Hoy en día, llevamos prácticamente toda nuestra vida digital en el bolsillo. El teléfono móvil y el portátil almacenan información bancaria, correos electrónicos, documentos de trabajo y hasta conversaciones personales. Pero cada vez que sales de casa y te conectas desde otro lugar, esa información se enfrenta a nuevos riesgos.
Con cada conexión o inicio de sesión existe la posibilidad de que alguien intente interceptar o robar tus datos. Eso no significa que debas renunciar a usar la tecnología cuando estás fuera de casa. Si tomas las precauciones adecuadas, puedes mantenerte conectado sin poner en peligro tu seguridad.
Comprende los riesgos del Wi-Fi público
El Wi-Fi público puede resultar muy cómodo, pero pocas veces es seguro. La mayoría de las redes en cafeterías, aeropuertos o hoteles carecen del cifrado adecuado, lo que facilita que los ciberdelincuentes intercepten la información que viaja entre tu dispositivo y la red.
Este tipo de ataque, conocido como “man-in-the-middle”, permite que terceros intercepten contraseñas o datos financieros sin que te des cuenta. Si necesitas usar una red Wi-Fi abierta, evita acceder a cuentas sensibles como la banca online. Asegúrate de que las páginas utilicen HTTPS, que cifra la comunicación, o bien recurre a los datos móviles, que suelen ser más seguros que una red pública.
Usa contraseñas seguras y autenticación multifactor
Una contraseña débil es prácticamente una invitación para los hackers. Mucha gente sigue utilizando combinaciones previsibles como “123456” o el nombre de su mascota, que se descifran en segundos con programas automatizados.
Una buena contraseña debe tener al menos doce caracteres, combinando letras, números y símbolos. Un gestor de contraseñas puede ayudarte a generar y guardar claves complejas sin necesidad de memorizarlas todas. Además, activar la autenticación multifactor (MFA) añade una capa extra de seguridad al requerir un segundo paso de verificación, como una huella dactilar, un código temporal o una aplicación de autenticación.
Mantén tus dispositivos actualizados
Las actualizaciones del sistema no son solo para añadir funciones nuevas: incluyen parches de seguridad que corrigen vulnerabilidades. Activa las actualizaciones automáticas siempre que puedas y, si tienes que instalarlas manualmente, no lo dejes para después. Los ciberdelincuentes suelen explotar con rapidez los sistemas desactualizados, así que mantenerse al día es una de las formas más sencillas de proteger tus datos.
Utiliza una red privada virtual (VPN)
Cada vez que navegas por internet, tu información pasa por distintas redes antes de llegar al destino. Una VPN cifra ese tráfico, evitando que terceros lo intercepten. Es especialmente recomendable al conectarte en redes públicas o cuando viajas a países donde la vigilancia online es más estricta.
Hoy en día existen aplicaciones y extensiones de navegador muy fáciles de usar, como las disponibles para Chrome, que ofrecen un buen punto de partida para reforzar tu privacidad.
Protege físicamente tus dispositivos
No todo depende del software. También es importante activar el cifrado de disco completo en tu portátil y en tu móvil, de modo que, aunque alguien robe el dispositivo, no pueda acceder a la información sin tu contraseña. Configura métodos de bloqueo de pantalla seguros, ya sea con PIN, huella o reconocimiento facial, y activa las funciones de rastreo remoto como “Buscar mi dispositivo” o “Buscar mi iPhone”.
Al final, la seguridad digital debe ser un hábito, no una excepción. Con pequeños gestos en tu día a día puedes asegurarte de que tu información personal se mantenga protegida, sin importar a dónde viajes ni desde dónde te conectes.