En Barranco, Susana de la Puente y sus socios fundaron el primer boutique hotel de arte de Perú

11 de Septiembre de 2026
Susana de la Puente
Susana de la Puente

La banquera peruana y coleccionista de arte Susana de la Puente es una de las fundadoras del Hotel B, un proyecto nacido de la recuperación de una antigua casona de 1914 situada en el barrio bohemio de Barranco, en Lima. Concebido alrededor de una colección que recorre desde el arte precolombino hasta el contemporáneo, el establecimiento se convirtió en el primer boutique hotel de arte de Perú y en uno de los primeros proyectos de la región en situar una colección artística en el centro de toda la experiencia hotelera.

El concepto comenzó a gestarse en 2009, en un momento en el que los hoteles boutique todavía no existían como una categoría desarrollada en Lima. De la Puente, reconocida banquera de inversión que entonces residía en Nueva York y trabajaba en JP Morgan, buscaba un espacio en la capital peruana donde poder reunir su colección en un solo lugar. Esa búsqueda terminó convirtiéndose en un proyecto de mayor alcance: crear una experiencia hotelera de lujo construida alrededor del arte.

La recuperación de la casona y el origen del proyecto han sido recogidos recientemente por la edición española de Architectural Digest, que dedicó un reportaje a este singular espacio limeño.

La restauración de una casona de Barranco reunió a Susana de la Puente con otros siete socios

El edificio original es una mansión de estilo Belle Époque levantada en 1914 por el arquitecto francés Claude Sahut, quien desarrolló diferentes construcciones en Lima a comienzos del siglo XX que hoy son consideradas parte del patrimonio cultural del Perú.

El proyecto reunió finalmente a ocho socios, entre ellos Susana de la Puente y su hermana Lucía de la Puente, reconocida galerista peruana y figura relevante en la transformación del coleccionismo moderno y contemporáneo del país durante las últimas tres décadas. Desde 2002, su espacio de arte funcionaba en el edificio contiguo a la casona, también monumento histórico.

La restauración fue dirigida por el arquitecto limeño David Mutal, especializado en la recuperación de monumentos en Barranco, mientras que Jordi Puig y Sandra Masías estuvieron al frente del interiorismo y la decoración. La intervención conservó los mármoles, las maderas originales y las teatinas del techo y permitió adaptar una construcción tradicional de adobe y quincha a las exigencias de un establecimiento hotelero.

El arte marcó desde el principio el desarrollo del proyecto. En lugar de seleccionar obras para decorar espacios previamente diseñados, los socios hicieron el recorrido inverso: trasladaron a la casona piezas procedentes de sus propias colecciones y construyeron el mobiliario y la ambientación alrededor de ellas.

"El Hotel B es un lugar de encuentro para los artistas y coleccionistas y amantes del arte", señala Susana de la Puente. La fórmula permitió que cada ambiente funcionara como parte de un mismo relato artístico y situó al establecimiento como un referente temprano de una categoría que posteriormente se extendería por otras ciudades de Latinoamérica.

En distintas ciudades de la región surgieron después hoteles con el mismo espíritu

Con el paso de los años, otras capitales latinoamericanas incorporaron proyectos que combinaban alojamiento y exhibición artística, cada uno con su propia selección de artistas y su propio criterio curatorial. La expansión de este modelo terminó consolidando la categoría conocida como "boutique art hotel", una fórmula que ganó terreno después de que proyectos pioneros como el limeño demostraran su recorrido cultural y comercial.

En el Hotel B, la propia disposición de las piezas mantiene un carácter dinámico. Su ubicación se fue definiendo mediante prueba y error entre los socios y el equipo de interiorismo y continúa evolucionando con el paso del tiempo, de manera que las obras pueden cambiar de espacio y generar nuevas relaciones dentro de la casona.

El circuito artístico de Barranco que rodea al Hotel B

La ubicación del establecimiento refuerza esa vocación artística. Barranco, considerado uno de los barrios más bohemios y vinculados a la cultura de Lima, concentra desde hace décadas galerías, talleres y espacios dedicados al arte. A pocos minutos a pie del hotel se encuentran además el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y la Asociación MATE Mario Testino.

Un experto en conservación acompaña a los huéspedes por los distintos ambientes del edificio en un recorrido que reúne más de cuatrocientas piezas entre pinturas, esculturas, fotografías y composiciones gráficas. La unión entre la tradición artística de Barranco y un proyecto hotelero concebido desde su origen alrededor de una colección de arte terminó por consolidar al Hotel B como uno de los primeros ejemplos del formato en Latinoamérica.

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