El salón de plenos del Ayuntamiento de Lucena acogió este lunes la recepción institucional al Ciudad de Lucena tras el ascenso conquistado el domingo a Segunda RFEF. Pero, por encima de la sucesión de felicitaciones, aplausos y fotografías, el acto dejó entrever un mensaje relevante: el club ha alcanzado una meta histórica, aunque nadie dentro de la entidad la contempla como una estación final, sino como el inicio de un nuevo recorrido.
La plantilla, el cuerpo técnico y la directiva desfilaron por la casa consistorial arropados por una afición entregada después de años persiguiendo un salto que se había resistido una y otra vez. Sin embargo, entre la lógica euforia, emergió una idea común: el Ciudad de Lucena no quiere ser un invitado pasajero en Segunda RFEF, sino consolidar un proyecto con vocación de permanencia, estabilidad y crecimiento.
No en vano, el conjunto celeste ha llegado hasta aquí tras construir durante varias temporadas algo poco frecuente en el fútbol modesto: una estructura cada vez más profesionalizada, estabilidad administrativa y económica, una directiva perseverante y una red de apoyos públicos y privados que ahora deberá reforzarse para sostener la nueva dimensión competitiva. La aventura en Segunda RFEF no ha hecho más que empezar, pero todos los estamentos implicados parecen decididos a asumir el reto de mirar más allá del simple ascenso.
El Ayuntamiento garantiza respaldo institucional para sostener el salto
Más allá de la retórica habitual en este tipo de recepciones, el alcalde, Aurelio Fernández, dejó una frase que adquiere especial importancia en este nuevo contexto: “el compromiso de la corporación municipal va a seguir estando ahí”.
Fernández apeló tanto al componente emocional del éxito conseguido como al estratégico. En el primero, puso rostro al sufrimiento acumulado durante los últimos años al relatar la imagen del presidente, Jorge Torres, roto a llorar en el palco una vez consumado el ascenso. Fue el reconocimiento público a una directiva que ha sostenido el proyecto en momentos de desgaste, decepción y finales no felices.
Pero el alcalde también dejó una hoja de ruta implícita al afirmar que “ahora es tiempo de sentarse, ahora es tiempo de ver otro objetivo”. Porque, desde este mismo lunes, el debate ya no gira en torno a lo conseguido, sino a lo que el Ciudad de Lucena necesita para competir con garantías en Segunda RFEF: mayor músculo presupuestario, patrocinio, confección de plantilla, posibles mejoras en instalaciones, incremento de masa social y refuerzo institucional.
Exito deportivo y solidez del proyecto
Si alguien puso sobre la mesa la relación directa entre rendimiento deportivo y estructura fue el capitán, Alberto García, encargado de tomar la palabra en nombre del vestuario. El central agradeció el respaldo recibido y dejó una reflexión que resume bien la filosofía interna del grupo: “un proyecto de este calibre requiere instituciones fuertes, que den esa estabilidad que el club necesita”.
En esa misma línea se expresó el técnico, Antonio Jesús López, quien agradeció el apoyo institucional y reconoció que “haber sido partícipe de todo esto ha sido un verdadero placer”, al tiempo que mostró su deseo de que este éxito deportivo sirva para que el escudo del Ciudad de Lucena “sea también el escudo de la ciudad”.
Jorge Torres, una declaración inequívoca de ambición
Entre bromas, agradecimientos y el lógico desahogo tras años de insistencia, el presidente del club, Jorge Torres, fue quien verbalizó con mayor claridad el nuevo horizonte de la entidad. “El año que viene ya no hay que poner la coletilla de que vamos a pelear por subir a Segunda RFEF”, afirmó. La frase encerraba mucho más que una simple referencia al objetivo ya cumplido. Deja claro que el club no piensa instalarse en la autocomplacencia del ascenso. “Hasta que el equipo siga creciendo no voy a parar”, añadió.
Torres quiere que la Segunda RFEF sea otro peldaño dentro de una escalera de crecimiento que el club no pretende abandonar. Incluso, en tono distendido, dejó una imagen de futuro que resume esa ambición: “Ojalá el año que viene estemos aquí peleando porque haya que poner césped natural en el campo; eso será señal de que estamos en otra categoría superior”.
La recepción en el Ayuntamiento sirvió para oficializar la alegría, pero sobre todo para dejar claro que en el Ciudad de Lucena nadie habla de techo. Después de tantos años llamando a la puerta, el club por fin ha entrado. Ahora le toca demostrar que no ha venido solo a saludar. El ascenso del domingo fue la culminación de una larga persecución. La jornada de este lunes, en cambio, dejó la sensación de que para el Ciudad de Lucena de Segunda RFEF todo acaba de empezar.
