Viajar con mascotas al extranjero: qué papeles necesita el animal y qué necesita el dueño

11 de Julio de 2026
Foto: Magnific

Cada vez más personas deciden no dejar a su perro o su gato en casa cuando viajan fuera de España, y optan por llevarlo consigo al extranjero. Organizar ese tipo de viaje implica ocuparse de dos cuestiones distintas y que conviene no confundir: por un lado, la documentación sanitaria que exige cada país para dejar entrar al animal, y por otro, el seguro de viaje que cubre a la persona que viaja, algo que sigue siendo necesario aunque el protagonista del viaje, en la práctica, parezca ser la mascota. En esta nota repasamos ambos aspectos.

Lo primero: la documentación del animal

Antes de pensar en cualquier otro detalle, hay que resolver los requisitos sanitarios y administrativos que exige el país de destino para el animal. Dentro de la Unión Europea, el trámite principal es el pasaporte europeo para animales de compañía, que se obtiene en cualquier veterinario habilitado y que debe incluir la identificación por microchip, la vacunación antirrábica vigente y, según el país, algún tratamiento adicional específico.

Fuera de la Unión Europea, cada destino tiene sus propias exigencias, que pueden incluir análisis de anticuerpos contra la rabia realizados con determinada anticipación, certificados veterinarios oficiales traducidos al idioma del país de destino, o incluso períodos de cuarentena en algunos casos particulares. Conviene empezar este trámite con bastante anticipación, ya que algunos requisitos, como el análisis de anticuerpos, exigen plazos de varios meses antes del viaje.

El transporte de la mascota según el medio elegido

Cada aerolínea tiene sus propias normas sobre el traslado de animales, ya sea en cabina, en la zona de carga presurizada o mediante un servicio especializado de transporte de mascotas. Estas normas suelen variar según el tamaño y el peso del animal, la raza (algunas aerolíneas restringen razas braquicéfalas por el riesgo respiratorio durante el vuelo) y el tipo de transportín exigido.

Antes de comprar el pasaje, conviene confirmar estas condiciones directamente con la aerolínea, ya que las políticas cambian con frecuencia y algunas rutas tienen restricciones adicionales según la temperatura prevista en origen o destino durante determinadas épocas del año.

Y el dueño, ¿necesita seguro de viaje?

Aquí es donde suele aparecer la confusión: la documentación de la mascota no reemplaza, de ninguna manera, el seguro de viaje de la persona que la acompaña. Son dos trámites completamente independientes. El pasaporte del animal resuelve el ingreso del perro o el gato al país de destino; el seguro de viaje resuelve lo que le pueda pasar a la persona durante el viaje, desde una urgencia médica hasta la pérdida de equipaje o la cancelación de un vuelo.

Muchas veces, al concentrar toda la atención en los papeles de la mascota, el dueño termina dejando de lado su propia cobertura, cuando en realidad ambos aspectos deberían resolverse en paralelo antes de viajar.

Situaciones donde ambos trámites se cruzan

Hay escenarios donde la salud del dueño y la logística del animal terminan relacionadas. Si la persona que viaja sufre una emergencia médica en el extranjero y necesita ser hospitalizada, alguien tiene que ocuparse del animal mientras tanto, ya sea un acompañante de viaje o, en el peor de los casos, gestionando su cuidado desde cero en un país desconocido. Un buen seguro de viaje con una central de asistencia disponible puede ayudar a coordinar este tipo de situación, informando a contactos de confianza o facilitando información útil sobre alojamiento temporal para el animal si la persona queda inmovilizada por motivos de salud.

Gastos veterinarios en el extranjero: fuera del seguro de viaje habitual

Vale aclarar un punto importante: los seguros de viaje pensados para personas no suelen cubrir gastos veterinarios del animal en caso de que este se enferme o sufra un accidente durante el viaje. Si esa es una preocupación real, especialmente en viajes largos, conviene investigar por separado si existen seguros específicos para mascotas con cobertura internacional, ya que es un producto distinto al seguro de viaje tradicional para personas.

Alojamiento y actividades: revisar las políticas pet friendly

Más allá de la documentación y los seguros, conviene confirmar con anticipación que el alojamiento reservado acepte mascotas, y bajo qué condiciones, ya que algunas propiedades limitan el tamaño o la cantidad de animales permitidos. Lo mismo aplica a restaurantes, transporte público o actividades turísticas, cuyas políticas hacia los animales varían mucho de un país a otro y conviene investigar antes de armar el itinerario completo del viaje.

Planificar el viaje pensando en los dos integrantes del equipo

Viajar con una mascota al extranjero implica más organización que un viaje convencional, pero no debería significar descuidar la propia cobertura como viajero. Resolver primero la documentación sanitaria del animal, confirmar las condiciones de transporte de la aerolínea, y no olvidar contratar el seguro de viaje correspondiente a la persona son los tres pilares que permiten disfrutar del viaje sin sobresaltos, tanto para el dueño como para quien lo acompaña con cuatro patas.


 

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