El restaurador lucentino José Daniel Henares recupera el Jesús Resucitado de la Archicofradía de Jesús Nazareno

La imagen, que hasta 2023 recibió culto en la Capilla del Cementerio, ha sido restaurada gracias a la subvención de la Diputación de Córdoba destinada al mantenimiento del patrimonio de 2024

04 de Noviembre de 2026
Resucitado de la Capilla de Jesús Nazareno, ahora recuperado

En la década de los años 90 del pasado siglo, y por iniciativa del sacerdote Andrés Cabeza, capellán de la Capilla de Jesús Nazareno, así como de la Capilla del Cementerio, la Archicofradía de Jesús depositaba la imagen de un Resucitado, que se encontraba retirada del culto, al mencionado templo del camposanto lucentino. El Cristo, documentado por Francisco López Salamanca como obra del imaginero lucentino Andrés Cordón, realizada en el periodo comprendido entre 1806 y 1813, pasó a presidir el altar del recinto.

Tras el fallecimiento del sacerdote que promovió su traslado, la entidad nazarena inició los trámites para recuperar la escultura decimonónica, que finalmente regresó a las dependencias de San Pedro Mártir en febrero de 2023. Tras ello, se presentó la documentación para, en 2024, obtener la Subvención para el Patrimonio Cofrade de la Diputación de Córdoba, algo que, finalmente se logró y entonces se dieron los pasos para restaurar la efigie gloriosa.

Resucitado de la Capilla de Jesús Nazareno, ahora recuperado

El papel de la Archicofradía de Jesús Nazareno

José María Caballero, actual mayordomo de la archicofradía, señala que el principal motivo para que el Resucitado regresara a la calle Curados era devolverlo a la exposición a los fieles: “se rescató porque allí ya no había culto, pensando en ponerlo en el columbario”, si bien, el estado de la imagen hacía que fuese necesaria su intervención, iniciándose por realizar un tratamiento para el posible ataque de distinto tipo de parásitos.

Desde el planteamiento del proyecto, la cofradía del Viernes Santo tuvo clara su apuesta por el restaurador lucentino José Daniel Henares, quien finalmente ha completado su encomienda. La intervención de Henares ha dejado “una impresión fantástica” en la Archicofradía. José María Caballero indica que “cuando fuimos a por él, estaba muy mal en todos los aspectos”, lo que hace que la junta de gobierno haya quedado muy complacida con el trabajo.

Para completar la antigua iconografía del Resucitado, se han añadido, siguiendo el material fotográfico que recuerda a la imagen en la Capilla recibiendo culto, un banderín y una ráfaga de orfebrería, que se debe a la labor del taller de Gradit. La ubicación definitiva del Cristo será la del columbario, una vez que culminen las obras de ampliación cuyas fechas quedan por determinar, y mientras tanto, recibirá culto en una de las hornacinas de la Capilla, anteriormente ocupada por la Virgen del Socorro, y, hasta hace unos días, albergando a un Crucificado de pequeño tamaño.

Resucitado de la Capilla de Jesús Nazareno, ahora recuperado

Restauración y reposición al culto

Comenta José Daniel Henares que el estado de la imagen cuando la Archicofradía le encargó su restauración “era bastante deficiente”. La escultura, de corte clásico, elegante y sin estridencias, y obra de Andrés Cordón, está realizada en pasta de madera y telas encoladas, y su condición de quedar hueca, a merced de la técnica empleada, hace que presentara problemas estructurales. La pobreza de los materiales hizo que presentara abolladuras, grietas, rotura de piezas, cuarteado en algunas zonas y ciertos daños del soporte.

Las dos principales alteraciones eran la falta de la peana sobre la que se colocaba la imagen, ahora de nueva factura, y la inclusión, en la espalda, de un soporte de hierro que servía para colocarlo en la pared de la Capilla del Cementerio. Además, la escultura presentaba tres policromías sobre la original, que ha podido recuperarse, y había perdido tanto el banderín como la aureola, ahora recuperados.

Resucitado de la Capilla de Jesús Nazareno, ahora recuperado

Henares señala que “al no tener peana, no se podía poner de pie, esto, unido a los materiales pobres, hacía que se pudiera deformar al colocarse sobre cualquier superficie”. Además, la policromía que daba color a la imagen, y que incluso hizo perderse el característico paño rojo, “era muy tosca y distorsionaba la imagen”, haciendo incluso menguar su valía a ojos del público.

A modo de resumen, el lucentino ha realizado una nueva peana, ha solventado las grietas y las pequeñas roturas de la imagen, que ha requerido muy poca reintegración volumétrica, y ha recuperado su policromía original.

Esta intervención del neoclásico Resucitado nazareno ha tenido un coste de 10.965 euros, y afianza el compromiso de la archicofradía con el mantenimiento del patrimonio y el engrandecimiento de su haber artístico. 

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