Ntra. Sra. de los Dolores "Servitas" y Cofradía del Stmo. Cristo de la Humillación abría por primera vez las puertas de la parroquial de San Mateo para encontrarse con los cientos de personas que aguardaban la salida de sus titulares.
 
Como ha venido ocurriendo en los últimos años, la cofradía que preside José Ángel Chacón, ponía en la calle a sus titulares de forma esplendorosa, mostrando el arduo trabajo de la Junta de Gobierno que preside y de Juntas anteriores, que han logrado una completa renovación de esta hermandad en cuanto a sus enseres y tronos se refiere, un aspecto en el que resulta fundamental el trabajo realizado por su taller de bordado, de cuyas manos han salido palio, bambalinas, sayas y mantos, primorosamente realizados por las manos expertas y desinteresadas de sus componentes. Este año no podía ser menos y la cofradía presentaba numerosos estrenos, algunos ya  expuestos al público durante la cuaresma, como la nueva candelería del paso de palio de la Virgen Servita, 52 piezas cinceladas en orfebrería, o la ropa de los angelitos situados a los piés del Stmo. Cristo de la Humillación.
 
A ello se suma una perfecta organización de la estación penitencial; dos bandas, la de Romanos de Iznájar, de gran colorido, abriendo el cortejo, y la Agrupación Musical de la propia cofradía, cada día más experimentada y compacta, junto al paso de palio–; un gran número de hermanos de vela y una nutrida corte de mantillas, que han dotado a esta cofradía, vinculada en los últimos años a la santería joven, de un puesto de honor en la Semana Santa de Lucena.
 
El Cristo de la Humillación, que presenta a Jesús arrodillado, después de la flagelación, en actitud de recoger su túnica, es obra del lucentino Pedro Muñoz de Toro  y Borrego, en el siglo XIX, y fue restaurado por Justo Romero Fabero. Le acompañan dos soldados romanos, obra de Ventura Gómez, que sustituyeron hace unos años a otros de peor factura. Fue su manijero Álvaro Contreras, acompañado en las esquinas por Jesús Marín, Rafael Bergillos y Jesús Gutiérrez. Una cuadrilla joven, como suele ser habitual en los pasos de esta cofradía lucentina del Martes Santo.
 
Por su parte, el paso de palio de la Dolorosa Servita, bellísima imagen atribuida a Blas Molner, reflejo del dolor de la Madre que acompaña a su hijo en el camino del Calvario, con la característica palidez de su semblante y su adusto aspecto de dolorosa castellana, tuvo como manijero a Rafael García, que llevaba en sus esquinas a Jesús Flores en la Salud, Juan Antonio García en la izquierda y Samuel Arévalo en la mala. 
 
La cofradía comparte recorrido con la del Amor y, como aquella, tuvo sus momentos culminantes en el paso por la cuesta del Castillo y El Coso y en la calle Las Torres, de vuelta a la Plaza Nueva y a su templo.
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