La festividad de Nuestra Señora del Rosario, celebrada por la Iglesia Católica cada 7 de octubre, ha sido el momento elegido para que la imagen de esta advocación vuelva a la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, que la tiene como su principal titular mariana dada la unión entre la orden dominica y la devoción a la Virgen bajo ese título. Una misa en acción de gracias, celebrada este miércoles a las 19 horas, ha supuesto el culmen al período de intervención y por tanto de su ausencia, de la imagen que volverá ahora a su hornacina en el lado de la Epístola de este templo parroquial.
Manuel Espejo y Miguel Ángel Sánchez, restauradores de imágenes como Jesús de Medinaceli, la Virgen de las Penas de la Parroquia del Carmen, o el propio conjunto de la Virgen de las Angustias y el Cristo del Buen Fin, que también se encuentran en Santo Domingo, han sido los elegidos para efectuar los trabajos que buscaban devolver el esplendor a la Virgen del Rosario.
La actuación sobre la imagen gloriosa
El restaurador Manuel Espejo define el estado de la imagen al inicio de la intervención como “bastante decepcionante”, debido a la “desvirtuada percepción de la imagen por un repinte de betún de Judea, así como por los ensambles desajustados, en mal estado, a pesar de que esto no se aprecia”.
La Virgen del Rosario es una obra del granadino Diego de Ramos, fechada en 1713, según las investigaciones del cronista oficial de Lucena José Luis Sánchez Arjona. Se trata de una imagen de talla completa, con un extraordinario candelero tallado con pliegues al modo de un corpiño, siguiendo la línea estética de los vestidos de la época y posteriormente estofado. Durante la labor de Espejo y Sánchez, no se ha encontrado ningún tipo de documento en el interior de la imagen, cuyos rasgos morfológicos coinciden a lo encontrado en Jesús de Medinaceli y en la Virgen de la O del Carmen, “posiblemente retocada por el granadino”.
La intervención ha consistido en el saneado a nivel estructural de la efigie, la reintegración volumétrica en la falda que forma el candelero, la restauración de los ensambles y a nivel policromía, la retirada de repintes. La imagen presenta ahora su aspecto original desde el cuello hasta el candelero, si bien, el principal escollo de la restauración residía en el busto, ya que, realizadas las calas, no se ha profundizado hasta la pintura original.
La primitiva policromía de la imagen se debe a la labor de Leonardo Ambrosio de Aguilar, artista que actuaba sobre las obras de Diego de Ramos, sobre ella, se sitúa una segunda capa del siglo XIX, y finalmente, la última, fruto de una intervención de Justo Romero a finales de los años 80 o inicios de los 90. Espejo comenta que “no se ha podía llegar a la original a causa de las resinas empleadas en la última restauración”, si bien esta guarda un parecido con la original. Sí que se ha actuado sobre las cejas, que distorsionaban la armonía del rostro.
Una puesta en valor de su patrimonio
Vicente Castander, párroco de Santo Domingo, comenta que se ha tratado de “poner en valor” la imagen de la Virgen del Rosario, ya que “estaba muy repintada y tenía el candelero, que es una joya con pliegues y motivos vegetales, muy estropeado”. En ese contexto, se solicitó la subvención a la Diputación de Córdoba, para la intervención que ha tenido un coste en torno a los 18.000 euros.
Con su llegada a Santo Domingo, Castander ha redoblado sus esfuerzos para tratar de “mantener el buen patrimonio de la iglesia”, y esta restauración de la Virgen del Rosario, continúa en la línea del trabajo que se ha venido realizando en los últimos años. El conjunto de Las Angustias pudo restaurarse gracias a la ayuda de la Diputación de Córdoba y de su Agrupación Parroquial, y la imagen de San Miguel volvió a lucir gracias al Ayuntamiento de Lucena.
Dos retablos intervenidos
Los conjuntos dedicados a San José Artesano y a la Virgen de la Victoria han sido igualmente intervenidos. El segundo de ellos, se encuentra actualmente en fase de restauración, tras aprobarse un presupuesto de unos 32.000 euros, mientras el de San José, con la imponente imagen de escuela granadina, ya luce con una belleza remozada, tras el mantenimiento y puesta a punto que ascendió a los 38.000 euros.
Ambas operaciones han sido acometidas por el apoyo al patrimonio de la Diputación de Córdoba, en su mayor parte, junto al esfuerzo de la parroquia, si bien parte del montante de ambas operaciones queda aún por cubrir.
